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Sororidad que se teje en red

Por Irina Sol Philosoph Postan

Las imágenes son de la intervención de la Comisión de Géneros y Disidencias del Profesorado N°3 de Lugano en su planta baja

 

La comisión de Géneros y Disidencias del Profesorado N°3 de Lugano denunció varios casos de acoso por parte de un docente de Ciencias Sociales. Luego de insistir en que se tomaran las medidas necesarias, la militancia dio sus frutos y por primera vez se activó el protocolo contra la violencia de género en un instituto terciario. Además, habrá formación obligatoria con perspectiva de género para los y las docentes desde el año que viene. Revista Colibrí dialogó con dos de sus integrantes sobre las situaciones de acoso, la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y la trayectoria de la Comisión “Tejiendo Redes”

En el barrio de Lugano, a pocas cuadras de la autopista Dellepiane, se encuentra la Escuela Normal Superior N°3. Caminamos por un pasaje y después por la calle Saraza. Abrimos un portón y encontramos el mástil con los pañuelos blancos estampados en su base. Subimos las escaleras hasta la puerta del profesorado. Antes de entrar se ven los carteles que la Comisión de Géneros y Disidencias “Tejiendo Redes” dispuso en toda la planta baja: “Compañera yo sí te creo”, “No estás sola” y el comunicado transcripto en una cartulina violeta son algunas de sus intervenciones en las paredes.

Terminó la cursada y es época de exámenes. En las dos horas que dura el intercambio con Leila y Rosario, dos integrantes de la Comisión, van a entrar y salir estudiantes. Todas mujeres.

-¿Cómo surgió la Comisión de Géneros y Disidencias?
Leila: La violencia de género nos atraviesa en todos los ámbitos, y la institución no se podía quedar afuera de lo que está pasando con el movimiento de mujeres. Más siendo un espacio donde se forman mayoritariamente mujeres para ser docentes. En el ámbito del profesorado, la desigualdad de género también se reproduce. Entonces nos juntamos como Comisión por primera vez en junio para hacer una jornada ESI en la que hablamos- entre otras cuestiones- de aborto, cuando antes en el profesorado no se había organizado nada relacionado al tema.
Rosario: Nuestro inicio como organización se enmarca además en la fuerte movida de la campaña por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Empezamos haciendo cosas chiquitas y para después arrebatar lugares acá en el profesorado. Nos empezamos a apropiar de los espacios.

-¿En qué situaciones vieron reproducida esa violencia en el profesorado?
Leila: Empezamos a hablar en el aula sobre la cuestión del género y a analizar diferentes situaciones desde esa perspectiva. Y cuando una empieza a desnaturalizar algunas cosas del sentido común, empezás a ver violencia en ámbitos donde antes no. Así, en una clase surgió que había un profesor que mandaba mensajes a un determinado perfil de compañeras. Después vimos qué tipo de mensajes estaba mandándoles. Siempre las mismas propuestas: que si estás en el profesorado o estás en tu casa, que si querés que hagamos videollamada, que te doy clases particulares, que mandame fotos tuyas en ropa interior… Millones de cosas que antes no veíamos como violencia y que ahora empezamos a notar. También nosotras estamos en la contradicción constante, siempre estás cuestionándote cosas que hiciste o dijiste que ahora ves como machistas.

-¿Qué medidas tomaron desde la Comisión cuando empezaron a llegarles todos estos casos?
Leila: Nos tuvimos que armar de un montón de conocimientos de cómo proceder ante estas situaciones. El protocolo contra la violencia de género se activó, pero no sé si fue tan eficiente. Lo que tuvo más peso fueron las denuncias que hicimos en fiscalía el veinte de noviembre.
Rosario: Fuimos a distintos organismos para ver cómo actuar, llamamos a las líneas de atención telefónica y sistematizamos la información, que está en la cartelera.

Mientras relatan todos los pasos que fueron dando como Comisión, señalan la cartelera. No sólo está socializada la información con centros de atención para mujeres, centros de salud y salitas “amigas”, sino que además están los celulares de las chicas de “Tejiendo Redes” para quien necesite ayuda o acompañamiento, por ejemplo, en la interrupción de un embarazo no deseado.

-¿Cuál fue la reacción de las autoridades ante las denuncias?
Rosario: Nos corrían con que “si no hay pruebas materiales, no te creo”, cuando están los testimonios de las compañeras, contando incluso situaciones que pasaron acá en este profesorado.
Leila: En un primer momento la respuesta fue que “Acá somos todos adultos”. cosa con la que no estoy de acuerdo porque acá hay chicas de hasta diecisiete años. La mayoría de los mensajes fueron eliminados por vergüenza, los que quedaron fueron presentados. Pero hay un caso anterior de un docente abiertamente machista. Cuando las chicas quisieron denunciar las primeras veces, las desalentaban a hacerlo. El artículo 3° de la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres explica que violencia es por acción pero también por omisión. En este caso estaban actuando violentamente por omisión y además sabemos que este otro docente sigue dando clases.

-¿Y una vez que se activó el protocolo en el caso del profesor de Ciencias Sociales?
Leila: Lo que dice el protocolo es que se tomen las medidas necesarias, escuchando y dando prioridad a lo que dicen las chicas. Enseguida lo sacaron de las clases, lo que no se hizo enseguida fue sacarlo de la institución. Así que durante dos semanas las estudiantes se lo cruzaban a la entrada y la salida del profesorado y las mismas docentes que también lo habían denunciado se lo cruzaban en sala de profesores. Entonces durante ese tiempo ellas tenían que esperar afuera a que el docente denunciado saliera, mientras él estaba adentro. Como si la solución fuera corrernos e irnos nosotras.

-¿Por qué creen que, incluso después de activarse el protocolo, siguió permitiéndose que esta persona transitara por la institución?
Leila: Hay mucha ignorancia con respecto a la cuestión de género. Hay que pensar que este docente es una persona cercana. No es un monstruo que vive en otro planeta. Es un hermano, un amigo, un docente, que en este caso siempre se mostró progresista, con el pañuelo verde… y eso hace que a veces sea más difícil reconocer sus actitudes como violentas.

-En relación a este tratamiento deficiente por parte de la institución, ¿que rol creen que debería cumplir la Ley 26.150 de Eduación Sexual Integral?
Leila: Tratando de ocultar situaciones como esta se está reproduciendo que la violencia de género es una cuestión que tiene que quedarse en el ámbito de lo privado, que “no hay que meterse porque es problema sólo de las personas directamente involucradas”. Nosotras creemos que la implementación de la ESI es importante para cambiar esto. Pero también es fundamental para nosotras, para nuestras vidas. Una vez que entendés que la ESI es para crecer, para liberar, todas las relaciones empiezan a ser vistas de otra manera. La ESI es necesaria para docentes y estudiantes.
Rosario: Para mí la ESI es un derecho humano y, como pasó siempre con todo derecho adquirido, implica que haya gente que está a favor y gente que está en contra. Imaginate que dijéramos “yo no voy a enseñar matemática porque no estoy de acuerdo”. Es una ley que está en vigencia y que nosotras somos responsables, en mi caso en primera infancia, de hacerla cumplir. La ESI tiene que ver con enseñar que hay distintas maneras de ser, de relacionarse, que hay muchas niñeces. Tiene que ver con fomentar el amor propio, el cuidado de los cuerpos- mío y de los y las demás-. Se trata de cambiar la mirada y de no estereotipar la infancia. Acá mismo los docentes siguen formándose, no saben todo. De hecho, cuando realizamos las jornadas de ESI hubo mucha participación de los docentes.

Un día después de la entrevista, se llevó adelante una reunión del Consejo Directivo, que nuclea a autoridades, estudiantes y docentes. Desde la Comisión de Géneros y Disidencias manifestaron la necesidad de profundizar la formación con perspectiva de género de los y las docentes y estudiantes del profesorado. Como resultado, las autoridades se comprometieron a comenzar las capacitaciones obligatorias desde 2019.

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