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“No estamos solas, la lluvia nos acompaña, la fuerza de nuestras ancestras también” | Revista Colibri
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“No estamos solas, la lluvia nos acompaña, la fuerza de nuestras ancestras también”

Por Agustina Verdi

El Sábado 22 de mayo a las 13 hs del mediodía, el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir tras una caminata extensa que recorrió toda la Argentina, hizo entrada a Buenos Aires y desplegó en las rejas del Congreso, una bandera con la consigna “BASTA DE TERRICIDIO”.

Haciendo frente al pronóstico del clima frío y lluvioso, y a las restricciones anunciadas el jueves 19 de Mayo por el presidente Alberto Fernández donde se tomaron medidas más estrictas de confinamiento, el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir respondió con la presencia en la calle. En un comunicado en redes sociales advirtieron que estas medidas no modificarían la acción planificada. 

En conversación con Revista Colibrí, Marilyn Cañio, compañera Mapuche y representante del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, confesó que tenían miedo de cómo iba a ser la respuesta del Estado al ingresar a la Ciudad luego de los anuncios del gobierno. No sabían si iban a reprimir y atentar contra su integridad física. Sabían que las juzgarían de “irresponsables” por estar en la calle en este contexto pero aún así decidieron caminar, porque la responsabilidad de ellas es con los ancestros, con los territorios y mejor sería que las repriman en plena ciudad a la vista de todes para al menos así, visibilizar la violencia contra sus pueblos y comunidades que sufren a diario y nadie ve.

Tampoco la lluvia fue impedimento ni motivo de postergación, en concordancia con saberes ancestrales la lluvia la “mawun” sirvió para limpiar, porque no quiere más contaminación, sintieron que así las acompañaban sus ancestros y la fuerza de sus territorios “había mucho “nehuen” (fuerza)”, declaró Marilyn.

La fecha de ingreso a Buenos Aires fue el 22 de Mayo por el “Día contra el Terricidio” y el Movimiento de Mujeres Indígenas decidió hacer una caminata para visibilizarlo.

 “Las palabras salen de nuestros pies, porque cuando la boca se cansa de gritar, y su sonido se vuelve inaudible, es necesario entonces hablar con los pies”, manifestaron en redes sociales.

La caminata inició el 14 de Marzo desde distintos puntos del país donde se encuentran las 36 naciones que conforman el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir y sus  comunidades. Se encontraron en Córdoba, Rosario y la Costa Atlántica hasta reunirse todas en Buenos Aires. Agitaron banderas del Abya Yala y pueblos originarios, coordinaron el paso y la voz que entre gritos y megáfonos cantaba al unísono “Haciendo lo que las olas somos y seremos mar, revoltosa energía adentrando pa sanar”, una canción realizada por Ana, compañera del Movimiento.

La decisión de que la caminata culmine en Buenos Aires fue porque ahí emerge la contaminación y el dolor que padecen y es el centro federal de toma de decisiones.

“Llegamos al núcleo de donde entendemos que es el germen de todos los virus y quizás del peor y más letal, el virus del miedo, el virus del odio, el virus de la mezquindad, del egoísmo. A ese lugar vamos con nuestra medicina decididas a empezar un proceso de sanación”, declararon en sus redes sociales.

El terricidio es es un crimen

El objetivo de la caminata que atravesó el país fue que se declare al terricidio como un delito de lesa humanidad y lesa naturaleza. El terricidio es un término que define el exterminio sistemático que hay hacia la tierra, los recursos naturales, las especies y vegetación nativa, los animales y las comunidades que en ellos viven. Es la destrucción del ecosistema tangible y del ecosistema espiritual. Es la sintesis del genocidio, epistemicidio, ecosidio, femicidio,transfemicidio y travesticidio.

La autonomía de los pueblos, la medicina, la forma de concebir la vida, las lógicas de organización horizontal, el cuidado y el vínculo con el territorio, son la base de las comunidades que  reclaman que este sistema de muerte que contamina, quema, manda y mata, tenga que frenar. Con la caminata, las mujeres indígenas, portadoras de mensajes cósmicos, que vienen anunciando lo que sucederá si no se frena el terricidio, buscan interpelar esta matriz civilizatoria y enferma, problematizar al poder como idea, como orden.

Marilyn hace un llamado a la toma de conciencia colectiva, al compromiso de todo el pueblo argentino, porque entre las hidroeléctricas, las petroleras, las mineras, los incendios y otras intervenciones que se le hacen a la tierra, “ya no hay vuelta atrás”.

También hay abusos, violaciones, persecución a compañeras del movimiento, pueblos sin agua y niñes con hambre. Esto hace que estén muy dolidas e impulsa que transformen bronca y dolor en lucha porque ya no tienen nada que perder.

Venimos a aportar un grano de arena, luz de esperanza. Estamos fortalecidas y dispuestas a todo, no hay un paso atrás. Hoy ese dolor que traemos desde nuestras ancestras, se está transformando en lucha y rebeldía”, afirmó Marilyn.

El objetivo de la caminata también es que los culpables y representantes de este sistema, corporaciones extractivistas, empresas y Estados Nación, sean juzgados y que se les impartan condenas máximas: “Que el terricidio sea un crimen imprescriptible”.

Un recorrido de 70 días que culminó el sábado y la respuesta de las autoridades que no aporta soluciones concretas. Tuvieron reuniones en Casa Rosada, las convocaron para una mesa de diálogo la primer semana de junio pero no creen que esto modifique las circunstancias. “El foco está puesto en la pandemia pero esto es más urgente, para esto no hay vacuna, mañana no vamos a tener un cerro nuevo, no vamos a recuperar los ríos, hay que accionar ya”, sostuvo Marilyn.

Frente a tanta impotencia y a tanto dolor, la respuesta solidaria y colectiva que se vio el sábado en la calle las hermana y les da fuerza. Las cosas salieron como lo esperaban, lograron llegar al Congreso, desplegar una bandera en la extensiòn de la reja del frente que en mayuscula exigió “BASTA DE TERRICIDIO” y en unión colectiva cantaron en mapuche, qom, wichi y otras lenguas nativas, como sello final de la ceremonia.

Se sintieron acompañadas y seguras, fortaleciendo la red de solidaridad. “Realmente dimos un gran paso hoy, hay que cambiar la historia, hay que visibilizar lo que pasa y lo estamos haciendo” , asintió Marilyn.

“Mientras no tengamos justicia para ellos no habrá paz” es la frase que culmina el documento confeccionado por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir del  sábado, reflejo de lucha permanente, colectiva y sin descanso que se propuso llegar a Buenos Aires caminando y, a pasos firmes y seguros, atravesó el país y las condiciones climáticas para lograrlo. “Solo queda que se replique nuestra voz”, concluyó Marilyn por lo que queda por venir.

 


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