Revista Colibri | Misoprostol: lo que no se dice
6501
post-template-default,single,single-post,postid-6501,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-theme-ver-12.1.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.4,vc_responsive

Por Luz Rodríguez

El Misoprostol es un medicamento conocido en la actualidad como alternativa al método abortivo por medios quirúrgicos y recomendado por la Organización Mundial de la Salud para la interrupción temprana del embarazo. Además, según el médico ginecólogo y obstetra Carlos Burgo (M.N. 32113), es un elemento símil-sintético derivado de la Prostaglandina E, sustancia producida por el cuerpo y que interviene en el momento del parto. Esta “prostaglandina sintética”, como la llama Burgo, opera sobre el cuello del útero, favorece su maduración y la actividad contráctil del útero para un óptimo desprendimiento de la gestación. Pero no es un medicamento para usar en cualquier momento: su aplicación es aceptable (para evitar riesgos) hasta la semana siete u ocho del embarazo y su dosis correcta es de 800 mcg (ochocientos microgramos) por vía vaginal, que corresponden a cuatro comprimidos. Tomando esta edad gestacional como límite, dado el tamaño y desarrollo posterior del útero y el conjunto de vasos sanguíneos expuestos a su sangrado, se evita que -debido a la cantidad de sangre- ocurra una hemorragia, la cual después debe ser tratada de urgencia y con un raspado para completar el aborto.

“En sí mismo el Misoprostol no tiene un efecto de deterioro o de alteración de la salud de la mujer. Lo que puede suceder es que su mal uso -o mala indicación- lleven a situaciones que sí pueden generar complicaciones”, afirma el ginecólogo a fin de disipar cualquier duda sobre cómo repercute en el cuerpo femenino una vez usado. Porque sucede que son muchos los casos en los que las propias mujeres, sin una orientación informativa adecuada, se ven obligadas a transitar los terrenos del proceso solas: en clandestinidad, sin datos concretos, con los mil y un foros de internet que se contradicen, desembocando esto en un huracán de desinformación. La interrupción gestacional, así decidida, puede terminar con más dudas que respuestas y la certeza bien, gracias.

“Existen dos modos de interrupción gestacional: las quirúrgicas y la médica o farmacológica. Su diferencia radica en los elementos utilizados en la intervención, como también en la edad gestacional sobre la cual se opera”, confió Burgo. Las quirúrgicas apelan a la presencia de distintos instrumentos dependiendo de la edad de la gestación (estamos hablando de la semana 9 a 12 en adelante). Ejemplos de ella son la aspiración manual endouterina o el raspado, que implican actuar en el útero, eventualmente con algún tipo de sedación.

La médica o farmacológica se realiza con medicamentos entre los que se encuentra -además del Misoprostol- la Mifepristona -que no se produce ni se consigue en el país- o los llamados agentes inductores/facilitadores, es decir los antimetabolitos -que si bien se consiguen, su acceso sólo está reservado al uso médico-. Burgo menciona que lo ideal en este tipo de intervención es la combinación entre Misoprostol con alguno de los otros dos para mayor eficacia.

“Con respecto a la administración del Misoprostol, figura en distintos medios su uso por vía bucal o vaginal. El Misoprostol como medicación única no se encuentra autorizado ni disponible en el país. El laboratorio que lo produce lo hace asociado a una medicación antiinflamatoria (para trastornos de tipo reumático o como analgésico)”, aclaró el ginecólogo. El núcleo de este comprimido está rodeado por el Misoprostol, que funciona como protector del antiinflamatorio al tener una acción agresiva sobre la mucosa gástrica cuando es administrado oralmente. Razón por la cual estos comprimidos usados en forma oral tienen distintos esquemas de administración según la fuente que se consulte, dando por lo tanto una eficacia relativa. En muchas ocasiones la mujer toma distinta cantidad de comprimidos “a veces durante varios días, no lográndose la interrupción en un tiempo adecuado y retardando el momento más eficaz para lograrlo, haciendo que la gestación prosiga por varios días”.

El uso correcto para un resultado eficaz en una interrupción gestacional es la vía vaginal. En el fondo de la vagina existe un repliegue que rodea el cuello del útero, llamado fondos de saco. Puede visualizarse con un espéculo vaginal, a través del cual se observa el cuello uterino y en su alrededor estos fondos de saco. Es allí donde se deben colocar -con el uso de una pinza de por medio- las pastillas con el Misoprostol, para lograr una buena absorción y su acción farmacológica. Dada su requerida delicadeza, esta tarea no puede ser altamente efectiva si se realiza de forma casera o manual. Uno de sus puntuales inconvenientes es dejar a las pastillas colocadas a la mitad de la vagina y así no llegar a ser absorbidas plenamente (en muchas ocasiones se deslizan al exterior). Es por eso que Burgo afirma, una y otra vez, la necesidad de la presencia de un especialista durante todo el proceso: la clara determinación del tiempo de gestación que se está atravesando, una colocación adecuada, un control posterior y el brindar información de forma completa y sin opiniones personales de por medio.

Sin comentarios

Postear un comentario