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Billete de Lama | Literatura | Revista Colibri
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Billete de Lama | Literatura

Por Érido Cruz
Ilustración por Alana Rodríguez

Uno toma un billete en la actualidad, y Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio conocido como el restaurador de leyes, gobernador de Buenos aires en 1829, representación de la barbarie civilizada en Sarmiento, terror de los unitarios, líder de los federales…se ha convertido en un guanaco.  Pero antes de enojarme sobre esta modificación insulsa, un amigo me contó la posta sobre los nuevos billetes.

Para explicarme debemos retrotraernos al pasado. San Martin para cruzar los Andes y realizar su épica hazaña, debía tener la certeza que el Norte era seguro en manos patriotas. La tarea se delegó en el general Güemes que con poco y nada debía repeler al enemigo. Para ello  alistó un ejército que entre sus filas, además de jóvenes inexperimentados, tenía un guanaco que tiempo atrás encariñado al general lo seguía fiel por toda la llanura. En una batalla  el guanaco que habían llamado Lama inspeccionaba detenidamente la batalla, y el general dispuesto a todo por la victoria le dijo:

—Acá, sea bicho humano o no, no hay nadie que venga de mirón.

Inmediatamente sus secretarios le otorgaron un escudo y una espada que de la boca sostenía el guanaco. En una de esas emboscadas diarias, la batalla se resolvió a través de la intrepidez del animal, que cada vez más se habituaba al flagelo de la guerra, y saber cuándo escupir y cuando retirarse.

Güemes en medio de la urgencia por disgregar el ejército realista, cayó del caballo y su poncho al suelo quedando a merced de los enemigos. Antes de que lo remate un castrense a corta distancia, viendo lo que estaba pasando desde unos metros, el guanaco Lama tiró el escudo al suelo y juntó abundante pasto en su buche.

Cuando lo vio conveniente, el guanaco Lama disparó como una bala uno de los mejores escupitajos de su vida. Los que lo recuerdan dicen que fueron quince metros de saliva trasparente, acuosa y potente que se suspendieron en el aire en slow motion a la vista de los sobrevivientes de la batalla. La saliva juntada con el pasto estalló en el ojo del realista e  hizo que se encegueciera, tiempo suficiente para que Güemes  se levante y acuchille. Güemes entonces héroe del norte, premió al animal Lama, pero la línea mitrista de la historia se encargó de borrarlo de este suelo, como han borrado de este suelo tantos que han colaborado a nuestra libertad. Ahora vuelven a hacer justicia, quizás por impericia o mala fortuna, colocando este billete de 20 pesos con su cara: la cara del guanaco patriota Lama.  Los que quieren borrar la historia no hacen más que multiplicarla.

Érido Cruz es aasionado del teatro y del futbol, se dedica a la escritura de cuentos y relatos cortos de base humorística. Tiene un libro llamado «30 poemas para leer cagando». Como escritor obtuvo una mención en el segundo concurso de cuentos de la biblioteca Rafael de Aguier. 

Podés seguir su trabajo en su instagram @cruzeridook
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