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Flores: un barrio con personas y personajes | Revista Colibri
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Flores: un barrio con personas y personajes

«En nuestros tiempos, no son muchas las personas de buena memoria. salvo, desde luego, en el barrio de Flores»
Escribió Alejandro Dolina, ya hace más de 20 años, sobre los habitantes del barrio. Memoriosos, parece ser no sólo la única característica de estos habitantes.

Cada barrio en la ciudad de Buenos Aires  tiene su idiosincrasia e historias particulares que hacen a la identidad. Los “días de los barrios” tienen como finalidad, más que el mero recuerdo de una fecha, servir como afirmación de esa identidad barrial en particular, es como celebrar un aniversario de una “patria chica” que une a los vecinos  en denominadores comunes de historia y compromiso comunitario.

En el caso de Flores la ley  408, sancionada el 15 de septiembre de 2000 por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,  instituyó el 31 de mayo como el “Día del Barrio de Flores”.

La fecha elegida se debe a que el 31 de Mayo de 1806 se dispuso erigir una capilla que fuera cabecera de un nuevo Curato dedicada al patrono San José, por auto del Obispo Benito de Lué y Riega, con la anuencia del Virrey Sobremonte.

La construcción de esta capilla fue propiciada por el propietario de los terrenos, Don Ramón Flores, quien donó una manzana sobre el Camino Real (actual Avenida Rivadavia) a tal fin, así como otra manzana al frente para plaza. Para identificar la Diócesis se le agregó “de Flores”, pues a falta de otras referencias, era costumbre entonces que los nombres de los propietarios se extendieran a estancias, chacras, caminos, montes y accidentes geográficos vecinos.

La capilla (luego Iglesia de San José de Flores) y la plaza (más adelante “Plaza Pueyrredón”) fueron el núcleo en torno del cual comenzó a crecer el pueblo, comenzando los loteos de terrenos adyacentes.

Por tal motivo la fecha propuesta es trascendental como punto de partida del actual barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires, habiéndose receptado la solicitud de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores, que coincide en festejar el aniversario del barrio el 31 de Mayo.-

En el caso de Flores la ley  408, sancionada el 15 de septiembre de 2000 por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,  instituyó el 31 de mayo como el “Día del Barrio de Flores”.

La fecha elegida se debe a que el 31 de Mayo de 1806 se dispuso erigir una capilla que fuera cabecera de un nuevo Curato dedicada al patrono San José, por auto del Obispo Benito de Lué y Riega, con la anuencia del Virrey Sobremonte.

La construcción de esta capilla fue propiciada por el propietario de los terrenos, Don Ramón Flores, quien donó una manzana sobre el Camino Real (actual Avenida Rivadavia) a tal fin, así como otra manzana al frente para plaza. Para identificar la Diócesis se le agregó “de Flores”, pues a falta de otras referencias, era costumbre entonces que los nombres de los propietarios se extendieran a estancias, chacras, caminos, montes y accidentes geográficos vecinos.

La capilla (luego Iglesia de San José de Flores) y la plaza (más adelante “Plaza Pueyrredón”) fueron el núcleo en torno del cual comenzó a crecer el pueblo, comenzando los loteos de terrenos adyacentes.

Por tal motivo la fecha propuesta es trascendental como punto de partida del actual barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires, habiéndose receptado la solicitud de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores, que coincide en festejar el aniversario del barrio el 31 de Mayo.-

La Legislatura de la Ciudad aprobó la delimitación definitiva de las 15 Comunas que comprenden a 48 barrios de la Ciudad, mediante la Ley N° 2650 sancionada en marzo de 2008. La norma define los límites y divisiones establecidos en el mapa  de la Ley Orgánica de Comunas N° 1777 que había sido modificado por la Ley N° 2094 del 21 de septiembre de 2006. El barrio quedó así delimitado entre las siguientes calles: Portela, Cuenca, Av. Gaona, Teniente General Donato Álvarez, Curapaligüe, Av. Directorio, Av. Carabobo, carril noreste de la Av. Carabobo (entre Saraza y Av. Eva Perón), Av. Carabobo, Av. Castañares, Curapaligüe, Presidente Camilo Torres y Tenorio, Av. Riestra, Agustín de Vedia, carril sureste de la Av. Gral. F. Fernández de la Cruz, carril noreste de la Av. Varela, Perito Moreno, carril noroeste de Castañares, Lacarra, línea media de la autopista Teniente Gral. L. Dellepiane.

Flores quedo asì constituido 595 manzanas. (Dato: Unidad de Sistemas de Información Geográfica).

Su nombre, San José de Flores, es compuesto. El primero, San José, corresponde al patrono elegido para velar por la primera capilla del lugar; el segundo, es el apellido de Juan Diego Flores, quien invirtió gran parte de su cuantiosa fortuna en tierras que luego formarían el barrio.

Fue muy famoso por sus quintas enormes, generalmente usadas en temporada estival, pero sobre todo por la personalidad de sus ocupantes.  Juan Manuel de Rosas tenía su establecimiento de campo cerca de Flores, además era asiduo visitante de la quinta de Los Terrero, socio, compadre y a veces, su apoderado judicial. La quinta de Terrero estaba ubicada en lo que actualmente es la Av. Rivadavia 6440. Se hacían allí grandes fiestas y reuniones políticas. Es en el portón de esa quinta dónde Manuelita Rosas despidió a su Máximo, cuando éste partía a la batalla de Caseros, como ayudante de su padre, ocasión en que le obsequió su pañuelo, bordado por ella misma y que hoy se conserva en el Museo.

El Gral. Urquiza instaló en el barrio su casa quinta después de Caseros, a la que llamó Palacio San José. Se ubicaba entre la calle de la Federación (hoy Av. Rivadavia) y Carabobo. En esa casa fue donde Urquiza, promulgó la Ley Fundamental y la mandó imprimir.

Allí se juró la Constitución y en ese mismo lugar se firmó el Pacto de Unidad Nacional en noviembre de 1859, en el que se reintegra la provincia de Buenos Aires a la Confederación.

Se podrían enumerar cientos de quintas de personajes importantes, pero vamos a limitarnos por ahora solamente a la del inglés Eduardo Mulhall, llamada “Lambaré”, en homenaje al cacique del mismo nombre.

Dicen que su dueño era un personaje muy querido y elegante, vestido siempre de levita y portando galera de copa gris, de tan buenos modales que lo llamaban “el inglés bueno”. Sus jardines eran especialmente reconfortantes por el perfume de los eucaliptos, y pinos que actuaban como un sedante que invitaba a la meditación, Entre otros, fue muy visitada por su vecino, el Gral. Roca, quien gozaba de los jardines y de la compañía del inglés, matizando sus encuentros con el juego de ajedrez.

En la iglesia del lugar se realizaron los funerales de Manuel Dorrego y en la plaza del pueblo se fusilaban, en pelotones, a los opositores de Rosas. En 1857 se inauguró la primera línea de ferrocarril que iba desde la actual Plaza Lavalle hasta La Floresta.

No sólo Dolina, sino que otros escritores como Roberto Arlt, frecuentaron estas calles.  Las frecuentaron e hicieron palabras, recuerdos, añoranzas dentro de sus relatos. Como si este barrio tuviera algo más que especial, algo que no se olvida fácilmente. Algo que permanece.

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