Me sostiene la pista de baile
Por Ali Landia
Me sostiene la pista de baile.
Viernes, dos de la mañana. Deseo está lleno. Las luces bajan, empieza a sonar «Reset» última producción discográfica de Misslupe y la pista se convierte en un cuerpo deforme que canta, baila, se abraza. Afuera sigue existiendo el mundo. Adentro, por un rato, existe otra cosa.
Hacía tiempo que MissLupe me acompañaba en los viajes al trabajo, camino a la facultad, en los regresos a casa. Su música se fue metiendo en mis rutinas casi sin pedir permiso. Hay artistas que escuchamos y hay artistas que, de alguna manera, nos acompañan a vivir. Lupe se volvió para mí en una de esas compañías.
Quizás por eso Reset se siente menos como un disco para escuchar que como un lugar al que entrar.
En el centro del álbum aparece una pregunta sencilla y enorme: “¿Tiene cara el futuro? No lo sé, no la veo”. No hay respuesta. No hay promesa de que las cosas vayan a estar bien. Hay, en cambio, una certeza más pequeña y más urgente: “pero igual me sostiene la pista de baile”.

Foto: Cortesía Misslupe 💜
La frase se repite, insiste, vuelve como un mantra. Y cuanto más vuelve, más cambia su sentido. Porque la pista no es solamente el lugar donde se baila. Es el lugar donde alguien puede sostenerte cuando no sabés qué viene después.
«Reset» fue publicado en 2025 y está compuesto por dieciocho canciones que construyen un recorrido entre la electrónica, la canción pop y la experiencia de la ciudad. Pero hay algo que atraviesa todo el disco y que se vuelve especialmente evidente en esta canción: la necesidad de encontrarnos.
La pista aparece como refugio, no como fuga. Una forma de volver al cuerpo, de mirar al otre a la cara, de reconocer que estamos ahí, juntes. MissLupe habla de la pista como ese espacio común donde las personas pueden encontrarse y construir cultura.
Y ahí está la potencia política del goce.
En tiempos en los que pareciera que todo nos empuja al aislamiento, bailar con otres es una manera de volver a construir comunidad. Cantar una canción que alguien escribió y descubrir que también puede decir algo de nuestra propia vida.
El viernes, entre el público, había maricas, raris, cuerpos que alguna vez aprendieron que para existir había que pedir permiso. Pero ahí nadie parecía pedirlo.
La pista estaba llena.
Y entonces aparece otra línea de la canción: “Te sostengo en la pista de baile”.
Ahí cambia todo.
Ya no se trata solamente de que la pista nos sostenga. También podemos sostenernos entre nosotres. La comunidad aparece en ese movimiento de ida y vuelta: me sostenés, te sostengo. Bailamos porque estamos acá. Estamos acá porque todavía podemos encontrarnos.
Quizás el futuro siga sin tener cara. Quizás no podamos verlo.
Pero podemos reconocernos entre nosotres.
Y mientras haya una pista, una canción, un abrazo, alguien que nos espere para bailar, quizás también haya una forma de resistir.
A veces la resistencia no tiene forma de consigna. A veces tiene ritmo. A veces tiene cuerpo. A veces empieza cuando alguien te agarra de la mano en medio de una pista y te dice, sin decir nada: estoy acá.
MissLupe canta para ese lugar.
Y esa noche, en Deseo, estaba lleno.

Mini bio de la autora: Comunicadora Social en formación, trabaja entre las palabras, las imágenes y las historias que circulan. Le interesa narrar la cultura desde el cuerpo, el deseo, los vínculos y todo aquello que sucede cuando una comunidad se encuentra.
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