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Les jóvenes alzan la voz por la emergencia climática
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Les jóvenes alzan la voz por la emergencia climática

Por Luz Rodriguez

Hoy concentraron en las cercanías de Plaza de Mayo, y en todo el país, decenas de organizaciones en relación con la declaración de la emergencia climática mundial, siendo les jóvenes les principales protagonistas de tremenda manifestación. La convocatoria la encabezaron, principalmente, las organizaciones Alianza por el Clima, Jóvenes por el Clima y Fridays for Future Argentina.

Con las llamas cubriendo la selva del Amazonas como último antecedente, pedir por el cuidado del planeta ya queda corto. Es por esto que organizaciones en favor del cuidado del medio ambiente cubrieron las calles del territorio nacional con consignas y peticiones claras para las autoridades gubernamentales, indistintamente de qué partido se trate: preservar el único hogar que a todes nos une, el planeta Tierra. Escasez de agua, aumento de catástrofes naturales (inundaciones, incendios, tormentas) y mayores niveles de calor son solo algunas de las consecuencias que se estiman en menos de 10 años.

 

En Argentina, sólo el 10% del territorio natural de la nación se encuentra protegido bajo el amparo legal. Así lo denuncia la ONG Isla Verde, organización miembro de Alianza por el Clima y que lleva siete años de militancia por el cuidado y la preservación natural, con acción en las zonas de Haedo, Ramos Mejía y el Palomar, entre otras. De ese 10%, más de la mitad está sin protección efectiva.

Foto – Isla Verde ONG

La provincia de Buenos Aires es uno de los focos de conflicto. Posee una alta fertilidad en sus tierras, lo que a los ojos de empresarios es una fuente de explotación. Sus terrenos han sido modificados con este objetivo. Otra problemática es la explotación forestal de los bosques. Allí viven más de 250 especies registradas, que no tienen otro lugar para vivir. La zona pampeana, por su lado, cuenta con menos del 3% de sus pastizales: de este total, solo el 1% se encuentra protegido. El cuidado del medio ambiente, junto a todos sus recursos y seres vivos, es lo último que toman en agenda los gobiernos y nuestro país no es la excepción.

Con el avance de los grupos más poderosos, en búsqueda de nuevas fuentes de ganancia, el extractivismo en todos los ámbitos no cesa. La naturaleza se sigue explotando para la riqueza económica, lo cual nos habla de un factor más crítico aún: seguir destruyendo el lugar que nos da vida con tal de seguir generando más dinero.

La deuda con los pueblos originarios

No es noticia que hay variadas e insistentes maneras de ignorar los reclamos que levantan los pueblos nativos por la preservación del hábitat. Nahuel Franco Martínez, activista de la ONG Isla Verde afirma en conversación con Revista Colibrí: “Son quienes primero ejercen el derecho a la protesta por el reconocimiento. Hay un genocidio silencioso que nunca termina”. Al mismo tiempo, el papel de Europa y Estados Unidos como principales actores colonizadores a lo largo de siglos de historia no se puede dejar de tomar en cuenta. Su papel como impulsores de una constante extracción de recursos que les son ajenos, es algo que hasta el día de hoy sigue perpetuándose.

“Si vas al 10% de la población que tiene el 80% de la riqueza del mundo, junto al 70% de las tierras te das cuenta que son todos empresarios europeos o sus derivados: estadounidenses o australianos”, advierte Nahuel, quien asocia a este hecho como consecuencia de la colonización europea conocida históricamente. Barrick Gold, Monsanto, Bayer y Chevron son algunos de los nombres que sirven para entender estas cuestiones. 

La importancia está en que no hay que perder de foco lo local. Esto significa que para poder apreciar el potencial del desarrollo humano y natural de los ecosistemas, el paso cero es proteger los ambientes naturales que quedan. Las futuras generaciones vivirán en estos espacios el día de mañana. 

¿Qué pasa después del 10 de diciembre?

Al ser año electoral en el país, sobre todo, cualquier suceso importante que nos atraviese como cuerpo político va a hacer mella. Así, de cara al futuro no se puede evitar pensar sobre qué nos espera. A pesar de que casi todos los partidos políticos mantienen la lógica extractivista, la expectativa que guardan desde Isla Verde es que se ponga en la agenda política el cuidado ambiental, con políticas públicas duraderas e integrales. El activista de Isla Verde concluye: “Esta movilización tiene el potencial para poder empezar a llevar eso a la agenda común de todes. No se puede dividir por colores las políticas ambientales. Tiene que haber un solo color y es el verde”.

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