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Represión policial a niños y adolescentes de la 1.11.14
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Represión policial a niños y adolescentes de la 1.11.14

Por Nicole Martin

Cinco menores y dos adultos resultaron heridos en la balacera que desató la Gendarmería la noche del viernes durante el ensayo de la murga Auténticos Reyes del Ritmo en el barrio 1.11.14. Para aclarar esta situación, víctimas y vecinos cortaron la calle hoy a las nueve de la mañana en la entrada a la villa, en protesta a la represión policial.

Marcha de vecinos en la 1.11.14

En la intersección de Riestra y Cruz se desarrolló la manifestación. Fueron acercándose abogados, legisladores y medios, que escucharon lo ocurrido la noche del 29 de enero de la boca de sus verdaderos protagonistas: Gustavo González, director de la murga, dio por comenzado el ensayo otro día más a las ocho y media de la noche, junto a sus 140 músicos, integrados en su mayoría por niños y algunos adolescentes. Las “mascotitas”, como se los llama, bailan y cantan al compás de los instrumentos que tocan sus padres.

Ese viernes Gustavo tuvo que retirarse mientras la murga ensayaba pero volvió cerca de las nueve y media, para dar la buena noticia de que había conseguido tres micros para que los pibes viajen a un corso barrial el sábado. En ese momento, un auto de gendarmería acompañado por una grúa entró al barrio y frenaron ante el tumulto de gente. El operativo consistía en secuestrar dos automóviles robados, que permanecían desde hace tres días en la esquina siguiente a donde se encontraban los chicos. El director se acercó y habló con los dos gendarmes que estaban en el auto para pedirles cinco minutos para correr a la gente. Gustavo, en diálogo con Colibrí, contó: “Como hay chicos muy chiquitos, necesitábamos organizarnos. Los policías me contestaron de buena forma, pero la grúa avanzó, prepotente, sobre los pibes y se llevó por delante a dos chicas de 16 años”.

En ese momento, la murga comenzó a retroceder, asustada. Gustavo volvió a hacerles frente a los efectivos para pedirles que les dieran unos minutos para liberar la calle. Uno de ellos salió del auto y, arma en mano, gritó: “¿Son todos guapos acá?”. Entonces comenzó la lluvia de balas. La primera, que fue de plomo, apuntó hacia abajo y cerca de Gustavo, e impactó en la parte trasera de la pierna de su hijo, Jonatan, de 14 años. Las que siguieron fueron de goma y marcaron las espaldas de al menos cuatro menores y tres adultos, que ya estaban corriendo.

La situación de pánico siguió con los padres cargando a upa a sus hijos heridos por la calle, dado que las ambulancias no entran a los barrios populares, repartiéndose las motos para llevarlos al Hospital Piñero, al sur del Bajo Flores. Florencia Alejandra, quien recibió 18 proyectiles cuando se antepuso entre las balas y su hijo, Fernando, de ocho años, afirmó que en el hospital la “ningunearon” y que en la entrada al Piñero habían entre 50 y 60 gendarmes. “Como si hubiésemos sido nosotros los que empezamos a tirar tiros”, agregó.

La violencia de las fuerzas de seguridad está corroborada en videos y testimonios de los más chicos, que están sufriendo. “Muchos se hacen pis o tienen ataques de broncoespamo porque tuvieron mucho miedo”, declaró Florencia. De hecho, Carlos, un niño de ocho años que recibió un balazo de goma en la frente y otro en la pierna, comentó que al día siguiente le preguntó a un gendarme por qué le habían disparado. El uniformado le contestó: “Tomatela, pendejo de mierda, porque la próxima te reventamos la cabeza'”.

Carlos (8 años)

Aun así, diversos medios se enfocaron en la noticia de dos gendarmes heridos, el cabo Gabriel Isac Baspineiro y el Sargento Ezequiel Cardozo. La Nación y Clarín, por ejemplo, informaron que resultaron heridos en el operativo de los automóviles robados. Los gendarmes, con heridas de bala en un hombro y el otro, en la rodilla, fueron visitados el sábado por la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el director de la Gendarmería Nacional, Comandante General Gerardo José Otero. La Ministra expresó su dolor y que el mismo viene acompañado del compromiso de “barrer con las bandas delictivas de Argentina”. Asimismo, hizo una pequeña mención de “Hugo”, quien fue “abordado por una banda que, para robarle la moto, primero abrió fuego”. “Hugo” no se llamaba Hugo en realidad, sino Osvaldo Pannunzio, un policía de 32 años que fue asesinado en diciembre del 2015 en Merlo y que fue noticia ayer porque fueron detenidos cuatro sospechosos. Osvaldo nada tiene que ver con el acto de represión en la 1.11.14 ni con los dos gendarmes heridos, sino que fue nombrado por un descuido de Bullrich, quien aparentemente hizo su declaración en base a una nota de La Nación, que había agrupado las dos noticias en una misma nota.

 

Gustavo y Florencia coincidieron en que nadie podría haber ido armado a la murga y que las marcas en los cuerpos dan cuenta de que fueron heridos mientras huían de los efectivos. “La escuela de Patricia Bullrich está mal adoctrinada”, sostuvo Gustavo y remarcó que “Esto es para tapar el impresentable accionar de la Gendarmería, estamos indignados, somos seres humanos y no merecemos que nos criminalicen”.

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