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A la primavera árabe le llegó el verano kurdo | Revista Colibri
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A la primavera árabe le llegó el verano kurdo

Por Santiago Carrillo

kurdas

Foto: AFP

El debilitamiento del Estado Islámico (Isis) y su póstuma derrota militar podría modificar sustancialmente las fronteras de Medio Oriente. El Kurdistán, un pueblo sin estado de 40 millones de personas, repartido en Siria, Irak, Turquía e Irán, celebró ayer un referéndum de independencia en la región autónoma de Irak.

En 2005, dos años más tarde de la invasión norteamericana en Irak, se conformó la Región Autónoma del Kurdistán que preside, desde aquel entonces, Masud Barzani, hijo de un símbolo kurdo de la guerrilla de la década de 1960 que enfrentó a Saddam Hussein. Ayer, en un clima de festejo, el 78 por ciento de los 8 millones de kurdos votó la pregunta “¿Quiere que la región del Kurdistán y las zonas kurdas fuera de la administración de la región se conviertan en un estado independiente?”. La Alta Comisión Electoral de Kurdistán aún no anunció cuando se conocerá el resultado, aunque se descuenta que será a favor del Sí.

Los centros de votación se llevaron a cabo en las cuatro provincias kurdas de Dohuk, Suleimaniya, Halabja y el bastión de Erbil, a la que se sumaron Diyala, Nínive y la importante región petrolera de Kirkuk. Sin embargo, el referéndum independentista no solo no generó nuevos apoyos –Estados Unidos, un socio histórico del Kurdistán iraquí, rechazó la división del territorio-, sino que sumó a un detractor de peso: la ONU. Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, apoyó ayer la “soberanía, integridad territorial y unidad de Irak” y avisó que el referéndum de independencia del Kurdistán puede tener “efectos desestabilizadores” para el país y la región en general, según su vocero Stéphane Dujarric en su conferencia de prensa diaria.

Por su parte, la consulta también trajo aparejada varias críticas del Movimiento de Liberación del Kurdistán (KCK, por sus siglas en kurdo), un frente de 600 organizaciones kurdas que expulsó al Isis de varias regiones, como Rojava. Martín Mascaró, referente del Comité de Solidaridad con el Kurdistán de América Latina, dijo que “Barzani quiere un Estado-nación para aplastar la revolución de Rojava”.

La desunión kurda resulta de una disputa ideológica, en la que el KCK pretende construir regiones autónomas, ancladas en el Confederalismo Democrático: un programa ideado desde la cárcel por el referente del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Ocalan, que configura prácticas de la economía social, ecologistas, feministas y rechaza toda forma de capitalismo, incluido al estado moderno. Por su parte, Azize Aslan, referente del Comité de Economía del Movimiento de Mujeres Kurdas, en un diálogo con Colibrí Revista dijo que “Barzani es el símbolo feudal y petrolero de los kurdos nacionalistas de derecha”.

Aslan, que brindó en septiembre una conferencia sobre economía, en el Centro Cultural de la Cooperación, contó que la frontera entre Rojava y el Kurdistán iraquí se encuentra cerrada porque “Barzani quiere matarnos de hambre para que dejemos la lucha”. Luego, agregó que Barzani tiene acuerdos con Turquía, lo que representa un punto sensible para los kurdos porque el gobierno de Recep Erdogan calificó al PKK como una organización terrorista y hay una guerrilla sangrienta.

Mascaró, quien estuvo en el Kurdistán en 2015, contó Barzani liberó la región de Shengal para que el Isis eliminara al pueblo de yezidíes. “Los peshmerga (ejército kurdo iraquí) encarcelaron a los militantes del PKK que alertaban a los yazidíes que se venía un ataque, y luego les confiscaron armas que habían comprado ilegalmente para que se defiendan, alegando que ‘ellos los iban a cuidar’. Pero cuando llegó el Isis, los peshmerga se fueron”. “Barzani es un genocida”, remató.

Mascaró concluyó que el referéndum de independencia “surge para oponerse al confederalismo democrático, que pretende que las mujeres se organicen, que la sociedad sea democrática, ecologista y que se cierren los grifos del petróleo”. “Barzani está preocupado porque el pueblo árabe está empezando a abrazar las ideas de Ocalan”, dijo y luego remató: “A la primavera árabe le llegó el verano kurdo que florece por toda la Mesopotamia”. Mascaró creyó que las fronteras de medio oriente seguramente se modifiquen, pero también alertó que hay una guerra civil kurda en ciernes.

Recuadro: el pueblo de mujeres

Un factor fundamental para la derrota del Estado Islámico (Isis) en Rojava fueron las milicias de mujeres que creó el Movimiento de Liberación del Kurdistán. Las conocidas Unidades de Protección Popular (YPG) no solo realzaron la participación de las mujeres en la política y el ámbito militar, sino que también infunde un temor irrefrenable a los yihadistas que consideran un deshonor incalculable ser asesinado por una mujer.

Pero las mujeres no se conformaron. Expulsado el Isis y  afianzado el control de Rojava, crearon al norte un pueblo solo de mujeres: Jinwar. Azize Aslan contó que es un lugar para combatir la violencia de género y el patriarcado, muy arraigado en la cultura de Medio Oriente, al que es bienvenida cualquier mujer del mundo. 

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