Revista Colibri | El sonido como intervención política
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El sonido como intervención política

Por Nicole Martin // Fotografía: Alana Rodríguez

Una experiencia sonora inmersiva

El colectivo VIVAS coordinó un taller el sábado en el Festival Byte Footage en el que propuso escuchas de sus creaciones sonoras, a la vez que les participantes volcaron sus percepciones y emociones en un pergamino que atravesaba la sala del Centro Cultural Kirchner. Los audios atravesaron los cuerpos, el techo y las paredes. Todes les asistentes presenciaron la creación de un territorio comunitario, construido por el imaginario colectivo. Una exploración de las cicatrices producto de la violencia de género y de clase, para que de las grietas crezcan nuevos paisajes.

A través de la memoria colectiva, VIVAS es una intervención en sí misma. Sus integrantes trabajan con un banco sonoro comunitario, donde las voces que han sido calladas encuentran lugar, interfieren en el espacio, vuelven a vivir. El objetivo, según sus desarrolladoras, es el de generar un espacio de debate que permita reformular preguntas, compartir experiencias, repensar las fisuras, expandir los límites, y continuar en una constante reconfiguración de la memoria y el territorio del cuerpo.

Eligen el sonido para expresar estas manifestaciones. En la escucha las voces se vuelven tangibles y atraviesan a les participantes. Les recorre. Vibra, no puede verse o tocarse, pero tampoco anularse. El sonido interpela de una forma tan compleja que se vuelve parte de los cuerpos, transforma y enlaza emociones con la memoria. Es el arma y también el medio: “Arma para denunciar, medio para encontrarse a través de disparadores que evocan emociones y recuerdos fundacionales”.

El banco es un compendio de manifestaciones feministas. En muchos de los audios, resuenan las voces de quienes han conquistado la calle contra las diferentes formas de opresión y violencia.
“Les cuerpes que no convienen a la historia hegemónica”, como expresan ellas, se hacen oír en resistencia. VIVAS usa el sonido como lenguaje desde una perspectiva feminista para resucitar lo que la violencia de género, de etnia y de clase no pueden arrasar.

“Lo común de las expresiones del banco es la dignidad, el orgullo de reconocerse parte de las minorías del mundo, la calidez de encontrar en otro ser a un par”, dicen. En lo hallado en laboratorio, buscan estrategias para adaptarse a las nuevas circunstancias del entorno sin perderse, para sobrevivir a las que intentaron callar y ampliar la memoria. Sobre todo: “Abrir espacios que cambien poder individual por potencia colectiva”.

Una de sus realizadoras expresa en el CCK que la intención es abordarlo todo pero sin dejar de reparar en las particularidades y el placer de la cercanía. Y es difícil ponerlo en palabras pero ocurre. Cuando la escucha tiene lugar, la enorme sala pintada de blanco se llena de un mismo color, amplificado por los cuatro parlantes de las esquinas, pero al cerrar los ojos vienen muchas pequeñas imágenes: una voz originaria, una risa, las palabras de Marielle Franco.

VIVAS reconfigura el paisaje sonoro a partir del diálogo y la reformulación de diferentes fragmentos de la historia, personas, pensamientos, culturas, sentimientos. Como todo ser viviente, está transformándose, respirando, creciendo. “Nos interesa abrir espacios donde probar y compartir eso que se va moviendo dentro, construir y compartir experiencias desde las inquietudes que nos llevaron hasta ahí”, acuerdan Pola Diaz Mendilaharzu, Sofía Efron Mastrángelo, Tatiana Cuoco, Josefina Barreix, Valentina Vásquez Standen y Paula Acuña Zustovich, coordinadoras del taller.

En creación de una red, apoyado por un empuje conjunto, en avance a través de la mutación, el movimiento se pregunta y el espacio creado responde. Ponen el cuerpo para recuperar la memoria de quienes perdieron la voz y el nuevo espacio surge de la reacción a esas historias que nos interpelan. La búsqueda es ampliar la mirada en perspectiva de las injusticias y qué acciones se realizan frente a esto. Y han elegido bien su nombre, porque en su trabajo yace la supervivencia de los testimonios que no importa cuan fuerte sea el golpe, cuan dura la represión o cuan hostil sea el entorno, no callarán.

 

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