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Villa Gesell: morir en la comisaría
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Villa Gesell: morir en la comisaría

Por Pablo Hernán Velázquez

 

Diciembre fue un mes de muchos cambios y en la Provincia de Buenos Aires no se mantuvieron al margen de estos tiempos de cambio. Algunos de ellos radicales, otros más graduales y algunas cosas que parece que nunca cambian y no suelen ser la prioridad a pesar de ser comparables con prácticas de las etapas más oscuras de la historia.

Este verano la localidad balnearia de Villa Gesell se hizo tristemente viral por el brutal asesinato de Fernando Báez Sosa en manos de una patota (y no manada) de una decena de jóvenes que practican un mismo deporte (rugby) que guarda una serie de “valores” y tradiciones que han sido puestas de manifiesto en decenas de artículos y en las horas de televisión que se llevó este único caso como reproductoras de violencias de todo tipo. Sin embargo, el recorrido de la violencia no nace ni termina en “los rugbiers” como figura colectiva depositaria de toda la expiación de quien no se siente parte de eso.

Este salvaje crimen ha sido la forma en la que los medios han capeado gran parte de las horas vacías del verano, en las que -según ellos- no suele ocurrir nada interesante, y de pronto los noticieros comenzaron a llenarse de videos de ataques en patotas y de hechos delictivos ocurridos en Villa Gesell, de los cuales se profundiza poco.

Christian Stehli tenía 39 años, le decían “Punky”. El pasado 12 de diciembre de 2019 fue demorado en la Comisaría 2da de Villa Gesell por un incidente con una garrafa y poco después apareció muerto dentro del establecimiento.

Sin embargo, recién en estos últimos días el caso tomó público conocimiento por medio de un comunicado en el que sus familiares y seres queridos expusieron la situación y la serie de interrogantes en torno al fallecimiento de “Punky”: la versión policial da cuenta de que Stehli “se ahorcó con su propio buzo luego de estar unas dos horas en su calabozo”, pero según el Informe Preliminar de miembros de la Oficina Pericial de la Plata que analizaron sus restos, se hallaron lesiones en el cuerpo de Christian y no descartaron la participación de terceras personas en el hecho.

Cristina Pagnanini es la madre de Christian y en un duro momento en el que se conjugan el dolor, las dudas y la necesidad de saber la verdad, brindó su testimonio para Revista Colibrí.

– ¿Qué podés contar sobre Christian? ¿Cómo era él y su vida?

-Christian tenía 39 años, había sufrido problemas de drogas, pero estaba en recuperación, y además era muy trabajador. Este invierno tuvo poco trabajo, pero lo que le salía lo hacía, no le tenía miedo al trabajo, y en el tiempo que no salían laburos había hecho una huerta. Además, hacía tres meses estaba yendo religiosamente al gimnasio.

-El hecho ocurrió en los primeros días de diciembre, pero hace poco se dio a conocer el comunicado de la familia. ¿Por qué aguardaron para hacer pública la situación en la que falleció?

-En el momento de la muerte de Christian no tenía fuerzas para salir a pelear ni para juntarme con alguien. No contestaba ni los whatsapps ni nada. Fue hasta que puse un abogado, quien me recomendó que comenzara a hacerlo público.

-En el comunicado que hicieron público sostienen que “la policía de esta ciudad es maldita y cruel con los jóvenes”. ¿A qué casos y a quiénes se refieren con esta sentencia?

-Acá en Gesell pasan un montón de cosas, pero se tapan. Hace 6 años en Madariaga -a 367 km de Villa Gesell- pasó un caso igual que el de mi hijo. Dijeron que se ahorcó con una remera, pero finalmente descubrieron que fue la policía quien acabó con la vida de ese joven, aunque todavía no se produjo el juicio oral. A mi hijo lo detuvieron porque, según la policía, estaba queriendo sacar una garrafa sin pagar. A partir de eso, los efectivos se metieron en su casa, le rompieron la ventana, le sacaron plantas de marihuana y encima de todo le hicieron una causa por estupefacientes.

 – ¿Cómo te enteraste de lo que había pasado y qué sucedió después?

-Estando en Buenos Aires, a las 00.15 horas del día 13, me entero por un vecino que me dice “fíjate porque alguien falleció en la comisaría”. Nadie me aviso nadie nada, así que llame yo a la comisaría y me dijeron que mi hijo se había ahorcado.

Te imaginarás cómo estábamos con mi hija, las dos desesperadas por poder viajar, llorando y creyéndonos que se había ahorcado. ¿Por qué no lo creeríamos? ¿Cuántos pibes hay que se ahorcan sin motivo? Pero bueno… yo me la creí.

-Según medios locales hubo una “investigación” alrededor del 20 de diciembre en la que se resolvió que “no había lesiones” en el cuerpo de Christian. Entiendo que luego hubo otra pericia que lo desmiente o no lo descarta. ¿Esto es correcto? ¿Pudieron ser parte de la primera pericia que desestimó la existencia de lesiones físicas? ¿Los convocaron?

-Viajamos a Gesell y paramos en Pinamar, porque la policía nos dijo que la autopsia se hacía ahí. Llegamos justo a las 16 horas de ese mismo viernes y nos dijeron que ya se había hecho la autopsia, pero quise ver el cuerpo y no me dejaron. Tenía que ir a la Comisaría N°2 que fue donde él falleció y en ese lugar me dijeron que ellos mismos estaban siendo investigados y que no podían darme ninguna información, que tenía que ir a la DDI. Ya en la DDI me dijeron que tenía que esperar el lunes a la fiscalía.

El domingo me mandaron un video, en el que un canal de televisión decía que mi hijo estaba en La Plata, lo cual trajo más dudas todavía. Es decir, primero me dicen que está en un lado, después le hacen la autopsia y no me dejan ver el cuerpo.

– ¿Los recibieron en la fiscalía?

-El lunes fuimos a la fiscalía y, con la fiscal de licencia, había tomado el caso un fiscal de General Madariaga. Nos informaron que la autopsia recién se iba a producir el martes, aunque luego recibí dos mails posponiendo el proceso primero al miércoles y luego al jueves.

Para el viernes de esa semana, aún sin haber reconocido el cuerpo de Christian, mi otro hijo llegó de Brasil y yo recibí un llamado de la fiscal Zamboni, así que fuimos con mi hija y mi hijo y la doctora nos leyó el resultado de la autopsia, que decía que la razón de la muerte de Christian era asfixia y ahorcamiento sin golpes, que solo tenía golpes de cinco días antes.

La verdad que yo no contaba con ningún profesional que me asesorara de que yo no tendría que haber recibido el cuerpo. Lo que debí hacer hecho era ir a reconocerlo y dejarlo donde estaba. En Pinamar, el sábado 21 de diciembre -9 días después de hecho- pude verle la cara a mi hijo, aunque no pude ver más, porque no abrieron la bolsa. Luego lo trasladamos al cementerio y lo velamos durante dos horas.

– ¿Se pusieron en contacto con ustedes organismos de derechos humanos o del Estado?

-Mi hija se contactó por Facebook con la familia de (Damián) Sepúlveda y nos recomendaron un abogado en Mar del Plata, así que yo viaje allá y conseguimos que tome el caso. El 6 de enero se presenta acá y a los 15 días aproximadamente ya había retirado todo el resultado de la autopsia y de lo que había pasado. Después, él me compartió esa información junto con las fotos de mi hijo, que se ven turbias.

Dicen que mi hijo se ahorcó con un buzo y él no llevaba buzo. Tampoco hay ninguna foto de que él colgado -como sostienen los policías- porque dicen que “lo sacaron para revivirlo”. Leí también que, a pesar de estar en calidad de demorado junto a su amigo, tendría que haber tenido custodia y no la tenía. Sé lo que declaró el compañero de él y lo que uno de los policías también declaro, lo tengo yo.

– ¿Qué pasos van a seguir de ahora en más? ¿Qué expectativas tenés?

-Estoy en la espera. Esto duele muchísimo, porque es una crueldad esperar para saber de qué murió tu hijo, aunque yo ya estoy segura por lo que me comenta la gente a la que le cuento. Con 85 kilos, que él pudiera ahorcarse con un buzo me genera dudas, además ¿de dónde salió el buzo?

El abogado ya sabe que el cuerpo no se podía abrir  en la misma jurisdicción (Partido de la Costa) para hacer la autopsia, pero ya había sido abierto y suturado. Es decir que, si hubo algo, lo limpiaron.

– ¿Creen en la Justicia?

-No creo en la justicia y no sé si esto algún día se va a saber, porque ya te digo: se hicieron dos autopsias, una en Pinamar que no dice nada y otra en La Plata que dice que hubo asfixia sin golpes. No lo creo.

A continuación, reproducimos el comunicado de la familia de Christian Stehli:

Christian, un joven de 38 años, fue detenido por la policía de Villa Gesell el pasado 12 de diciembre y a pocas horas apareció muerto en el interior de la comisaría. La versión policial dice que Christian se “suicidó”, pero los familiares y amigos de Christian tenemos fundadas razones para dudar de la versión policial de los hechos y exigiremos una investigación seria, eficaz y profunda para conocer la verdad. La policía de esa ciudad es maldita y cruel con los jóvenes.

Por ello, el día 6 de enero del corriente año nos presentamos con un abogado particular en la causa IPP n° 03-04-003849-19, de trámite ante Unidad Fiscal N° 6 de Villa Gesell a cargo de la Fiscal Dra. Verónica Zamboni, en la que se investiga la causa de muerte de nuestro ser querido en el interior de la Comisaría 2° de Villa Gesell el pasado 12 de diciembre, mientras se encontraba demorado y en custodia de la policía del lugar.

Luego de analizar las constancias de la causa, tenemos fundadas razones para dudar de la versión policial de los hechos y de que Christian se haya suicidado, e impulsaremos y exigiremos al Ministerio Público Fiscal una investigación eficaz y profunda para conocer la verdad de lo sucedido, esclarecer las circunstancias en que se produjo la muerte de Christian mientras se encontraba en custodia de la policía.

Vale resaltar que el informe preliminar elaborado por los peritos de la Oficina Pericial de La Plata no descarta hasta la fecha que del ahorcamiento por asfixia sufrido por Christian no hayan participado terceras personas, surgiendo además de dicho informe que el cuerpo presentaba diversas escoriaciones (lesiones).

Existiendo además en la causa elementos de prueba que indican que el día que fue encontrado muerto Christian, la policía del lugar encerró y golpeó salvajemente a un amigo de Stehli que se encontraba detenido, estando la tortura prohibida como método de confesión y constituyendo la misma un grave delito penal.

Ante ello y en este marco y como particulares damnificados, solicitaremos la realización de numerosas medidas de pruebas, incluyéndose una nueva autopsia del cuerpo. 

Lamentablemente, desde el Ministerio Publico Fiscal se han cometido irregularidades en el inicio de la investigación que pueden afectar gravemente el esclarecimiento del hecho, como ser la demora en el apartamiento de la policía de la investigación del hecho y haber encomendado inicialmente el trabajo de autopsia al personal médico policial de la ciudad de Pinamar, estando ello expresamente prohibido.

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