Revista Colibri | Las vidas que no salvaste van a volver
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Las vidas que no salvaste van a volver


Empatía: Participación afectiva, y por lo general emotiva, de un sujeto en una realidad ajena.

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Lado A
“Cerrá las piernas”
“Hacete cargo, te hubieras cuidado”
“Si te violaron es porque te lo buscaste”
“Jodete por calentona”

Lado B
“Se embarazan para cobrar un plan”
“Los tienen y después no se hacen cargo”
“Tienen pibes sin parar”

Dos caras de una misma moneda, la ignorancia:
1) De seguir sentenciando a aquella mujer que desea, cual medioevo.
2) Ante métodos anticonceptivos que fallan.
3) Ante el sentido que guardan las conductas perversas de aquellos que al violar y abusar gozan, no por un short o un escote, sino por ver al otro sufrir.
4) De las realidades con recursos de conocimiento sexual paupérrimos, en las que el control natal queda “a la buena de Dios”.
5) Y la lista sigue.
Todo decanta en la falta de educación y concientización sexual.

En la Argentina contamos con una serie de leyes de carácter progresista que son muy bien recibidas y reconocidas a lo largo del globo, encontrándose sancionadas y vigentes: Matrimonio Igualitario; Fertilización Asistida; Identidad de Género; Cupo Laboral Trans; Protección Integral a las mujeres; por sólo contar algunas.  
También sucede que hay un vacío legal en su existencia, debido a que tenemos un Estado que no financia su implementación y hasta ignora la existencia de ellas. Podremos ser uno de los países más destacados de América Latina en materia de progresismo, pero contando además con gobiernos que (contradictoriamente) poco y nada han hecho en carácter de género para poder cumplir con aquellas leyes que han aceptado legalizar, por propuesta de los diputades y senadores, lo que tanto el pueblo demanda.

Una noche larga y fría

El frío y la lluvia resultaron una combinación ametralladora para los huesos y la piel, y la noche se volvió más densa de lo esperado. Pero los cánticos y la ansiedad estaban más prendidos fuego que nunca. Las frazadas se sumaron al protagonismo de esta vigilia que mantuvo a tantes participantes encendidos. No faltaron los choris, los patys y los bombos para ponerle calor al cuerpo, aunque llama al corazón no le faltaba. El techado de las obras en construcción fueron un refugio más que oportuno y los kioscos con su café expresso más que ideal.
Los escenarios y las pantallas alumbraban las caras y las expectativas. No faltaba nada. Los paraguas también fueron buena compañia. La lluvia no pudo frenar esta ola.


ESI: una deuda nacional
La Ley N°26.150 sobre el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) fue sancionada el 4 de octubre del 2006 y promulgada el 23, y establece a lo largo de sus once artículos “que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal”. Es decir: colegios públicos y privados deberán recibir a lo largo de la extensión territorial nacional, provincial, municipal, y CABA, una serie de contenidos para dotar a los niñes y adolescentes de conocimientos para saber cómo concebir a su sexualidad de forma segura y sana.

En su artículo N°3 la Ley establece como sus objetivos:
a) Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la formación armónica, equilibrada y permanente de las personas;
b) Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral;
c) Promover actitudes responsables ante la sexualidad;
d) Prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular;
e) Procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.
Pero sucede que pocas veces uno ha atravesado como alumno de un establecimiento educativo algo más que una simple charla sobre lo que es el ciclo menstrual y sobre mitos y verdades sobre la fecundación. Entre funcionarios ultra-conservadores que evaden a un pueblo que llora y se desangra y núcleos familiares que creen estar incitando a sus hijes a una vivencia de la sexualidad temprana, la abundancia de ignorancia sale invicta en el rubro de generar filas para sacar número.

Tenemos que parecernos más a Europa (a veces)
Dicen que “los argentinos bajamos de los barcos” y que “fueron aquellos inmigrantes europeos los que fundaron a este país, los que lo impulsaron y lo formaron”. Que tenemos en nuestras venas corriendo la sangre a aquellos ancestros del viejo continente y que la debemos portar con orgullo, ya que fueron nuestros abuelos, de allá, los que “vinieron cagados de hambre a laburar, a construir un futuro mejor”. La visión latinoamericana sobre esta tierra ancestral acude a destacar los altos niveles mantenidos en educación, salud, y “orden” que presenta la población; una población que puede llegar a fin de mes por pertenecer a una serie de países que tienen economías estables, además de políticos que presentan gestiones más transparentes -acá eso no estaría pasando. Pero: ¿orgullo de Europa hasta qué límite?
En Holanda una intervención voluntaria del embarazo tiene un plazo de permiso hasta la semana 24 de gestación; en Francia y Alemania hasta la semana 12, y en casos excepcionales en ésta última se puede extender hasta la semana 22; en Inglaterra, Gales y Escocia -Reino Unido- hasta la semana 24; en España hasta la semana 14. La expresa manifestación -tanto del Senado como de los civiles- en contra del aborto legal, seguro, y gratuito, ha sabido ignorar muy bien ciertas cuestiones de Europa que -parecería ser- no sería muy conveniente pronunciar. Una vez más la doble moral se da como moneda corriente: “¡A laburar y cerrar las piernas, que si te embarazás te jodés!”.
El Congreso ha hablado y, a diferencia de lo pronunciado por el presidente, el resultado de la votación sí importa porque a partir de la resolución obtenida se puede vislumbrar que las mujeres siguen en situación de desamparo y soledad. Las dos vidas que quieren salvar siguen al pie del abismo y la sentencia social. ¿Cuanto más hay que llorar? ¿Cuanto más hay que gritar? ¿Cuántas más se tienen que morir?

 

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La espera al año que viene por rever el proyecto se vuelve impaciente. La sed de lucha seguirá. Los ojos puestos en el Congreso también. ¡Cómo marea esta marea feminista y a esta ola no se la para! O te subís a ella, o dejás que te arrase. El debate está puesto y no hay marcha atrás. Esto recién empieza.  Los nombres que ganaron en la noche del 8A no se olvidan.

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