Revista Colibri | “Yo canto, es mi forma de salir de los silencios y denunciar”
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“Yo canto, es mi forma de salir de los silencios y denunciar”

En nuestra temática DISIDENCIAS
¿Por qué “disidencias”?
Entrevista a Anahí Rayen Mariluan

Mientras prepara su tercer disco Mankewenüy y estrena video de la canción Pire, la cantora mapuche se presenta en Buenos Aires.

 

Por Diego Gutiérrez Pavón

“¿Es la música y la sonoridad del pueblo mapuche un arma? Definitivamente. Es una herramienta política de resistencia a la colonización y a la violencia”, dice Anahí Rayen Mariluan en diálogo con Colibrí Revista. De mucho tiempo antes que las declaraciones de los Estados modernos, con sus fronteras, ejércitos, “derechos” y obligaciones, su idioma, religión e historia oficial, asoman en silencio ecos de voces y pueblos enteros. Esos sonidos vienen de tiempos que no tienen lugar en calendarios.  El pueblo mapuche camina hoy con su invalorable historia y con la convicción de quien se sabe parte indivisible del territorio que habita. Entre tanto camino recorrido por su pueblo transita con orgullo esta cantora y compositora mapuche. Cargada de nuevas voces, nuevos sonidos, nuevos ecos que vuelan hacia adelante. Mariluan retoma su herencia ancestral pero aporta nuevas composiciones y músicas propias desde el sur del continente.

“¿Es la música y la sonoridad del pueblo mapuche un arma? Definitivamente.

Es una herramienta política de resistencia a la colonización y a la violencia”

 

Lleva dos discos editados Amulepe Taiñ purrun (Que siga nuestro baile) del 2016 y Kisulelaiñ (No estamos solas) de 2015. Entre otros trabajos editó dos discos con su proyecto Tamborelá -tambores en manos de mujeres- (Tambor + Ella/2005 y Mujeres al pie de la cordillera/2009). Además editó la película documental ¨Cantos de la memoria – Cantos con sentido¨(2008) sobre la tradición de cantoras de cordillera del Norte Neuquino y publicó el libro-CD ¨Instrumentos de barro –tierra que canta¨ (2012) sobre la autonomía en la realización de instrumentos en arcilla en conjunto con Julieta Medina.

Actualmente se encuentra trabajando en su tercer disco, mientras recorre los caminos con su música.

¿Cómo es el trabajo para próximo disco?

-¨Mankewenüy¨/Amiga del cóndor. Se trata de un material temático ya que surgió de unas crónicas históricas de Fray Francisco Menéndez que me leía Adrián Moyano, mi compañero. En ellas se hablaba de la presencia mapuche a orillas del lago Nahuel Huapi hacia 1790. En ese relato unas mujeres cantaban a los exploradores militares y religiosos que llegaban en barcazas mientras preguntaban insistentemente: ¿ustedes son gente de paz y buen corazón? Esa pregunta me quedó atravesada en el alma y disparó una serie de temas que hoy se están volviendo este tercer disco.
Para crear gané la Beca Bicentenario del Fondo Nacional de las Artes en 2016 con la que pude viajar y retratar parte de lo que yo considero completamente vivos: mi pueblo y su dignidad. Compuse 8 cantos y luego sentí que podrían volverse disco. Seguí motivada con la presencia de un lonko que lleva en su nombre a un cóndor, con preguntar dónde están esas familias, qué fue de sus territorios y sus cantos. Saber que en 1790 en este lugar de la cordillera había autonomía mapuche me motivó a reflexionar sensiblemente sobre las teorías que desestiman nuestra presencia en la actualidad fundamentando un desderecho sobre los territorios. Quise aportar desde la creación, la música y la palabra y en eso transito junto a Leopoldo Caracoche en guitarra y Natalia Cabello en piano, dos músicos excepcionales.

“Saber que en 1790 en este lugar de la cordillera había autonomía mapuche

me motivó a reflexionar sensiblemente sobre las teorías que desestiman nuestra

presencia en la actualidad fundamentando un desderecho sobre los territorios”

 

-¿Qué significado tiene para vos retomar la música de tu pueblo y como se dio ese proceso?

-Me considero una creativa que va detrás de inquietudes identitarias colectivamente. Podría decir que no doy continuidad a la sonoridad tradicional de mi pueblo escénicamente, quizá sí dé un lugar primordial al mapuzungum (lengua del pueblo mapuche) porque creo mi música, mis cantos. Ahora que lo pienso… es probable que el mapuzungum me haya hecho un lugar a mí, porque es ese tejido de palabras a través de la cual el mundo se observa distinto y soy agradecidísima de poder volverlo canto.
Lo que hago es usar la sonoridad del pueblo mapuche y crear a partir de su lengua. No interpreto cantos sagrados, creo los propios con esperanza de continuidad. Los cantos que tienen función están preservados en nuestras ceremonias y como los vivencio son punto de inspiración para otros nuevos. Al menos así lo siente mi corazón de música y cantora/cantante mapuche. Las melodías son el movimiento de estos paisajes en que vivimos.

-¿Qué importancia tiene el lenguaje en tu música?

-La palabra en mapuzungun designa un universo con el que convivimos a diario. La espiritualidad que acompaña esta sonoridad se hace cotidiana y embellece la comprensión de los días. Es una constante filosófica como existe para cada territorio que se recuerde a sí mismo por medio de sus palabras y se interpele bajo otras sonoridades colonizadoras. Nos recuerda quienes fuimos y seremos. Me animo a responder la importancia de las lenguas de los pueblos en una voz colectiva porque es su característica principal. Esto de componer en mapuzungum no nació conmigo, nació con mi hijo y mi mirada de Furilofche warria (Bariloche). Pude sentir el enorme vacío sonoro que existe y pensé que no podía criar a un hijo sin esa herencia tan llena de belleza que es la identidad mapuche, esto que somos, fuimos y seremos. Entonces nacieron cantos que fueron a parar al primer y segundo disco: Kisulelaiñ / No estamos solas (Club del disco 2015) y Amulepe taiñ purrun/ Que siga nuestro baile (Club del disco 2016). Muchos otros temas quedaron dando vueltas entre cunas y juguetes. Eso quizá es la música, la palabra primera, llena de dulzura, cimiento/tierra/sueños. Entonces podría decir más bien que canto agradecida a la vida que me toca acompañar.

Collage por G.Camacho

Las canciones de Anahí Rayen Mariluan están prendidas del paisaje. Brotan la montaña, el río, el viento, la nieve y tanto más en sus creaciones. Pero no una visión de tarjeta postal, sino una forma de entender el mundo, la vida, la historia y el futuro. No hay sonidos estáticos ni petrificados, más bien en la antípodas de los museos se agitan estas músicas orgullosas y vivas de identidad mapuche. Y el territorio que ha estado en disputa desde tiempos centenarios es hoy parte de una guerra declarada por parte del Estado argentino. Como nunca antes se ha nombrado la palabra mapuche en medios de comunicación con oficinas a miles de kilómetros de la realidad. La cantora es parte de la lucha por los derechos y la dignidad de su pueblo.

-¿Cómo has vivido estos últimos tiempos en el cual se reavivó la persecución al pueblo mapuche?

-En Bariloche la violencia contra mi pueblo se hizo irrespirable el último tiempo cuando no desde la génesis del Estado. Yo pude vivenciar una sociedad indignada contra la violencia institucional y claro, en una ciudad turística que fomenta la invisibilización del pueblo mapuche, una gran ausencia: la de la justicia. Es una realidad que la comunidad reacciona y es una gran cantidad de personas las que acompañan estas desigualdades. El microfascismo diario tiene su resistencia en las calles. Todo el camino estatal que permitió la negación de los pueblos antecesores a Argentina está, pero también estamos nosotros. Firmes. Sabiendo cuales son los derechos de la tierra. Yo canto, es mi forma de salir de los silencios y en ese canto denuncio. Es importante, si, saber y considerar qué crear en estos tiempos, ¿no? ¿Es la música y la sonoridad del pueblo mapuche un arma? Definitivamente. Es una herramienta política de resistencia a la colonización y a la violencia. Es un derecho a la dignidad, un ejercicio del presente de la memoria y es un lugar desde donde no reproducimos Estado. Es entonces, una gran responsabilidad en donde no estamos solos.

“En Bariloche la violencia contra mi pueblo se hizo irrespirable el último tiempo cuando no desde la génesis del Estado”

 

Anahí Rayen Mariluan se presenta  el viernes 13 de abril La Paila. Costa Rica 4848 Ciudad de Buenos Aires y el sábado 14 de abril en El Peladero de Bahía Blanca.

 

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