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Duendes: ser under hoy
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Duendes: ser under hoy

La cita after office, se dió a las seis de la tarde en un clásico bar porteño. Puntuales fueron cayendo los pibes de “Duendes”, todos con instrumento al hombro, porque después había ensayo y también porque, pese a la jornada laboral de ocho horas, el rock no para.

“Duendes” salió a las calles allá por el 2013, definidos como una banda “hecha por amigos”, nos cuentan que son nacidos en la Ciudad de Buenos Aires y que los cuatro se conocen de toda la vida. Oriundos del colegio Mariano Acosta y del IVA (Instituto Vocacional de Arte). Juan, guitarra y segunda voz de la banda, nos cuenta: “Eramos pibes, teníamos la sala de ensayo en la casa del baterista, Lucho, y nos juntábamos como amigos  a zapar. Después empezaron a salir temas”. Ale, bajista, agrega que “Al principio no teníamos nombre,  fue cambiando hasta que quedó “Duendes”; “Y nos llamamos ´Duendes´ porque éstos dos son muy bajitos”, chicanea Lucho, el batero, a sus otros compañeros Juan  y Manu (guitarra y voz líder).

13443179_840070352765914_3749788301414019925_oFoto: Lucía Mena

Entre risas y anécdotas de la adolescencia, no pararon de llegar cervezas y  la charla siguió…

Hablemos de su estilo, en su fanpage de Facebook se definen como “Rock Porteño”, ¿por qué?

Lucho: Nos cabe que se represente un poco el urbanismo de la ciudad, queremos reflejar las cosas que nos pasan de la  forma más sencilla posible y haciéndola corta.

Ale: Yo creo que eso es puramente regional, nuestras letras hablan de las cosas que pasan en la cuidad,  en el paisaje urbano. Cuentan  lo que pasa en los barrios de acá.

Manu: Como lo es “Robo en Almagro” -último tema del disco-, que básicamente cuenta una historia que nos pasó a nosotros. Fuimos a un bar una noche, todos en bicicleta, y estaba el lugar de las bicicletas ocupado, entonces un flaco nos aconsejó dejar las bicis enfrente debajo de un toldo que estaba oscurísimo, lo hicimos y cuando volvimos ya no estaban.

Lucho: Lo peor es que yo tenía una bici de mierda que la desataron, se llevaron la de los demás y dejaron la mía apoyada contra la pared.  (Risas)

¿Qué música escuchan? ¿Cuáles fueron y son sus influencias?

Ale: Escucho mucho jazz, toda la vida rock and roll, como Pappo, Divididos. Siento que entre  los cuatro hay mucha de esa conjunción de estilos.

Manu: Sí, tratamos de no encerrarnos en un sólo estilo ni en una sola época; de Los Beatles hasta “El mató a un policía motorizado” o “Los Espíritus”.

Juan: Crecimos los cuatro con la misma música y eso se nota, escuchamos mucho under argentino, mucho indie y también nos estamos acercando a ese estilo. Bandas que vamos a ver hoy en día.  El estilo apunta al rock progresivo, medio indie, rock canción.

Lanzaron su primer disco, ¿de qué nos habla?

Lucho: Nuestro disco habla de lo cotidiano. Del amor, del desamor, y hablamos un poco del anti rockero, es decir deconstruir un poco la figura del rockero que tiene que ser el mejor de todos y nuestras letras son al revés, nos acercamos más a los fracasos que a los triunfos, quizás el indie de hoy tiene algo de eso.

Tomando un poco esa figura del “Rockerito ganador” clásico argentino, a nosotras como cooperativa de mujeres feministas, nos interesa saber cuál su postura ante las tantas denuncias que hubo últimamente sobre rockeros abusadores  y si son conscientes que la música como expresión artista tiene cierta carga de responsabilidad social.

Juan: En general, nosotros tenemos que darnos el trabajo de reflexionar siempre y tener cuidado con lo que decimos.

Lucho: No está buena la postura de estar siempre en contra de lo que pasa y de defender ciegamente a las bandas. Todo esto de los “rockeros abusadores” fue re impactante para nosotros. Osea, eran bandas que quizás nos gustaban, y de pronto salió todo eso y, -silencio-… es una locura.

Ale: Cuando paso lo de “La ola que quería ser chau”, nosotros estuvimos como un mes hablando de eso, no lo podíamos creer y después comenzaron a  saltar otros casos, y empezaron ser uno atrás del otro. No sé, yo creo que la expresión artística y el hecho de crear cualquier tipo de arte, siempre es algo visceral, que sale de las tripas, y si vos estás hablando con alguien que tiene tendencias oscuras de cualquier tipo, eso se va a ver reflejado en sus letras, siempre. Yo creo que el tema no es que alguien escriba canciones hablando de lo que piensa, el problema es que esas personas son abusadoras. Es un tema más social que del rock propiamente.

gruporisa.jpgFoto: Camilo Cespon.

Suponemos que su primer disco les salió sus buenos mangos y entendiendo que la gente ya no compra discos, ¿cómo es ser nuevo e independiente? ¿Cómo se autogestionan?    

Juan: Yo tengo deudas todavía. (Risas)

Ale: Es muy difícil y más entendiendo que ya la gente no compra discos, cuando las leyes acá en Argentina están pensadas para que haya un disco. Requiere mucho trabajo pero también trae una satisfacción muy grande decir que “Esto lo hice yo, no vino ningún magnate de la industria musical a hacérmelo”.

Manu: No ganas plata pero se gana otra cosa que no nos la saca nadie, que es el hecho de que haya 50 personas, aunque sea, mirándote y escuchando tus temas, es increíble. Y en principio hay que invertir, sin plata no podemos sacar el disco, no podemos hacer un flyer, pagarle a un fotógrafo, hacer el arte de tapa, alguien que haga medios.

Lucho: Cada vez que tenemos que pagar algo, hacemos cuentas, calculadora, dividido cuatro y chau. El disco lo hicimos en el estudio “El resto del mundo”, que es donde vamos a ir ahora a ensayar, con “Pipe”, que fue nuestro productor en cierto punto, -le mandan saludos a Pipe y ríen-.

Juan: Pipe esta en LAPTRA, muy metido en la movida indie, entonces nos ayudó mucho. Hasta nos convenció de grabar el disco y aparte de masterizarlo para que suene mejor.

Ale: Nos agarró y nos pegó dos sopapos a cada uno, -ríe-.

¿Cómo se organizan como banda y a su vez como grupo de amigos?

Manu: Las tareas se dieron naturalmente, no es que alguno se encarga específicamente de algo.

Ale: Planteamos un espacio laboral en que todos trabajamos lo mismo, cada uno da lo  mejor de sí y sabemos hasta donde puede dar el otro. Nos puteamos y lo charlamos después… somos como una pareja.

Juan: Si somos como una pareja entonces somos infieles, porque acá varios tenemos otras bandas (Miradas y risas).

Ale: ¡No es infidelidad, es amor libre!, -ríen-. Me refiero a que a veces suceden cosas y el que tuvo pareja lo sabe, hay veces que no das más y tenes que frenar y decir “O se va todo a la mierda o mejora todo” O… (Risas pícaras hacen que cambiemos de tema).

Hablemos del circuito under, ¿cómo creen que funciona? ¿Se reciben facilidades por parte del Estado?

Ale: En cuánto a lo que nos brinda el estado, que a vos te vaya bien depende siempre y cuando de que estés registrado en todos los organismos y te hagas notar. Y lo que un poco hay entre los músicos under es que no llegamos ni ahí a lo de los tramites, digamos. Nosotros fuimos a la oficina de derechos de autores, pero ya sacamos el disco y aún faltan miles de trámites.

Lucho: El under es muy independiente y de autogestión, a veces es un poco feo, inclusive existe una elite del under, dónde un poco se pisan las cabezas  a ver quién es el mejor, pero suelen ser bandas mainstream que no dan lugar a las verdades bandas under. 

Y en relación a los espacios, ¿dónde tocan?

Manu: Hemos tocado en espacios de todo tipo, desde los que te pagan con una gorra, hasta los que cobran entrada,  que suele ser el 70%  de entradas para las bandas  y  30% para el lugar.

Ale: De todas formas si no hay plata puede haber otras cosas. Si llegás al lugar y es un ambiente muy cálido, hay gente, buena onda, te invitan con una pizzita, unas consumiciones, vamos de una!

Lucho: También, a medida que va progresando la banda, uno se pone a pensar en qué es lo que hay que llevar a cada lugar y qué tipo de sonido hay porque la idea no es hacer una fecha para sonar mal. Por otro lado, yo no puedo creer que aún haya lugares que te cobran para tocar, es una locura.

Manu: Y lamentablemente a veces pasa que hay pibes de 15 años, que no están en tema y tienen muchas ganas de tocar y pagan… a nosotros nos ha pasado.

¿Se organizan con otras bandas?

Manu: Vamos a ver bandas que nos gustan y así también se genera un circuito y nos invitamos mutuamente a tocar. Hay muchas propuestas dentro del under.

Juan: Vemos bandas y se arman festivales. Tenemos muchos amigos con bandas también.

¿Cómo creen que sería el mundo ideal para la música under?

Manu: Yo creo que se llama under porque estamos en un nivel más bajo, lo ideal sería crecer y no necesariamente tener que volvernos comerciales.  Lo ideal sería que las condiciones puedan estar dadas y reguladas… El under quiere tocar. Y si se puede vivir de eso mejor, ser considerados trabajadores, vivir de la música.

Ale: Lo que quiere el under es que la gente tenga ganas de escuchar música, que salgamos a tocar cualquier fin de semana a cualquier bolichón y que la gente venga, que se fomente más la música.

¿Qué se viene, chicos? ¿Cuándo nos vemos?

Juan: Tocamos este jueves 27 de julio en Espacio Dinamo (Sarmiento 3096), a las 21 horas. Compartimos escenario con bandas amigas como lo son “Rey Hindú” y “Lo Turbio”.  Va a ser la segunda vez que estaremos presentando nuestro disco y a su vez este jueves, ¡vamos a estar ya con temas nuevos!

Lucho: Va a ser una linda fecha, estábamos enfocados en el disco y de repente ya tenemos otros cuatro  temas nuevos. ¡Venganse!

17157649_1044525888987025_5526236079367360555_oFoto: Martín Tricarico

Duendes (de izquierda a derecha):

Manuel Capelli: Guitarra y Voz
Juan Mena: Guitarra y Voz
Alejandro Rodriguez: Bajo
Luciano Lopez: Bateria

 

 

 

 

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