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Semana afro. Apropiación cultural, moda y racismo
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Semana afro. Apropiación cultural, moda y racismo

Utilizamos elementos de comunidades poco visibilizadas. Los adoptamos, los hacemos propios y los reproducimos sin conocer sus orígenes, ¿Sabías que lo que llevás puesto o la manera en la que te peinás pueden convertirte en racista? En la semana afro te invitamos a descubrirlo.

Por Julieta Sitner Willig (@jusitner) y Diego Pacheco (@la.mirada.de.diego)

El 8 de noviembre se celebra en Argentina el Día Nacional de los afroargentinos, fecha elegida en homenaje a María Remedios del Valle, fallecida en 1847 y nombrada capitana por Manuel Belgrano tras haber combatido en el Ejército del Norte. Esta semana, se promueve la inclusión y el respeto hacia la comunidad afro y es un buen momento para interpelar a la sociedad acerca de sus acciones racistas.

¿Sabías que gran parte de nuestras raíces proviene de ellos y que a pesar de eso les ofendemos apropiándonos de su cultura a diario?

Jannifer Parker, activista afrodescendiente. Foto: Alana Rodriguez

Jennifer Parker es activista antirracista y cantante. Desde su lugar, esparce la cultura afro y expresa: “De chica me la pasaba horas llorando y no quería tomar sol para no ponerme más negra de lo que ya era. Hoy en día una blanca se pinta de más, se hace un peinado afro y se lo alaban sabiendo que a mí se me trató muy mal por ser como soy y yo no elegí ser así. Esa es mi bronca, la hipocresía de la sociedad”, confesó haciendo referencia a la apropiación cultural, la cual definió como “tomar elementos de una cultura que no nos pertenece y hacerlos propios”. Además, cuestionó: “¿Por qué mis amigues negres se blanquean la piel para no sufrir más el racismo y si una blanca se pinta de negro es alabada?”.

Las personas africanas esclavizadas en Latinoamérica y su descendencia argentina crearon y mantuvieron prácticas culturales colectivas que fueron transformándose a lo largo del tiempo. “De acuerdo a la historia local de prohibiciones y estigmatizaciones, estas manifestaciones culturales han sido invisibilizadas y aún hoy no se reconocen como aportes a la cultura e identidad nacional. Así como diversas expresiones del lunfardo: mina, quilombo, tango, mondongo y mucama, entre otros”, detalla el libro ‘Argentina también es afro’, publicado por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi).

Según los datos arrojados por el Censo de 2010, en el país viven alrededor de 2 millones de personas de origen africano y afrodescendientes. Además, indicaron que apenas 149.493 se reconocen afro. ”Tengo amigues que hasta hace unos tres meses atrás se blanqueaban la piel en sus fotos de Instagram porque no les gustaba ser negre. Eso es muy fuerte”, reconoció Jennifer.

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A pesar del gran número que compone la comunidad afro en Argentina. No existió, sino hasta 2007, una organización que los apoye de manera directa. El Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración (IARPIDI) es una asociación civil fundada en octubre de ese mismo año como una respuesta a la violación sistemática y permanente de los derechos humanos de los solicitantes de refugio, refugiados, inmigrantes africanos/as y afrodescendientes. Su fundador, Nengumbi Sukama, quien llegó de República del Congo, contó: “La gran problemática que nos manifiesta la comunidad afro es lo que por lo general fue históricamente invisibilizado: el racismo, la discriminación racial y la xenofobia”.

Nengumbi Sukama, fundador del Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración (IARPIDI).

“En la década de los noventa hubo una nueva corriente migratoria africana y de otros países de América Latina sobre todo a Buenos Aires. Esa corriente le dio visibilidad, vino con el activismo de sus países de origen, y empezó a militar para ver cómo funcionaba el racismo de acá”, explicó Nengumbi. A la militante del antirracismo actual, Jennifer Parker, le cancelaron su perfil de instagram (@jenniferpaarker) tras las denuncias de aquellos que se sentían “atacados y ofendidos” por su lucha. “También me amenazaron con que me iban a violar y luego a matarme”, agregó. En aquella cuenta, entre otras publicaciones, expresó: “Les encanta hacerse trenzas afro, decir la palabra nigga, hacerse dreads (rastas), tribales en la cara, etc. Pero, a la hora de ser antirracistas se esconden”.

Teniendo en cuenta lo anterior, la activista explicó: “Ser racista y no ser racista es lo mismo. Ser antifascista es no avalar el racismo. Si a mí me pegan en la calle por ser negra y vos estás en frente mío y no haces nada, no me estás ayudando. Indirectamente también me estarías pegando. Ahora, si vos intervenís para evitar que me peguen, ahí sí estás siendo antirracista. Porque me estás ayudando en algo que me está afectando”. En ese sentido, el fundador de IARPIDI agregó: “Lo vemos con los vendedores ambulantes que son castigados por la Policía. Esto tiene su lado positivo porque revela el racismo que hay encubierto, no de la ciudadanía sino el racismo institucional del Estado”.

En esa misma línea, Jennifer sostuvo: “Cuando sos víctima del racismo creces sin confianza y lo malo de esto es que el Estado lo avala. Es racismo institucional y estructural porque hoy sigo sin ver a modelos negras en la tele, o en publicidades de la calle. Es todo blanco lo que veo, entonces yo crezco pensando que soy fea y no tengo a nadie para mirar, en mi Argentina, que sea como yo”.

Jennifer denuncia tener amigas modelos que están siendo muy violentadas por la industria de la moda en Argentina y asegura que la hipersexualización y la exotización de los cuerpos negros también son desencadenantes de la apropiación cultural. “¿Qué sos cuando te bronceas y usas peinados afro? Sos sexy, estás re buena y sos mala. Pero ese peinado lo usa naturalmente mi sobrina de cinco años que juega con las muñecas y no es mala, ni sexy, ni nada, ¿Se entiende?”, explica y agrega: “Entonces las negras ya no son más una persona, son la morocha sexy. Un personaje«.

Pero cuando les afro se alisan el pelo, ¿están ejerciendo apropiación cultural también? Parecería que sí, aunque para ello existe otro término: asimilación cultural. Este concepto también habla de una transformación estética, pero tiene un objetivo diferente a la apropiación. Es intentar encajar en una cultura hegemónica y dominante, a la que se exponen las personas racializadas (no blancas) para no desencajar. Jennifer explicó: “Me presenté con el pelo suelto en mi trabajo y me dijeron que no fuera así, que para la próxima vez me tenía que peinar. Y mi pelo es así, no es feo, es afro. Si me plancho no me quiero parecer a las otras, lo hago para sufrir menos”.

Cuestionada e invisibilizada, la comunidad afro tiene una presencia innegable en la historia y la cultura de nuestro país. Uno de los casos más resonantes es el del tango, el libro `Argentina también es afro´ advierte: “El tango fue despojado del reconocimiento de la influencia africana al transformarse en símbolo nacional”.

El fundador de IARPIDI explicó: “El tango nace en la República Democrática del Congo, ahí hay una tribu que se llama “Tetela”. En las noches de luna llena, la gente salía a bailar en el pueblito y a ese encuentro de baile se lo llamaba tango”. Resulta además, que nuestro ritmo nacional es una mezcla de vals que proviene de la música clásica europea, adherida a la milonga y el candombe, estos dos últimos provenientes de la música africana. Otro caso de apropiación cultural.

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