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¡Son 30.400! - Entrevista a Lucas Fauno | Revista Colibri
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¡Son 30.400! – Entrevista a Lucas Fauno

Conectades, entrevistas de cuarentena
Primera edición: Lucas Fauno
Por Nicole Martin y Paula Colavitto

Foto: Pablo Gómez Samela

Foto: Pablo Gómez Samela 

«Internet debe estar saturado porque todes estamos haciendo estos vivos que obviamente van a salvar el mundo», dijo Lucas Fauno,  el invitado de lujo de la primera edición de entrevistas de cuarentena. Él es periodista, influencer, escritor, putx, performer y activista por la concientización de población VIH+.

-¿Cómo estás viviendo la cuarentena? ¡Qué placer tenerte en nuestra pantalla!

Muchas gracias. Acá estoy, en la cuarentena, leyendo mucho al coreano Richard Jung y preguntándome por este tema de la autoexigencia y la sobreproductividad constante. Justo ayer leía esto de Jung, que es un coreano regio que metió tres frases y cino libros. Lo amo, yo ya quisiera hacer eso con todas las pelotudeces que digo. El habla mucho de esto de autoexplotarnos y yo, por lo menos, me veo en cuarentena auto-sobrexigido a producir todo el tiempo y que no me permito habitar el ocio. Sin dudas tiene que ver con el sistema capitalista de los afectos que lo que nos ha construido que es que lo que tenemos es porque se lo debemos a alguien o a algo mayor. Y bueno así nace también el catolicismo.

-Es verdad, este contexto nos abre la posibilidad de aburrirnos, de pensar con otra profundidad todo y nos lo tenemos que permitir, incluso les comunicadores.

Claro, pero imaginate… yo creo que hay mucha gente que no se anima a vivir sin su cotidiano porque el cotidiano también es un placebo que nos aleja de interpelarnos cosas y es ahí donde para mi es evidente lo fallido y lo vetusto de nuestro sistema hetero-patriarcal-cis. Sin duda gran parte de nuestra angustia y demás viene de la imposición de un sistema heteronormado y no estoy hablando de la heterosexualidad sino la normativa hetero impuesta, ésta obligatoriedad de cómo se debe vivir.

Creo que esto ahí tiene que ver, entonces es ahí en donde tenemos que replantearnos nuestros vínculos, nuestras formas. También somos muy críticos y nos castigamos mucho por nuestro errores, no nos permitimos el error y por el error me refiero a fallar, a dañarnos, a lastimarnos fuerte. Entonces si vos no habitas eso, si vos tenes tu trabajo 9-16, tu fútbol con los pibes, tu pareja de la manera impuesta no elegida, ya sea monógama o no… si vos no la has elegido, bueno en éste aislamiento se nos ha quitado ese cotidiano y hay que repensarse.

Siempre y cuando seamos del grupo de personas que tiene casa, comida y que sabe que a fin de mes va a cobrar. Que para mí eso no es un privilegio, cortemosla con esto de «yo hablo desde mi privilegio». No, yo no hablo desde mi privilegio hablo desde un mínimo derecho básico al que todes deberíamos estar accediendo.

-Vos sos un referente y activista por la concientización de población VIH+, algo que vamos a abordar seguramente un poco en esta producción de Colibri, como en otras, porque nos interesa mucho. Pero en esta ocasión y estando a 44 años del golpe civico militar sexual económico, político, eclesiástico y tantas otras cosas, queremos abocarnos más en profundidad a la memoria. Antes de ayer subiste una foto por el 24M del prospecto de tu medicación con el numero 30.400. Te queremos preguntar qué significa ese número y sí nos podes contar algo sobre su historia.

Es así: en el año 1987 se publica el libro de Carlos Jauregui «La homosexualidad en la Argentina», en éste libro Jauregui dice que habla con alguien de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), hasta el año 1996 en la revista NX, él no va a revelar con quien fue, pero fue con el rabino Marshall Mayer. Lo que le comenta el rabino Mayer en esa entrevista es que de la nomina de 10.000 personas que tenían registradas en la CONADEP en ese momento, 400 eran personas homosexuales.

En ese momento no se hablaba de LGBT, sino que eras hetero u homo, había algo muy binario. Bueno, 400 personas eran homosexuales y nunca fueron enunciadas en los demás informes y de lo que se construyó. ¿Por qué? Por una gran presión de la católica que no quería que eso se revele. Por eso el numero 30.400, lo que revela no es solamente 400 personas como un numero fijo, porque imagínate que si tenemos que hacer proporción tendrían que ser 31.200 si estamos hablando de 30.000, porque los 400 son sobre 10.000.

Ese 400 no busca modificar ni rivaliza con el 30.000 porque estos 400 estarían incluidos en ese número. Lo que hace este 400 es visibilizar que a muchas personas del colectivo LGBT+, como dice el Rabino Mayer, no es que las detenían explícitamente por ser homosexuales pero sí en detención tenían mucha saña, como con las personas judías.

Pero qué pasa, hoy a mas de 40 años de esto, se nos revelan otras informaciones, por ejemplo que a las personas trans y travestis sí se las llavaban por ser trans y travas, y lo hacían antes, durante, después y hoy. Antes de la la dictadura y aún hoy, a una persona trans las fuerzas policiales la siguen llevando. Entonces ese 400 habla de la visibilidad de la memoria y la memoria, para las personas de LGBT, es algo que hemos construido a través de nuestros vínculos, somos personas que en general hemos sido expulsadas de nuestros hogares, de nuestro círculos primarios, colegio, barrio, y demás.

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¿Quién a va a reclamar por nuestra memoria? Sobre desaparecides y demás, aparecen los huesos, aparece una cédula, aparece una nota una información, que dice «la persona desaparecida, es tal nombre» no sabemos más de ese nombre, cuál era su expresión, cuál era su identidad de genero, cómo se autopercibía. Seguramente que muchas personas trans que hoy en día sólo sabemos de ellas a través de registros, probablemente eran personas con una identidad de genero distinta a la inscrita. Ese 400 es una visibilizacion de lo que ha pasado con los colectivos LGBT.

Ese 400 tiene que ver con invocar a esa memoria y no rivaliza, no desmedra, no desarma el 30.000 que sabemos que es una cifra en modo acuerdo, porque fueron muchos mas de 30.000 sin lugar a duda. Tuvimos un presidente que ha llegado a decir «Yo no se si fueron 9.000 o más…», eso es un gesto político.

Y nos sigue pasando a nosotros, nosotras, nosotres que eso nos asombra y reclamamos como «¡Ay! ¡Miren lo que dijo!» y sí, es lo que dijo y con lo que está de acuerdo un 40% que lo ha votado y lo ha vuelto a votar. Somos como una pequeña serie de Netflix que vive de su pequeño grupito, yo le digo: el algoritmo analógico. Ahora, ¿qué pasa si levantamos la mirada y salimos?

En ese sentido, yo hace tiempo sigo a una youtuber increíble llamada Contrapoint, que es alucinante, en estos días de aislamiento se las recomiendo mucho. Es de USA, es una persona trans filósofa, ella se sienta mucho a charlar con las personas con las que no está de acuerdo. Y te das cuenta de que su tarea y su trabajo es de desradicalizar a gente de derecha. ¿Por qué? Porque, a ver…esta charla para mí es super valiosa y agradezco muchísimo el espacio y el lugar pero, ¿qué hacemos? ¿Cómo traemos a las personas de aquel lado de Rivadavia para acá? ¿Cómo hacemos para dialogar? Porque yo estoy hablando y le estoy hablando a un 51% que ha votado a Alberto Fernandez. Tiene que ver mucho con esto, tiene que ver con quién estamos dialogando y a quiénes estamos tratando de llevarle esta conversación.

-Acá buscamos interpelar, justamente, sobre la cuestión del 30.400, para que sea una consigna mas visible. ¿Qué paralelismos podes encontrar en aquél trato y la situación que tenemos hoy?

Es que no podemos hablar ni siquiera de paralelismo hay una meseta punitivista basada nuevamente en un sistema binario heteronormado, no podemos hacer un paralelismo en el sentido de que de que nunca hubo un quiebre. Eso es lo terrible. Hay un documental muy interesante que se llama «Los Maricones» que es de Daniel Tortoza, lo pueden buscar, en «Agencia Presentes» hay una entrevista y está el documental. Y ahí las chicas trans cuentan que la democracia nunca llego para ellas, que desde los 80′ hasta el 98′ los policías las seguían llevando las seguían condenando.

A mí que hoy en día la policía esté en la calle no me da seguridad, que hoy en día la gendarmería esté en la calle no me da seguridad. Pero por otro lado, tampoco puedo ser la troskedad del trosko troskisimo, porque por otro lado tenemos, por ejemplo leí hoy que en Misiones ya hay mil personas que han sido demoradas por la policía por estar deambulando.

Tenemos un alud de chetos inútiles, queriendo salir a surfear. Entonces, ¿que hacemos? Porque que este la policía en la calle no me tranquiliza, ahora, que este un cheto en la calle tampoco. El problema es obviamente lo que va a hacer un policía en una situación de abuso de poder hoy en día año 2020. En ese momento fue dictadura, fue pre-dictadura, ósea en el año 72′ en el diario Elcaudillo, el ese entonces ministro de bienestar social Lopez Rega publicó un articulo que decía «hay que exterminar a los homosexuales» y hablaba de campos de trabajo forzado. Idea que compartía con quién de la izquierda? Con el Che Guevara.

Los putos, las tortas, las trabas hemos sido y seguramente seremos repudiados tanto por la izquierda como por la derecha. La historia se consume y se construye a sí misma todo el tiempo. Hay cambios sí, pero son cambios muy pequeños, ¡que los celebro! Estamos en una Argentina con ley de matrimonio igualitario, con ley de identidad de género, pero sin embargo las trabas siguen muriendo. Las trabas hoy en día no tienen donde pasar el aislamiento, las trabas no están viendo que ver hoy en Netflix, si no salen a laburar sea trabajo sexual, sea situación de prostitución, no comen. Entonces esto trasciende nuestros debates de redes sociales burgueses, de Twitter y demás. Osea y me pasa lo mismo cuando hablamos de 30.000 o 30.400 son cifras que tomamos para visibilizar pero yo no tengo ninguna duda de que siempre son mas.

-Te queríamos mostrar el caso, que seguro lo conoces, de las 21 travas en Santa Fe que lograron que se las reconozcan como víctimas de la dictadura y ellas accedieron a la pensión que es muy importante que es una política de reparación también, bueno la pregunta es: ¿qué otras políticas de reparación crees que podríamos llevar a la calle?

Las personas trans que han tenido su justicia como éstos casos en Santa Fe es buenísimo, también la que está en una gran lucha es la Tía Ivana Guillera en Córdoba que es una gran referente, también búsquenla. Pero para mí, las políticas que podemos hacer es que no alcanza con el Estado, el Estado somos todas todos y todes. ¿A qué voy con esto?

Mas allá de las políticas que se toman, la pregunta tiene que ser muy propia y muy personal: ¿qué hago yo para que una trava llegue a fin de mes? ¿qué hago yo para que una trava sea parte de esta sociedad?, hay que transcender estas cuestión de medidas reparatorias.

Obviamente votar a un gobierno que sabemos que las va a contemplar y demás es un montón. El ministerio de desarrollo social está potenciando planes para llegar a las personas trans, buenísimo, pero no alcanza con que el gobierno tome o no tome medidas. Lo tenemos que asumir como un compromiso social y no solo con las personas trans sino con todo lo que fugue de la heteronorma, con personas no binarias, incluso con personas heterosexuales que no encajan con la norma de lo que es ser heterosexual.

¿Cuantas personas trans viste en una panadería? ¿en un trabajo?. Estamos con un gobierno que ha llevado a personas trans al estado, esta buenísimo, lo celebro, pero ¿qué hago yo todos los días de mi vida por eso? ¿Cómo miro a la persona trans que me cruzo por la calle? Cómo hablo con mis amigas y mis amigos? Tenemos que quebrar, tenemos que destrozar las redes que sostienen las violencias hacia las personas trans.

-Queríamos preguntarte por las redes de contención, si es que hay, de las redes que se están generando entre la población VIH+ en todo este contexto de aislamiento entendiendo sus propias necesidades diarias.

Primero que las personas VIH+ con carga viral, si la cantidad de virus en sangre es indetectable y está controlada, si tiene sus defensas bien, en el recuento de cd4 que son nuestras defensas, estamos por encima de los 350 copias, no somos personas que estemos en mayor riesgo frente al coronavirus que una persona negativa. Ahora bien, en el caso de que una persona esté por debajo de estos valores, o que por una razón en particular, ya sea combinada con otro factor de riesgo por ej: tiene problema de salud respiratoria, tiene mas de 65 años, necesita tomarse una licencia.

En el boletín oficial cuando se pasaron los datos, explican cómo pedir esa licencia sin tener que quebrar tu confidencialidad, ¿por que? porque las personas VIH+ no estamos obligadas a rebelar nuestro estado bacteriológico, pueden encontrar esto en @ciclopositivo que es nuestra asociación civil, en donde compartimos esta información.

Imaginense lo que hubiese sido todo esto sin ministerio de salud. Como cuando nos querían embocar una secretaria de salud cuando estaba Macri, imitando el modelo de Chile.

También es muy importante que las personas VIH+ o cualquier persona con una situación crónica de salud, que deba ir al hospital a retirar su medicación, tanto en dirección sida, ciclopositivo, ministerio de salud y demás, hay teléfonos para consultar a dónde ir por provincias y demás. Y hay una declaración jurada que vos podes imprimirla o podes escribir a mano, por si te llega a parar la policía para poder explicarle. Obviamente yo voy a ir con mis estudios, con mi carnet para retirar mi medicación que dice la fecha, voy a llevar mi medicación. Lo importante es ir con todas estas cuestiones.

Hay una data que es muy preocupante que es que en muchos medios se dijo que los antiretrovirales ayudaban para combatir al coronavirus, -la medicación que tomamos las personas positivas-, pero no está comprobado, no se sabe eso. Las personas VIH+ no tenemos un plus por estar tomando esta medicación, no hay algo distinto, entonces si estás tomando medicación antiretroviral, tomala de la misma manera que la venías tomando hasta ahora, no cortes ni la aumentes. Si no estás tomando medicación antiretroviral, a menos que sea por una cuestión medica y dialogada con un profesional, no la tomes. Porque también estamos viviendo, además de la pandemia del coronavirus, una infodemia, que es una pandemia de información.

-Sí, como el infectólogo Eduardo López que dijo en Canal 13 el 24 de marzo que el virus de VIH se transmitía por la saliva, una afirmación completamente falsa.

Esto es importante decirlo porque además fue un día a las 9:30 de la mañana por Canal Trece, imagínate a la cantidad de gente que le llega. Hoy en día, año 2020, yo sigo escuchando gente que en la oficina le compran un mate para ellos cuando se enteran que son VIH+.Es gravísimo y es gravisimo que no se corrija, un error lo puede tener cualquiera, pero no una persona que esta hablando de salud en televisión. Fue un infectologo, una eminecia en infectología según dicen. Y en todo un estudio, nadie no tuvo la lucidez de decirle «che, ¿qué estás diciendo?».

Eso me preocupa también, con toda esta situación del coronavirus veo por todos lados que se hace una comparación del coronavirus con el VIH. Bueno el VIH y coronavirus no son comparables ¿sabés por qué? como dice Mark S. King un activista que en 1985 fue diagnosticado VIH+ (leer más), el tema con el VIH en los 80′ ¿sabes cuál fue? Que se moria la gente correcta, es decir la gente que la sociedad no quería: putos, drogadictos, negros, negras. Cuando se empezó a morir gente en los 80′ no hubo ninguna conferencia de ningún político, no se cayeron las bolsas del mundo, no hubo cadenas nacionales, no se invirtió ni un sólo dólar en salvar nuestras vidas. ¿Por qué? Porque no éramos la sociedad que querían, entonces no se puede comparar.

Las personas con VIH+ en los 80′ se morían en las calles reclamando, y lo que pedían los activistas VIH era «tira mi cuerpo y mis cenizas en frente a la casa blanca». Entonces sin duda hoy llegan revelaciones de las repercusiones del activismo que han hecho en el paso de los años las personas VIH+, eso es sin dudas algo que ha modificado los sistemas de salud. Pero entonces es una similitud, no es como, es a diferencia de los 80′. Cuando surgió la pandemia de VIH, no hubo medidas. Hoy en día, a pesar de no saber nada, estamos respondiendo, no nos estamos tocando, estamos tomando los recaudos.

Entonces no es lo mismo, no se trató de la misma manera. A las personas VIH+ siempre se nos quiso muertas porque llevamos un estigma que es que se nos relaciona con la promiscuidad. Yo hablo con personas que no están dentro de ese imaginario popular de las personas con VIH, yo mismo cuando me diagnosticaron pensé «y claro, si soy puto, esto iba a pasar«. Y de repente con la visibilidad empezás a conocer tías, niños, niñas, con VIH. Entonces tenemos que dejar de potenciar el estigma comparando al coronavirus con el VIH.

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