Revista Colibri | No tan distintos
6148
post-template-default,single,single-post,postid-6148,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-theme-ver-12.1.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.4,vc_responsive

No tan distintos

Crítica a “No soy un hombre fácil”

Por Luz Rodríguez

Calificación: 7/10

Título original: Je ne suis pas un homme facile. Año: 2017. País: Francia. Directora: Éléonore Pourriat. Duración: 98 minutos Guión: Ariane Fert y Éléonore PourriatElenco: Vincent Elbaz, Marie-Sophie Ferdane, Pierre Bénézit, Blanche Gardin, Moon Dailly, Celine Menville, Camille Landru-Girardet. Música: Fred Avril. Producción: Autopilot Entertainment / Film Invaders / LOVEMYTV / MademoiselleFilms. Género: comedia sátira.

Imaginate vivir en un mundo donde todo lo que tenemos asumido como roles de género se invierte:

Mujeres haciendo ejercicio con torsos desnudos, atendiendo en bares, siendo jefas (y no de hogares), relativizando las quejas del género contrario, y hasta pariendo paradas -dicen que la posición clásica del parto la impuso el Rey Luis XIV de Francia por simple capricho-.

Les presentamos “No soy un hombre fácil”, un film de Éléonore Pourriat en el que se altera la hegemonía de los roles, planteándose un mundo donde la mujer lleva el volante de la vida social. Damien, su protagonista, es un hombre al que le gusta invadir a aquellas mujeres por las que se siente atraído, y un día tiene un accidente que lo lleva a despertarse, para sorpresa de él, en un mundo en el que las cosas funcionan al revés.

Las escenas representadas a la inversa resultan chocantes al verlas, pero te llevan -con toques de humor de por medio- a replantearte cómo están dadas las cosas. Nuestro amigo Damien luego del accidente decide ir a descansar a su casa y al otro día, al asistir a su trabajo, su Jefa lo espera con una crítica severa sobre un proyecto de su autoría: “Nuestra clienta quiere humor femenino, algo básico pero eficaz”. “Tu propuesta es muy rebuscada. Es lógico que una mujer te saque ventaja”, sentencia ella. En esta escena, y a modo de no hacerlo sentir un inútil -quizás-, ella termina ofreciéndole la posibilidad de hacer valer su proyecto a cambio de recibir sexo oral. Poco ético, poco profesional, y bastante retorcido, ¿no?

Dado un mundo así, ¿me creen si les digo que se pueden sentir identificades con un hombre que, en principio, es machista? ¡Aguarden un momento! No estoy queriendo decir lo que creen.

Tomo aire y prosigo: porque sucede que nuestro amigo Damien, al despertar en esta realidad paralela empieza a notar las discrepancias entre ambos géneros y las denuncia -siendo llamado “masculinista”- tal como hacemos las mujeres cuando vivimos, sufrimos, y vemos representadas situaciones de desigualdad. No tan distintos ahora, ¿no?

Es una película que te atraviesa y te descoloca. Una hora y 38 minutos de puro ejercicio mental, y de difícil supervivencia si lo que sucede no lo pensas en términos “oficiales” para poder entenderlo.

Sin comentarios

Postear un comentario