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Menstruar Menstruar – «Foto de la semana»
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Menstruar Menstruar – «Foto de la semana»

Por Paula Colavitto

Esta semana, presentamos el trabajo  «Menstruar Menstruar» de la colectiva argentina conformada por Maitena (@m4itena), estudiante de Trabajo Social y Cora (@cora.blg), estudiante de artes visuales.  Ambas  se dedican, a su vez, a la fotografía transfeminista y del desnudo, tanto detrás como delante de la cámara y juntas comenzaron este proyecto que aún tiene mucho camino por recorrer.  «Rompiendo con la idea del arte como una creación individual de la ‘idea única’, juntamos ideas  que ambas teníamos de forma paralela con muchos puntos en común y empezamos a pensar y darle forma al proyecto colectivo»  relata Maitena a Colibrí Revista.
El proyecto «Menstruar.Menstruar» (@menstruar.menstruar) tiene como eje central a la menstruación y las distintas vivencias entorno a la misma.

Conversamos con sus creadoras:

¿Cómo y con qué fin surge «Menstruar. Menstruar»?

Maitena: Cora tenía ideas más orientadas a la negación de nuestras necesidades corporales en los momentos de menstruación y al sangrado libre, y  yo a la menstruación en todos los cuerpos menstruantes y romper un poco con la idea de que todas las mujeres menstruamos, visibilizar a las identidades no binarias y varones trans que también menstrúan. Nuestra principal idea es quitarle el tabú a la menstruación, y romper con los mitos en torno a ella, nos parece una temática relevante y muy interesante para contar, considerando el estigma que representa tener útero y todos los fantasmas que existen gracias a la construcción social.  Buscamos documentar cómo les cuerpes menstruantes recibimos cada ciclo, por eso también la importancia de que quienes formamos parte de este proyecto somos 2 personas que menstruamos.


¿Qué significó poner en pantalla, visibilizar, la menstruación para ustedes ? 

Maitena: Significaron muchos cambios, porque  hay una barrera que se rompe y se atraviesa, al pasar de lo teórico a lo práctico.  En la teoría teníamos re en claro lo que queríamos mostrar y estábamos muy seguras de cómo abordarlo, pero ponerlo en práctica fue atravesar prejuicios y también vivenciar cosas que no sabíamos, ni nos esperábamos. Nunca habíamos vivido nuestra menstruación adelante de otra persona de forma tan abierta, mucho menos como cuando se hacen fotos.  La primer sesión del proyecto fue entre nosotras, lo cual ambas sentimos que fue lo mejor para poder acompañar la primer experiencia.

¿Cómo creen que impactan sus fotos al público de Instagram y dentro de la red? 

Maitena: En este tiempo hemos recibido respuestas muy contrapuestas sobre nuestro proyecto: por un lado, mensajes muy hermosos de apoyo y de aliento a seguir construyendo desde la idea del debate y apertura a temas que permanecieron y aún permanecen silenciados y estigmatizados. Donde juntes estamos cambiando la forma de ver las cosas. Deconstruyendonos, recibiendo mucho amor, de lo cual nos sentimos súper agradecidas. Y por otro lado, también hay mucha resistencia y mucha bronca por estos cambios, con la primer foto que subimos nos habló un hombre cis para formar parte del proyecto, en cuanto le explicamos que no, porque apostamos a generar contenido nosotras porque justamente sabemos lo que se siente  vivir la menstruación en una sociedad donde hace de la menstruación un tabú, término agrediéndonos.  Y con respecto a Instagram también nos bajó fotos por mostrar sangre menstrual, contradictorio porque es sangre que no nace de la violencia y sin embargo genera más rechazo que cualquier acto violento.


¿Consideran que menstruar es político? ¿Por qué?

Maitena: Si! Súper! Es un acto político porque consideramos que lo personal es político. No es lo mismo menstruar en una sociedad donde en las propagandas de toallitas muestra contenido azul y hace de menstruar un tema secreto, sin educación sexual, con prejuicios, mitos y desinformación, que hacerlo con conocimiento de qué es lo que pasa en nuestros úteros, saber qué cambios físicos tenemos, qué sensaciones y emociones puede dar menstruar.  A su vez, nos hubiese encantado tener información a nuestro alcance cuando estábamos empezando a menstruar. Muchos cuerpos menstruantes no saben lo que sucede la primer vez que menstrúan. Hablar del tema es necesario y como fotógrafas transfeministas consideramos que nuestro lenguaje son las imágenes y documentarlo es más que imprescindible.

¿Qué significa ser fotografas transfeministas?

Cora: Comencé a sacar fotos con perspectiva de género y a medida que me fui interiorizando en las distintas luchas del feminismo me empecé a considerar transfeminista.  Creo que si hoy volviese a pensar mi proyecto, la palabra «mujer» no sería el marco central sino parte de un colectivo de lucha. Siento que el feminismo es disidente o no es.
Maitena: Ser fotógrafa transfeminista es sacar fotos teniendo en cuenta la opresión que existe hacia mujeres y disidencias. Tal vez al principio, desde la ingenuidad, pensaba que el sujeto de lucha era la mujer, ahora no porque me dí cuenta que el feminismo sin las identidades no binarias, trans, y el colectivo LGBTI no es feminismo. Estamos todes en contra del patriarcado y la opresión, por ende dividirnos no suma en nada. No queremos un movimiento que jerarquice identidades una por sobre la otra, seria reproducir la lógica de lo que estamos en contra.


Vemos entre sus fotos a una chica colocándose sangre de su ciclo en su rostro. ¿Qué relación tienen ustedes con sus ciclos? Vincularse más con la temática a partir de su proyecto ¿hizo cambiar  su relación de la menstruación?

Maitena:  La foto fue tomada porque a veces nos hacemos mascarillas faciales con la sangre, ya que posee muchas propiedades, estar informadas tiene beneficios.
Cora: A mi me sirvió el proyecto para tener más presente no sólo el momento de sangrado, sino también el resto del ciclo, con todo lo que representa. Intentar darle más lugar a las necesidades de mi cuerpa, a pesar de que normalmente no puedo darle el descanso que me pide.
Maitena: Hace tiempo trato de vivir los ciclos de la manera más genuina y sincera posible. En general intento estar atenta a qué necesito, escucharme, percibir mi estado físico y emocional. Hay ciclos donde preciso descansar mucho más que otros. Anoto las fechas, cuento los días de cada ciclo, trato de anotar como me siento los días previos a menstruar. Y cómo fue el ciclo en general. Creo que otra herramienta fundamental además de escucharnos a la hora de percibir el ciclo es escribir. Desde que empezamos el proyecto, el mayor cambio que veo es que ahora charlo más del tema con las mujeres de mi familia, se generó más apertura para hablar.


¿Qué tienen para decirle a aquelles que aún no se animan a hablar de la menstruación o a quienes aún la consideran tabú? 

Maitena: Hablar en una sociedad que te enseña a callar cuesta mucho, al principio es doloroso y un proceso muy lento. Hablar y sacar del «closet» un tema silenciado tiene sus beneficios porque el conocimiento es poder. Y si bien cuesta hablar de la menstruación, es un acto que nos sucede  a más del 50 % de la población en alguna edad. Es muy loco darte cuenta de eso y a la vez ver el nivel de desinformación que hay. Hablar ayuda a derribar mitos. Hay cosas que tal vez pensamos que nos pasan sólo a nivel personal y en el momento que empezás a hablar con otres te das cuenta que a muchas personas nos suceden procesos parecidos, con singularidades y particularidades, por supuesto. Por ejemplo los consejos que pueden darte para tratar el dolor de útero, se trata de colectivizar la información.
Cora: Acercarnos a nuestra corporalidad y militar desde ese campo, en mi caso, fue lo que me resultó más complejo. Nos bombardean con mensajes de exigencia, desvalorización constantemente; generar espacios de debate común nos hace trasladar lo individual a lo colectivo y darnos cuenta de que no estamos soles. Creo que lo único que podría decirles es que, desde mi experiencia personal, hablar y compartir fue una instancia de mucha sanación, darle lugar a todas las experiencias posibles enriquece más la vivencia colectiva porque nos encontramos en la historia del otre. Y que no nos comamos el viaje de “Que tu menstruación no te pare nunca” que nos vende la publicidad, escuchar al cuerpo y darle lugar a manifestarse, inclusive bajando la intensidad de nuestras actividades no es signo de debilidad. Parar, cuando nuestre cuerpe lo pide, es signo de amor y cuidado. Y no siempre se puede.

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