Revista Colibri | Para que no falten más pibas
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Para que no falten más pibas

Por Pablo Hernán Velazquez

Marcha por la aparición con vida de Johana Ramallo

Este jueves, en la capital de la Provincia de Buenos Aires, una lluviosa tarde invernal fue el marco para la movilización hacia la sede del gobierno bonaerense, que tuvo lugar por el primer aniversario de la desaparición de la joven Johana Lujan Ramallo, quien tenía 23 años al momento de su desaparición.
Alrededor de las 16 horas, la considerable cantidad de personas que fueron parte de la marcha se concentraron con sus carteles junto a organizaciones de lucha contra la trata y de derechos humanos, en la intersección de las calles 1 y 63 de la Ciudad de La Plata, conocidas como los albores de la “zona roja” platense, sitio en el cual la cámara de seguridad de una estación de servicio de YPF tomó lo que hasta ahora es la última imagen de Johana con vida, el 26 de julio de 2017, poco antes de las 21 horas.

Foto: Otra Óptica // Foto de cabecera: @monocarugatti

Sandra, militante del Frente Popular Darío Santillán y amiga de la familia Ramallo, afirmó a Colibrí Revista que la zona en la que desapareció Johana no es casual ni arbitraria, y que su ausencia está vinculada a las redes de trata con fines de explotación sexual: “Funciona un entramado delictivo que opera en la zona roja, y allí se cometen multiplicidad de delitos que coexisten y están interrelacionados entre sí”. Además, denunció la connivencia de la Policía Bonaerense -y en particular, la Comisaria novena- como factor facilitador para la comisión de estos delitos y para que las personas que manejan esos “negocios” aumenten su poder y reproduzcan un sistema de crueldad y explotación.
Así mismo, Sandra remarcó una serie de eventos en los cuales las instituciones del Estado demostraron muy poco interés en recolectar datos para dar con el paradero de Johana, enumerando la obstaculización a la investigación que la propia Policía Bonaerense originó en los primeros días, la falta de compromiso de la fiscal Betina Lacki antes de que la causa pase al fuero federal, la ausencia de las autoridades políticas, y la poco fructífera investigación del juez Ernesto Kreplak, quien está a cargo de una causa signada por el hermetismo y la falta de datos. Simbólicamente, la movilización se detuvo en sitios representativos de esta desidia estatal, antes de llegar a su destino culminante.
Pero el estado no solo operó deficitariamente en este año de búsqueda. En palabras de Sandra, Johana fue víctima toda su vida de la violencia sistémica e institucional que margina a las personas más humildes y en muchos casos las empuja a situaciones de exposición y peligro para su integridad, factores que no solo son responsabilidad de este gobierno, y que en este caso fueron determinantes para su desaparición. “Estas posibles condiciones de encierro y sometimiento hacen de la ausencia de Johana algo mucho más doloroso, no es una ausencia más”, señaló.
Al llegar al edificio de Gobierno, Marta brindo unas palabras a la concurrencia para ratificar la denuncia de que a Johana se la llevo una red de trata con la complicidad del Estado y de la Comisaria Novena, exigir su aparición con vida, y dejar un testimonio de esperanza inquebrantable: “Necesito que mi hija se reencuentre con su pequeña hija. Se llevaron una mamá, una hija, una sobrina y una hermana con muchísimos sueños por cumplir, sonriente y viva y así quiero que me la devuelvan”.
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