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Roberto Santoro – “Vuelos de Emergencia”
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Hoy, 1ero de Junio de 2019 recordamos al poeta Argentino Roberto Jorge Santoro, quien 42 años atrás fue secuestrado y desaparecido en manos de la última y más atroz dictadura cívico militar que tuvo nuestro país.
Roberto Santoro, nació el 17 de Abril de 1939 en Buenos Aires, espacio que eligió como inspiración para sus obras. Fue fundador de la revista literaria “El Barrilete” y de publicaciones como “Gente de Buenos Aires”, “Papeles de Buenos Aires” y “La pluma y la palabra”, entre otros.
Comprometido y militante supo vincular el arte a la lucha,  Santoro fue uno de los impulsores del Fatrac (frente de artistas del PRT).
También fue preceptor de la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 25 Teniente Primero de Artillería Fray Luis Beltrán, en el barrio de Once, lugar donde fue secuestrado.
Una plaza de Buenos Aires, en Avenida Forest y Teodoro García, lleva su nombre.
Hoy, en nuestra sección de “Vuelos de Emergencia” Colibrí Revista le rinde homenaje compartiendo su historia y sus palabras.


Las cosas claras (1974)

mi voz está en su sitio
el corazón sabe algo más porque me duele

por eso digo:
terrible oficio
es repartir equivocadamente los abrazos
y que el alma viva entre perros hambrientos

uno de mis errores
fue creer que todos éramos hermanos

y ahora
no se le puede cambiar el horizonte a la nostalgia
hay que olvidarse de las viejas sonrisas
y andar con el dolor a cuestas
para que sirva definitivamente

nunca dije
mi lágrima fue grande
sufrí
no me quisieron

cada uno conoce su dolor
y sabe de qué manera hablarle a la desgracia

que venga la vida y me golpee
de nada vale cerrar los ojos

un hombre dormido
es un dolor que descansa

es duro el amor cuando se niega
un día sin embargo recuesta sus abrazos
apoya su misterio en mi cabeza
y me lleva a vivir al primer piso de un incendio

no comparo
simplemente doy mi fruto
y espero

la semilla más humilde
puede brotar el fuego o la hermosura

si estoy acorralado entre dos besos
decido acurrucarme al pie de mi corazón
y sueño

soy triste hasta los zapatos

a la hora del té
mi alegría se sienta y llora conmigo

pero sostengo que un día
aunque el amor sea el hermano implacable de la lluvia
de mi casa a tus ojos
no habrá naufragios.

Escribe: Paula Colavitto.

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