Revista Colibri | “Coronación de la multiperspectividad” – Vuelos de emergencia
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“Coronación de la multiperspectividad” – Vuelos de emergencia

por Nicolás Heller

Había una vez una diosa y un dios, eran distintos pero eran lo mismo. Su nombre era Soidnuyasoidanu, dios y diosa de la multiperspectividad, la capacidad de adoptar diferentes puntos de vista simultáneos. Era la hija e hijo de Zeus, dios del cielo y el rayo, y de Metis, diosa de la sabiduría femenina.
Antes de que Asoidanuysoidnu naciera se pronunció una profecía: “Este nuevo dios derrocará a Zeus y ocupará su puesto como el rey de los dioses.” Cuando Zeus escuchó esas palabras gritó: “¡¿Quién dijo eso?!”. Pero nadie le contestó, solo oyó una voz en su mente que le decía: “Soy yo, Soidnuyasoidanu, el que viene a liberarte.”
– ¿Y yo para qué quiero ser libre? – dijo Zeus – ¡Soy el dios mas poderoso del mundo!
– ¿Y eso de qué te sirve? – preguntó Asoidanuysoidnu.
– ¡De nada! – contestó Zeus – y te lo voy a demostrar.
Entonces fue corriendo y se tragó a Metis, que apenas alcanzó a decir:
– No me comas Zeus, tengo otra diosa en mi vientre, se llama Atenea.
– No te necesito – dijo Zeus tragándose el último bocado de Metis e hizo nacer a Atenea de su mente. Entonces todos los dioses del Olimpo hicieron como que no habían visto nada y se repartieron el universo. Mientras tanto, dentro del vientre de Metis, que a su vez estaba dentro del vientre de Zeus, Soidnuyasoidanu decía: “Estos dioses son poco inteligentes. Se creen superiores a los humanos, pero se olvidan de que fueron los humanos quienes los crearon a ellos, se olvidan de que ellos viven en el cielo porque los humanos los pusieron y los mantienen ahí. Solo los humanos pueden hacerme nacer…”.
Y Metis suspiraba para sus adentros: “Tranquila hijo mío… todas las profecías se cumplen”.
Y Zeus rugía para sus adentros: “¿Ah si? ¡Ya veremos!”
Y lo vimos. Pero un día llegó el 2012 y se acabó el mundo, entonces el dios del rayo perdió su omnipotencia y Metis pudo emerger: se escapó por uno de los apesadumbrados suspiros de Zeus mientras dormía. Convocó una asamblea de brujas en el bosque, y al sonido de los tambores dió a luz a su hija Asoidanuysoidnu, el dios de la multiperspectividad. En ese momento todas las personas del mundo cambiaron de punto de vista.
Soidnuyasoidanu encendió una estrella y dijo:
“Yo soy y no soy Asoidanuysoidnu, porque puedo ser quien quiera y también puedo no ser. Infinitas son las formas en que puedo aparecer y no hay punto de vista que no pueda conocer”.
Las brujas bailaron y emitieron un poderoso alarido que hizo despertar al dragón del bosque. El dragón llegó y Soidnuyasoidanu dijo: “Dragón del bosque, vehículo volador dorado, vayamos al pueblo a esparcir nuestro fuego sagrado”. Y todos saltaron y cayeron en las espaldas del dragón del bosque que los llevó al pueblo.
Cuando llegaron Asoidanuysoidnu se subió a un monumento y empezó a vociferar: “¡Revolución! ¡Vamos a derrocar a Zeus! ¡A conquistar el paraíso! ¡Acérquense! ¡Súmense a la revolución!” Y al cabo de un rato con la gente que se había reunido, y Metis y las brujas, se formó una multitud que se subió a la espalda del dragón junto al nuevo diosa y se fue volando al cielo para derrocar a Zeus.
Pero al llegar a la primera nube apareció Jesucristo y les dijo: “El Padre es nuestro Padre y lo que dice el Padre es”. Intentaron razonar con él para convencerlo de que se rebele, pero se mantenía inflexible, seguía repitiendo: “La voluntad del Padre es el Verbo y el Verbo es la voluntad del Padre”. Entonces Soidnuyasoidanu miró a dos musculosos que tenía al costado, les dió unas pinzas y les dijo: “Desclávenlo muchachos”. Los hombres se acercaron a Jesús y lo descrucificaron. Jesús cayó al suelo y dejó de sangrar, se levantó, miró a la multitud y dijo: “Vienen de un largo viaje, deben estar sedientos” y transformó el agua de todas las nubes en vino.
Luego de los emotivos brindis la comitiva ascendió por las nubes violetas hasta llegar al trono del mismísimo rey del Olimpo. Cuando estuvieron frente a Zeus, Asoidanuysoidnu dijo: “¡Vamos a terminar con este sistema patriarcal!” Y Zeus gritó: “¡Sobre mi cadáver!” Pero antes de que empezara a tirar sus rayos Soidnuyasoidanu lo miró fijamente y le hizo comprender todos los puntos de vista según los cuales Zeus debía rendirse. Entonces Zeus se rindió y entregó el trono del Olimpo a Asoidanuysoidnu.
Todos los dioses se reunieron y formaron un estrado para juzgar a Zeus. Había también fuertes acusaciones contra Jehová, pero como no lo encontraron se las adjudicaron también a Zeus. Los cargos eran: “ a) Haber sido un Dios ausente y alejado de los humanos, b) Haber inspirado miedo y fanatismo, c) Mantener un sistema que valora la fuerza por encima de la inteligencia y la obediencia por encima del pensamiento propio, d) Haber universalizado una sola idea de verdad por sobre las demás, e) Ser un ejemplo de violencia y vengatividad, f) Haberme comido (agregó Metis), y una larga lista de etcéteras”. Finalmente se lo juzgó y se lo condenó a tener que pasar una temporada con su hermano Hades en el inframundo.
Todos los dioses celebraron y coronaron a Soidnuyasoidanu como la nueva Diosa Rey. Hubo una gran fiesta y después otra fiesta más grande. Y cuando el dragón estaba por llevar de nuevo al pueblo a su tierra, Asoidanuysoidnu los despidió diciendo:
“Ustedes humanos, que se sorprenden de nuestros poderes, sorpréndase de ustedes porque los dioses somos su invento. Lo que ustedes piensan se plasma en el cielo y así los dioses nacen de su pensamiento. Hay inmensos palacios flotando entre las nubes, bosques secretos y mágicos laberintos. Son el fruto de algunos actos en la tierra, así se traducen en el cielo. Yo soy la dios de la multiperspectividad, intercambio los puntos de vista. Véanlo de esta manera, ustedes son los dioses.”

El pueblo volvió a su hogar y habiendo establecido la justicia en el cielo se declaró la paz en la tierra y todos fuimos felices para siempre.

Fin.
Nicolás Heller
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