Revista Colibri | La diferencia entre decir y mostrar
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La diferencia entre decir y mostrar

Ensayo por Emiliano Javier Vazquez

No es necesario decir todo lo que se piensa,
lo que sí es necesario es pensar todo lo que se dice
-Quino

La humanidad, para trasmitir sus pensamientos a las próximas generaciones, creó a la letra como uno de los elementos primordiales de la comunicación escrita. A su vez, para comunicarnos con otras personas, necesitamos de varias letras, es decir, palabras. Estas son un conjunto o secuencia de sonidos articulados, que se pueden representar gráficamente con letras y asocian un significado.

Entonces, para que una persona trasmita su pensamiento necesita del lenguaje: palabras unidas unas con otras que le den significado a lo dicho. El escritor Ludwig Wittgenstein distingue que las personas, para describir una misma situación, pueden hacerlo de dos maneras, las que suelen denominarse “decir” y “mostrar”. El primero es narrar por medio de palabras más generales o abstractas, un evento, situación o cualidad. En cambio, mostrar es narrar mediante palabras más específicas que evoquen imágenes concretas en la mente del lector. Un claro ejemplo de decir sería el siguiente fragmento del autor Francisco Fulano de Tales en su obra “Buenos Aires, creer o reventar”:

Una mañana de marzo, el sol brillaba en todo su esplendor siendo el único dueño del cielo. Un fuerte aroma se escapaba por una de las ventanas del café Pedrito. Mientras tanto una pareja de ancianos, Don Pepe y Doña Pepa, cruzaban la avenida Goyena con el difícil objetivo de llegar a Puán sanos y salvos. Ambos se deslizaban tan lentos como una tortuga anciana fatigada y renga. A unas cuadras de distancia, Fernando Distraído iba con los auriculares puestos en su bicicleta azul. Los altos árboles de la avenida Goyena no le permitían tener una gran visibilidad y sufría filtraciones solares en sus ojos. Era un ciego en dos ruedas a toda velocidad que llegaba a la esquina de Puán donde los ancianos también llegaban. Solo un milagro podía frenarlo.

La comprensión del texto es un proceso de construcción en el que el receptor intenta dotar de un sentido al mensaje del emisor utilizando para ello todos los recursos a su alcance. En este caso, es el de decir, pero el pensamiento solo juega con la parte que se puede decir o representar. Mientras que el lenguaje, a pesar de estar integrado también por estos elementos, permite distinguir entre lo que se puede decir y lo que se puede mostrar.

John Locke fue uno de los principales teóricos del empirismo que se basa en la experiencia como medio para obtener conocimiento, y que esta se obtiene a través de los sentidos. El autor distingue como fuente de las ideas a las sensaciones y a la reflexión. La sensación es aquello que se percibe por los sentidos, es mera información, visual, auditiva; en otras palabras, corresponde con la estrategia de mostrar. Con esto, el autor salva la distancia que media entre un texto meramente informativo y un texto literario. La reflexión del cerebro es interpretada por los sentidos, hace vívido un mundo posible.

Veamos cuál podría ser el resultado en el caso del mostrar:

Una mañana de marzo, el sol brillaba en todo su esplendor siendo el único dueño del cielo. Un fuerte aroma se escapaba por una de las ventanas del café Pedrito que deleitaba a todos al sentirlo. Mientras tanto una pareja de ancianos, Don Pepe y Doña Pepa, cruzaban la avenida Goyena con el difícil objetivo de llegar a Puán sanos y salvos. Ambos se deslizaban con molestias en sus piernas, habían sido operados hacía unas semanas. Los dolores eran recurrentes y debían frenar cada diez pasos que daban hasta que sus cuerpos se adaptarán. A unas cuadras de distancia, Fernando Distraído iba escuchando la Sinfonía número nueve de Beethoven en su bicicleta azul. Empezó a perder visibilidad, sentía que sus ojos se le quemaban, se aferró con sus manos a la bici, cerró los ojos y contuvo el dolor. Era un ciego en dos ruedas a toda velocidad que llegaba a la esquina de Puán donde los ancianos también llegaban. Solo un milagro podía frenarlo.

¿Qué se logra con mostrar? Dar la impresión de que entre el relato y el lector no existe prácticamente un mediador, de que nadie está contándole la historia al lector sino de que éste la está presenciando, como si estuviera inmerso en ella. Decir está bien en algunos casos, pero si se busca conmover al lector hay que usar el mostrar. Entonces, la solución es mezclar entre decir y mostrar para que el lector se ubique, entienda la escena y se meta en la historia.

En conclusión, el pensamiento se puede definir como la capacidad del ser humano de formar ideas y representaciones de la realidad en su mente y asociar unas con otras. Para mostrar hay que dejar que los personajes actúen, hablen y piensen. En cambio, para decir hay que solo representar la realidad. Ambos se necesitan uno al otro, porque el lenguaje se constituye a base del pensamiento y es la función del pensamiento y del entendimiento entre los seres humanos.

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