Revista Colibri | Susy Shock: “Suelta es donde mejor soy”
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Susy Shock: “Suelta es donde mejor soy”

En nuestra temática de DISIDENCIAS:

¿Por qué “disidencias”?

Entrevista a Susy Shock

Por Diego Gutierrez Pavón

“Una vez le pregunto a mi abuela Rosa, la tucumana, que como hacía para estar tan guapa y ella me dijo: Buena vida y poca vergüenza”. El consejo familiar se convirtió en una declaración de principios para Susy Shock, y así camina su trayectoria esta artista que multiplica su obra en una variada gama de lenguajes y soportes. Poesías ardientes y revolucionarias. Folklores y músicas llenas de Pachamama y de irreverencia. Talleres de poesía para la comunidad trava- trans. “Me gusta llamarme trava,  porque LGBTI dice Macri”, aclara para rescatar la relevante importancia de nombrarse como cada quien se autoperciba. Así, con todo el peso de la palabra, nada de ocultarse tras una sigla.

Susy Shock, además, es una ferviente activista -desde el despertar de los 80- para visibilizar la marginación, la discriminación, la persecución y, sobre todo, la identidad. Hizo y hace  teatro de los más variados. Se suman sus micros radiales, que luego nacieron en libro, para comunicar que los niños y las niñas son quienes pueden crear otra sociedad. Una que será libre de todo prejuicio.

shock

Artista Trans Sudaca, así se define. Una síntesis, como bandera, para quien  construye su obra mientras derriba morales.

“Soy una torita suelta. Ahí suelta es donde mejor soy. Mejor soy”, canta acompañada de su caja bagualera. El instrumento milenario de los pueblos originarios, que cruzado con las coplas forma un lenguaje único, la acompaña por donde viaja.  Entre sus idas y vueltas de Córdoba, charlamos con Susy Shock.

-¿Cómo fué que empezaste a transitar el mundo de las coplas y de la caja bagualera?

Fue algo que fui sumando de la adolescencia para arriba. Mi abuela, de 93 años, vive en Santa Lucia abajo, en Tucumán. Es el último ingenio antes de empezar a subir los valles. Al crecer y empezar a subirlos, hubo todo un proceso; ahí se abrió otro universo, el de las copleras. Yo no soy música, ni guitarrista, ni pianista, hubiese amado ser, pero si, claramente la caja fue la compañera que fui encontrando es esto de salir a cantar. Porque mi cantar está entremezclado con la poesía, con el silencio, y es un instrumento que permite eso, que lo acompaña, que lo sostiene.

Me dicen coplera, pero yo no me considero, nunca lo he dicho. Tengo un enorme respeto por las copleras y los copleros. Sí puedo decir, que me animo desde la caja a abrazar mis propios sonidos, mis propias palabras, mis propias búsquedas… tratar de que en lo urbano la Pacha aparezca. Para abrazarnos.

-¿Qué se genera en la ciudad cuando llegan esos sonidos, esa forma de cantar, de decir, de contar?

En este mundo y en este tiempo de todos los fracasos, me parece que la ritualidad que generan esos sonidos a través del canto, de respeto al silencio,  no como forma disciplinaria, sino del silencio que te sostiene a ser parte de algo que te hace protagonista. La gente empieza a ser protagonista de eso. No es un parlante que te tira cosas para que el cuerpo se mueva sin pensar, es una posibilidad de pensar, pero generándose ese pensamiento desde el cuerpo mismo. Y eso me parece fundamental. La ronda. Son como puntos gigantes, porque nunca el mundo generó tanta soledad.

Reinvindico: mi derecho a ser un monstruo

que otros sean lo Normal

El Vaticano normal

El Credo en dios y la virgísima Normal

y los pastores y los rebaños de lo Normal

el Honorable Congreso de las leyes de lo Normal

el viejo Larrouse de lo Normal

– Y en esas rondas, coplas, en tus canciones  o en tu poesía, ¿cuál es tu mensaje? ¿qué querés decir?

– Yo soy parte de esa generación que está en discusión con los discursos. Los discursos de esa hegemonía heterosexual que cree que todo es heterosexual y que no ha permitido nada que nazca fuera de sus mandatos. Y es el gran disciplinador de modos de ser varón, de modos de ser mujer, inclusive tiene preparados los sectores, los cajones donde puede entrar lo distinto, siempre y cuando no les joda a su estructura esencial. Los pueblos originarios no eran heterosexuales, se nombraban de muchas maneras, pero no se nombraban hombres y mujeres, habían masculinidades, feminidades. Digo, en realidad, parece que es novedad, y quizás estemos intentando descolonizar los discursos. Al opresor le ha salido tan bien, porque en ese mundo habitamos, circulamos. En ese mundo nos disciplinan y nos ahogan. Entonces una anda tratando primero de nombrarse, porque yo no estoy ahí, en las más grandes y más hermosas de las zambas,  coplas y chacareras con las que me crié, no está mi cuerpo, no está mi historia, no está mi aporte a este mundo, mi novedad, mi enojo, mi rebeldía, desde donde yo miro lo que hallo cuando miro.

 

Susy Shock viaja  para esparcir y sembrar sus trabajos. Aquí y allá anda repleta de actividades y hermandades, ya sea una presentación con su “Banda de Colibríes”, para fomentar la palabra y la expresión fuera de la gran ciudad,  presentar alguno de sus libros, o para generar alianzas de orgullo y reivindicación de quienes son víctimas del ocultamiento.

-¿Cómo se recibe tu obra en los lugares por donde andás?

– Yo soy una enorme privilegiada en esta época, abrazada. No solo a mi propio colectivo de putos, tortas, travas y maricas, también soy abrazada por otra gente que anda pensando en otros tipos de folklore o que piensan en otro tipo de construcción. Que le resuena bastante estos discursos en la propia búsqueda, sin la necesidad que sea solamente un tema de putos y tortas. Hay otro hombre y otra mujer naciendo, hay otras búsquedas desde el feminismo para acá que no necesariamente tiene que ver con el propio colectivo. Yo soy abrazada por toda esa gente. Viajo, vengo de Córdoba repleta de actividades, estuve todo el año haciendo mi taller de escritura para personas Trans. Estuve en Montevideo, me abrió mucho el juego a estar en otro tipo de sociedades, con otras lógicas y tiempos. Sirve esa distancia, correrse un poquito, porque creo en la descentralización. Viajar es sentir que acá tengo mi nido, mis afectos, pero que hay tanto por hacer en otros lados.

Me siento privilegiada porque nunca busqué el éxito. No creo en eso desde los modos consumistas, soy autogestiva. Empecé a los 14 años a hacer todo esto desde un lado independiente y autónomo, sintiendo que hay que priorizar desde donde decimos las cosas. Porque nos paramos arriba de un escenario y eso tiene un costo. Siempre estamos a los costados de las grandes olas como diría Charly, van pasando pero una finalmente las ve pasando y va construyendo, muy milimétricamente, lo otro.

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Colaboró en “ Soy”, suplemento de diversidad de Página/12. Escribe columnas en la revista MU ( de la cooperativa Lavaca) y una novela folletín en la revista literaria Maten al Mensajero, de Ediciones La Parte Maldita.   Revuelo Sur fue su primer libro de poesías. Luego, en 2011, Relatos de Canecalón y Poemario TransPirado.  Recibió, además, una distinción de la fundación Agenda de las mujeres, quienes se destacan en la defensa de los derechos de las mujeres, las ideas feministas y los derechos humanos en general. Su reciente libro es Hojarascas, el primer título de la colección Urgente de la editorial Muchas Nueces.  La palabra en poesía, en relatos, en canciones son su riqueza. Desde allí, también, enseña y motiva a otres poetas.

 

Oración a la Divina Trans

Señora de lo Trans

sucia de pelo a rabo

y tan bendita…

concédeme la voluntad

de alumbrarme y alumbrar

dame fuerzas para batallar

con mi espada brillosa de ideas

con mi lumpen mariposa de amar

y la humildad de saberme diamante

de mi propio crear…

Amén

 

-¿Cuál es la tarea de la poesía? ¿con qué te encontrás en los talleres?

– El caso de mi colectivo trans- travesti tiene una urgencia que no tiene el resto de los talleres: construir la propia voz. Nosotras vivimos dentro de un sistema de exclusión enorme que, entre otras cosas, nos excluye la palabra.  Somos leídas y contadas por una sociedad, estamos en las páginas policiales, en la criminalización, en la patologización de la ciencia, en el prejuicio de la ciudad, en el chiste berreta del varieté. Pero no está nuestra voz ¿a cuántas personas trans podemos escuchar aportando su idea, su aventura, su belleza, su pensamiento, su filosofía, su mirada política? Es un déficit enorme. Hay una cuestión de derechos humanos que está ahí pendiente. Primero es eso, poder tener un espacio donde contar y exorcizar, y de ahí construir bellezas. Es un proceso tan despacito y tan enorme como nuestra vida misma como personas trans.

PROMUEVO BARRICADAS…

en medio de la legislatura que nace en tu cerebro,

esa que llena de leyes chatas la bata de tu deseo,

que dice que ahora no,

que dice que el sueño agota,

que dice qué limpito el piso,

que dice que mejor semáforo que paloma.

¡Quemo el recinto de tus leyes!

piquetera trans de la aurora

(de “Poemario Trans Pirado”)

 

-Hay algo que decís de la legislatura en la cabeza… ¿Cómo se combate eso? ¿Cómo se crea otra mirada?

Tendiéndose en los bordes como el lugar, como el centro. Siempre nos hablan de los/las de arriba , los/las de abajo, y en realidad nos quitan la posibilidad de construirnos desde los bordes.  Es el lugar que habitamos, porque lo elegimos, porque hay otras lógicas, porque aparecen las/los que en otros lados están descartades. Porque producimos, vivimos y tenemos nuestra propia poética,nuestro propio ritmo. Y sobre todo, en los bordes, logramos hacernos del tiempo, le robamos a este sistema el tiempo, es nuestro. Así que soy de los bordes.

Por ejemplo:

Me llamo Susy

Soy LA Susy.

No soy un tipo que se viste de mujer.

Entonces, si ves una trava, ella es LA trava, no el trava.

¡Ah!¿Y por qué es esto?

Porque ese es nuestro nombrarnos.

Es violento no respetar cómo queremos que se nos nombre.

Sin ninguna vergüenza, que no es ningún insulto.

Soy una trava, LA tía trava de Uriel, que vive enfrente del Centro Comunitario, en el mismo barrio donde vivías vos.

LA trava del barrio.

Así.

Con LA.

Abrazo y beso de LA Tïa Trava

 

¡Chango! ¡Chinita! ¡Gurices! Acá te habla de nuevo la Susy”, así empiezan muchos de los relatos de CRIANZAS, historias para crecer en toda la diversidad, de Editorial Muchas Nueces.  El libro para chicos y chicas comenzó como micro radial para lavaca.org. ideado junto a Marlene Wayar y luego se transformó en una compilación que hoy recorre escuelas y espacios donde se piensa en una nueva niñez. En ocho meses se agotaron dos mil libros y se imprimió una segunda edición.

¿Cuál es la idea de CRIANZAS? ¿Cuál su propósito?

– Es una experiencia super intensa, porque si bien es un libro que dice que habla de las infancias trans, yo creo que en realidad es más que eso… habla de una tía trava que cuida a sus sobrines.  Está en lugares donde no se espera vernos a las travas y eso habla mucho más del resto del mundo que de nosotras. Esta tía trava por ahí tiene que ir a retirar a su sobrino, tiene que pelear los precios cuando compra zapatillas… y entonces estamos en lugares donde no nos esperan, donde no nos pueden leer, donde nuestros cuerpos no están porque siempre se supone que estamos en lo marginal, en la prostitución, en las otras zonas.  Es la posibilidad de construir otro imaginario alrededor de nosotras, eso me parece re potente y necesario.

 

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