Revista Colibri | Sororiday: cuerpas en acción
6636
post-template-default,single,single-post,postid-6636,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-theme-ver-12.1.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.4,vc_responsive

Sororiday: cuerpas en acción

Por Paula Colavitto y Guadalupe Basagoitia

Fotografías por Natalia Seibert, Ana Harff y Lucía de La Torre. 

Cuerpas que se entregan a la luz, que buscan libertad, que no se esconden más. Pieles que se conjugan, que hablan juntas, que se abrazan, que se rozan y se van reconociendo como iguales, como distintas… Las cuerpas en acción, como territorio político.

“Sororiday” es una jornada de desnudo artístico y un encuentro de mujeres, “un espacio donde predomina la sororidad, la hermandad, el arte y la humildad”, cuenta Natalia Seibert, fotógrafa y creadora del Sororiday.  Aparte de la producción fotográfica y la intimidad,  hubo una variada feria, exposiciones, charlas, flash tattoo day, poesía y rap.

Foto: Natalia Seibert

Natalia Seibert (@seibertnatalia) tiene 26 años y es fotógrafa de Quilmes. Dice a Colibrí Revista: “Para mí la fotografía fue una manera de curar heridas desde siempre. Además de ser fotógrafa  estoy incursionando en la organización de eventos, soy feminista, abortera y transfeminista amigue”.

Foto: Natalia Seibert

“Con Sororiday se creó un espacio donde a pesar de que hubieron bastantes mujeres fue todo muy íntimo y conmovedor a la vez, una de las experiencias más gratificantes que tuve hasta hoy”, afirma Nati, y agrega: “Por la cual todavía no caigo y no paro de sentirme bendecida. El amor que les tengo a les chiques y todo lo que recibo a su vez por elles es inexplicable y muy empoderador”. Ella invitó, a su vez, a otras fotógrafas y modelos a participar de la jornada.

“Sororidad. Hermandad. Amor. Abrazos. Reflexiones. Catarsis. Sanación. Colectivo de mujeres.”  Fueron algunas de las palabras que le quedaron selladas a la fotógrafa Lucía de La Torre (@luciadltfotografia). Y relató: “Las fotos que aquí comparto fueron tomadas después de muchísima reflexión colectiva, donde varias mujeres compartieron sus experiencias y sus sensaciones con su propio cuerpo y su devenir feminista. En cada relato me identifiqué y me encontré a mí misma, en cada palabra sentí un abrazo y el mensaje de “no estás sola” fuerte y claro”.

Foto: Lucía de La Torre

Foto: Lucía de La Torre

 

 

Lucía se emociona: “En cada abrazo que me di con cada mujer que fue ese día, lloré todos mis monstruos y mis trabas, muchas de las cuales fueron impuestas por el patriarcado. Hacia el final del día, movilizada y hermanada con todas allí, me sentí sana y segura. Me sentí más fuerte y acompañada. Hoy puedo decir que juntas somos más fuertes que ningún otro movimiento. Y estoy segura que el patriarcado se va a caer, y nosotras lo vamos a derribar.”

 

Foto: Lucía de La Torre

Ana Harff (@anaharff),  otra de las fotógrafas allí presentes, comparte que “fue uno de esos días especiales que seguramente una lo recordará por siempre”. “Las presentes tuvimos la oportunidad, aún conociéndonos tan poco y por tan breve instante, de compartir nuestras historias de felicidad, de tristeza, de lucha”, comenta, y concluye: “Esos espacios seguros que se están generando para nosotres, mujeres cis, trans y no binarias son la oportunidad que tenemos que dejar fluir todo lo que tenemos encajonado dentro, nuestra oportunidad de gritar, de hacernos oír, de llorar, de reír, de simplemente, ser.”  

Foto: Ana Harff

Foto: Ana Harff

Entre las voces y los sentires que fueron compartiendo con Colibrí Revista las mujeres participantes del Sororiday, resonaban las voces de quienes pusieron su cuerpa desnuda delante de la cámara. Camila Corigliano, quién participó como modelo de la jornada, contó que fue una experiencia distinta para ella, ya que también se dedica a la fotografía y le toca siempre estar del otro lado del lente.

Foto: Natalia Seibert

 

 

 

Camila resaltó: “Autoconocimiento fue lo que sentí ese día. Que estuve explorando nuevas partes de mí.  Como mujer gorda me costó mucho sentirme cómoda con mi cuerpo. Amarme, aceptarme, reconocerme. No pertenecer al canon siempre me empujó a mi destrucción.

La fotografía me ayudó mucho a volver a mirarme, a simpatizar con mi cuerpo, conmigo misma. Al encuentro me invitó una amiga, ferié y modelé, pero la parte más hermosa fue cuando compartimos cada une un poquito de nuestras historias. Teníamos tantas cosas en común, cicatrices, aprendizajes, y ganas de sacarnos de encima todo que la fotografía paso a un segundo plano. Ese tiempo que nos tomamos fue sumamente necesario para enlazarnos completamente. Después de esa charla todo lo podíamos.

El acto de desnudarnos y eternizarnos en imágenes me generó un empoderamiento y seguridad de mi misma que nunca había sentido antes, menos delante de tantas desconocidas.”

Foto: Natalia Seibert

“Esa tarde me vi hermosa entre mujeres poderosas capaces de todo, nos vi únicas y unidas. Creo que las fotos reflejan la sororidad que generamos y sobre todo el amor propio que supimos (supe) construir” (Camila)

El primer encuentro de esta jornada se llevó a cabo el 13 de mayo pasado, en el barrio de San Telmo y se espera un segundo Sororiday muy pronto.

Sin comentarios

Postear un comentario