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La violencia de género también es pandemia | Revista Colibri
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La violencia de género también es pandemia

Por Nicole Martin

Foto de portada: Maira Pinetta

 

En diez días de cuarentena obligatoria, hubo doce femicidios en Argentina. Mientras que los medios callan o revictimizan frente a la violencia machista, colectivos autogestionados y organizaciones sociales convocan a un ruidazo el lunes 30/3 a las 18 horas en repudio a la impunidad de los femicidas. Susana Melo (Bahía Blanca), Claudia Repetto (Mar del Plata). Cristina Iglesias y su hija Ada, (Lanús), Lorena Barreto (Misiones), Pilar Riesco (CABA), Romina Ruiz Díaz (Cañuelas), Lidia Britez (La Pampa), Verónica Soule (Santa Fé) y Haydee Salazar (Bariloche) son algunos de los nombres de las mujeres asesinadas en los últimos días.

En un contexto de aislamiento obligatorio, se supone que es un beneficioso común quedarse en la casa. Sin embargo, para las mujeres que conviven con un golpeador, puede ser sumamente peligroso. Durante el encierro, la problemática de la violencia de género se puede agravar profundamente y todos los actores sociales que trabajan en prevención, contención y auxilio de las mujeres lo saben. Desde que comenzó la pandemia y hasta el 29 de marzo, 186 mujeres realizaron denuncias con indicadores de violencia de género sólo en la Ciudad de Buenos Aires, según el Ministerio Público Fiscal.

Además, distintas organizaciones sociales ya están detectando el aumento de casos de violencia de género en sus redes de contención. “La Casa del Encuentro”, pionera en la lucha contra el femicidio, registró un aumento del 25% en las llamadas solicitando asesoramiento por violencia de género del 25% a partir del lunes 16 de marzo. La alarma se agrava con el dato de que, según estudios de la organización Mumalá, el 18% de las mujeres víctimas de femicidio en 2019 ya habían denunciado a su agresor. El porcentaje creció en 2020, con un 23% de denuncias precedentes al delito.

Según ONU mujeres, el 35% de las mujeres a nivel mundial ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de una pareja o violencia sexual por parte de otra persona. En algunos países, el porcentaje puede crecer hasta el 70%. Las mujeres en esta situación se ven atravesadas por distintos mecanismos de manipulación y agresión, cuya expresión más cruda son los femicidios o crímenes de odio. En 2019, hubo un femicidio cada 26 horas en Argentina, contabilizó el Observatorio de las violencias de género «Mumalá«.

En China, las denuncias por violencia doméstica aumentaron en febrero, justo cuando las ciudades entraron en cuarentena obligatoria. «Es algo preocupante. La seguridad alimentaria y la violencia intrafamiliar, la violencia contra la mujer» son asuntos de políticas públicas que hay que atender especialmente en estos momentos, dijo a Efe la semana pasada la directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres, la uruguaya Maria-Noel Vaeza . La tensión «va a aumentar la violencia doméstica, la tensión. Ya lo vimos en China y en Corea, lo estamos viendo en Italia y en Francia, y seguramente lo vamos a ver, lamentablemente, en América Latina y el Caribe», afirmó la funcionaria internacional.

Josefina Kelly, secretaria de Políticas Contra la Violencia por Razones de Género del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad agregó que el mismo fenómeno se puede observar en períodos que implican mayor tiempo de convivencia, como las vacaciones. Desde la Justicia y teniendo en cuenta las premisa internacionales, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires lanzó una resolución que garantiza el funcionamiento de la Oficina de Violencia Doméstica del Tribunal aún en feria judicial extendida, además de habilitar una prórroga para todas las medidas de protección judicial vinculadas a violencias de género hasta el 31 de marzo y mientras se mantenga el aislamiento social dispuesto por el gobierno nacional. Esto significa que las medidas cautelares que vencían en este lapso, por ejemplo, se extienden automáticamente.

Un factor común de la violencia de género es el aislamiento social que el agresor impone a la mujer. “Se suele aislar a la mujer de sus vínculos familiares y sociales construyendo un mundo en el que sólo existen ella y él y creando una dependencia que le hace creer a esa mujer que si no lo tiene a él no podrá tener a nadie nunca”, dijo Irina García, del espacio “Parra” de acompañamiento en situaciones de violencia de de la agrupación feminista “Indómites”.

Las organizaciones hacen hincapié en que debería haber una excepción para la cuarentena obligatoria para mujeres en situación de violencia de género. El DNU que reglamenta el aislamiento obligatorio contempla como excepción las situaciones de fuerza mayor, y como la violencia de género en el hogar es una de ellas, la mujer debería poder salir a la calle a denunciar.

En el caso de la comunidad travesti-trans reina el miedo y la incertidumbre, tal como nos los describió la escritora y activista travesti Florencia Guimaraes: “el 90% de las compañeras sobrevive por medio de la prostitución, siendo este el único medio de subsistencia que el sistema nos da”.

Hace más de cuatro años se sancionó la Ley de Cupo Laboral Trans “Diana Sacayan”, pero la misma no se cumple. Guimares reflexiona en lo importante que hubiese sido su aplicación para las integrantes de las feminidades travesti-trans, que son sobrevivientes de la prostitución o aun la ejercen porque es la única alternativa que les permite un Estado machista y capitalista: “Cualquier compañera que pueda tener acceso al trabajo puede tener un sustento mínimo garantizado, acceso a obra social, ingreso mensual para sostener la alimentación o pagar el alquiler”.

Mientras afirmó que “hay compañeras desesperadas pidiendo un plato de comida”, Guimaraes valoró las acciones del ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, pero ratifica que no es suficiente para la población travesti-trans, que además es particularmente violentada por las fuerzas represivas de seguridad haya o no haya cuarentena.

Por todo esto, el Ministerio de las Mujeres optó por reforzar el equipo de atención de la Línea 144, el dispositivo federal de asesoramiento y asistencia integral ante situaciones de violencia por motivos de género en todo el país. Así lo reafirmó también la campaña del ministerio en la Provincia de Buenos Aires “Si te quedas en casa sigamos conectadas”. Además, se habilitaron nuevas vías de comunicación tanto para las personas en situación de violencia como para su círculo de confianza, como una aplicación para los celulares.

Mirá el paquete de medidas del Ministerio de las mujeres en cuarentena

“¿Tu pareja te revisa el celular o las redes sociales?, ¿te dice que te quiere ver linda sólo para él?, ¿se enoja si no sabe dónde estás?, ¿te dice cosas que sabe que te hieren?”, pregunta la encuesta de la aplicación de la línea 144. Esta es una autoevaluación de riesgo para orientar a las mujeres, que termina por derivarlas a la línea de llamados para obtener información más específica. Aunque no es un canal de denuncia, se trata de una línea de asesoramiento que recibe entre 1000 y 1200 llamadas por día. En el marco de la emergencia, también se habilitó la comunicación vía WhatsApp a través de los números telefónicos: 11-2771-6463, 11-2775-9047 y 11-2775-9048.

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