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11 años sin Luciano, 11 años sin justicia
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11 años sin Luciano, 11 años sin justicia

Por Pablo Hernán Velázquez

 

El 31 de enero de 2009 fue el corolario de la persecución de la cual fue víctima Luciano Arruga, quien para entonces llevaba un año de asedio de la Policía Bonaerense. Ese día le dijo a su mama Mónica que iba al ciber, pero nunca más lo vieron con vida.

Meses atrás, un hombre se presentó ante Luciano como policía y le ofreció «trabajar» para él robando chalets en zonas que la policía dejaría liberadas. La Policía Bonaerense incurre en esta práctica con asiduidad y sus candidatos ideales son jóvenes como Luciano: menores edad, sin antecedentes y de origen humilde.

Solo cuatro meses antes de su desaparición, a Luciano lo detuvieron con la excusa del supuesto robo de un reproductor de MP3 y lo sometieron a una brutal golpiza, de cual fue identificado el oficial Julio Diego Torales entre uno de los involucrados en las torturas.

Su familia y sus seres queridos comenzaron una incansable búsqueda para dar con Luciano luego de que este fuera desaparecido, hasta que el 17 de octubre de 2014 sus restos fueron hallados en el Cementerio de la Chacarita, enterrados como NN.

A 11 años de uno de los días más oscuros para la juventud, para la democracia y para los derechos humanos conversamos con Rosaura Barletta, integrante del espacio Familiares y Amigos de Luciano Arruga.

-Pasó más de una década del hecho, ¿qué lugar ocupó el Estado y la política en todos estos años respecto al caso de Luciano?

-El Estado es, en principio, responsable de la desaparición de Luciano. Fueron sus organismos y funcionarios los que lo hostigaron, persiguieron, secuestraron, torturaron, asesinaron y desaparecieron. Con ese punto de partida, todo lo que queda es deuda. El gobernador de la provincia de Buenos Aires (Daniel Scioli, flamante embajador en Brasil), máximo responsable del accionar de su policía, nos recibió casi cinco años después de la desaparición. Los funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de esa gestión, también, mucho tiempo después. No han tomado medidas trascendentes en ningún caso.

-Y luego, todo se agravó con el cambio de gobierno.

-La gestión de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, además, tuvo una política de fomento y respaldo abierto al gatillo fácil, lo que explica el incremento de este fenómeno en las cifras de CORREPI, y tuvo una actitud de hostigamiento y persecución a quienes lo denunciaron. En lo que respecta a la nueva gestión, los funcionarios de la cartera de Derechos Humanos son muchos de los que ya tuvieron espacio en el gobierno de Cristina Fernández, así que sólo esperamos que accionen para garantizar la celeridad que una causa como esta requiere, no necesitan información de nuestra parte ni reunirse para escucharnos, ya pedimos todo lo que corresponde hace mucho tiempo. Nunca observamos en las gestiones de gobierno un compromiso para encontrar a Luciano, saber la verdad ni obtener justicia.

Rosaura nos aclara que es obligación del Poder Ejecutivo garantizar la celeridad en las investigaciones por desaparición forzada de personas. Hasta ahora ningún poder ejecutivo, desde la desaparición de Luciano hasta hoy, lo hizo.

-El caso de Luciano se convirtió en un símbolo de la violencia institucional, ¿tenías fe de que podía tomar tal notoriedad, luego de lo difícil que fue instalar la desaparición en la agenda de los medios?

-Sobre la notoriedad, el hecho de que su hermana Vanesa fuera estudiante universitaria fue una ventaja. Eso es lamentable, porque no se da en muchas de las familias que sufren el gatillo fácil. De hecho, gran parte no tiene acceso a completar su educación formal. Los medios de comunicación y funcionarios políticos responden de otra manera a las personas con herramientas intelectuales para expresarse, aunque no debería ser así. En el caso de Luciano, además, el trabajo de algunos jóvenes como los que a seis meses de su desaparición irrumpieron en CQC, fue invaluable. La presión y la organización fueron claves en el alcance nacional que luego tuvo la causa, nosotrxs no imaginábamos ese tipo de resultados, pero hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para llegar a ellos. Ahora es importante que los medios sostengan la cobertura, a medida que pasan los años se hace más cuesta arriba.

-Ya pasaron más de 10 años, ¿cómo es el día a día de los amigos y la familia de Luciano, a partir de su desaparición? ¿Qué cosas cambiaron?

-Lamentablemente, no podemos volver a nuestro día a día como quisiéramos. En la causa reina la impunidad y nosotros hemos recibido todo tipo de maltrato (judicial, político y policial) en lo que va de estos años. No volveremos a tener una vida normal mientras no haya justicia y verdad sobre lo que hicieron con Luciano.

-Teniendo en cuenta el modus operandi mafioso de la Bonaerense, ¿han sufrido represalias o amenazas para silenciarles?

-Hemos sufrido decenas de amenazas. El hermano de Luciano fue detenido por dos policías en un auto de civil sin patente, intentaron incendiar su casa, incendiaron el auto de su hermana Vanesa, secuestraron a un compañero del grupo al salir de una reunión, detuvieron y torturaron en una comisaría a otra compañera, entre otras situaciones gravísimas que nunca fueron siquiera investigadas (por supuesto que las denunciamos a todas).

-¿Cuál es el estado de la causa judicial en estos momentos? ¿Qué tan lejos se está de encontrar justicia?

-La causa hoy está paralizada. Queremos que declaren todos los policías que actuaron esa noche en la zona, entre otras medidas de prueba que es necesario y urgente tomar. Estamos muy lejos de obtener justicia, no por lo difícil que es motorizar esta investigación después de años de impunidad, sino porque no hay una decisión política de hacerlo.

 

Este sábado 1 de febrero de 2020 el Espacio de Familiares y Amigos de Luciano Arruga organizará una serie de actividades a las 17 horas en Mosconi y General Paz, donde Luciano fue visto por última vez con vida escapando de la policía, y luego habrá una movilización a la Plaza Luciano Arruga (Perú y Coronel Pringles, en Lomas del Mirador), en donde a las 20 horas se proyectará el documental “¿Quién mató a mi hermano?”.

 

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