Revista Colibri | Y si paramos el mundo…
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Y si paramos el mundo…

Por Colibrí Revista

Infinidad de gritos, causas, reclamos, derechos, miradas, discusiones, denuncias, rabias, alegrías, construcciones diarias y orgullos salen en conjunto este 8M. Infinitas aristas de un feminismo que viene por todo. Tanto más. No para ganarlo ni para guardarlo, sino para hacer temblar el mundo y cambiarlo de raíz.

Están todas. Han llegado a esta fuerza transformadora desde diferentes lugares con una pregunta tan simple como reveladora: ¿qué pasa en cada lugar, en cada espacio, en cada tiempo, si no estamos las mujeres?  Si paramos, si ponemos pausa a nuestro hacer diario en el trabajo, en la casa, en la cama, en la escuela, en la calle, ¿qué pasa entonces? ¿puede el mundo seguir igual sin nosotras?

Las respuestas están a la vista. Vienen de frente haciendo ruido, gritando de incomodidad por no poder avanzar. Que así ha sido todo. Cada minuto de la historia universal ha tenido como clave el rol de la mujer y cada segundo de ese papel ha sido invisibilizado porque ha sido el varón quien ha manejado el poder.

Están las que piden por al aborto legal, seguro y gratuito. Las que dicen ya basta y ni una menos. Las que se sienten trabajadoras y ganan menos que sus compañeros. Las que reclaman espacios de decisión en los sindicatos, partidos, organizaciones y en cada lugar compartido. Las que despiertan cada mañana pensando en todas las revoluciones por hacer.

Están las que vienen a plantear otra maternidad, otra infancia, otra educación. Las que en su rol de docente dejar pensar y hablar a pibes y pibas y no enseñan a obedecer. Las que denuncian a la policía como responsables de la trata. Y al Estado como cómplice. Las que denuncian la represión y precarización laboral, la esclavitud en tiempos modernos.

Las que quieren esparcir la sabiduría de tantas compañeras para hacer otro mundo. Las que desde ese momento no han parado de devorar la historia de la lucha de las mujeres. Las que han sentido el pecho vibrar al descubrir que esta no es una lucha nueva, que siempre ha habido mujeres discutiendo la obediencia y su libertad.

Las que no quieren piropos, ni sentir que su cuerpo vale más que sus ideas.  Las que quieren decidir que hacer con su cuerpo y las que no quieren dar explicaciones por su vestuario ni su maquillaje. Las que no quieren sentir miedo en la calle.

Las que se sienten hermanas y cómplices de tantas otras desconocidas. Las que se preguntan una y otra vez cual ha sido el papel de las mujeres en el ritmo de la vida. Las que cuestionan al capitalismo. Las que saben que a la mujer le han dado el papel de reproductora de mano obra, de servidumbre. Las que saben que no ha habido avance de la humanidad sin el trabajo no pago de la mujer en la casa, en la educación de les hijes, en la comida de los hombres y en las tareas diarias de los varones que luego se quedaron con la gloria.

Las que luchan por su espacio en los medios de comunicación. Las que los crean. Las que vienen a advertir  que falta la voz de ellas en tantos lugares.

Las que sienten mujeres. Las travas.  Las trans.  Las tortas. Las que van sin etiquetas. Todas las feminidades en la calle. Todas las que son oprimidas por el patriarcado.

Están estas y muchas otras. Están todas y vienen por mucho más,

porque saben que esto recién comienza.

Y que ya no vuelven para atrás, nunca más.

 

Fotografía: Romina Morua

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