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Quejas por el subte de la Ciudad | Revista Colibri
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Quejas por el subte de la Ciudad

Cualquiera que haya viajado en subte alguna vez sabrá lo que representa, para uno cuando está apurado o con alguna urgencia de tiempo, poder llegar a destino en tiempo y forma, sabiendo, además, que uno paga la tarifa de viaje con una razón: pensando que con ese aporte, y multiplicado por miles (cuando es uno de los servicios más concurridos, sea por aledaños a la zona de la Ciudad o no), todos estaremos contribuyendo a la mejora del servicio.

Después de reiteradas quejas y demandas por parte de los diversos tipos de pasajeros en la Línea E -a sabiendas que es una de las que peor funciona en cuanto a todo lo que brinda-, se presentó finalmente y de la mano del legislador por “Confianza Pública”, Diego García, el pedido de un informe especial con respecto al (mal) funcionamiento de dicha línea de subterráneos.

El carácter de su presentación fue considerado debido a las quejas sucesivas de los usuarios, ocasionadas por largas (larguísimas, intensas y reiteradas) demoras en la introducción del servicio.

El legislador de Confianza Pública (CP), Diego García Vilas, pidió información al Poder Ejecutivo porteño referida al funcionamiento de la Línea E de subte, ante las reiteradas quejas de los usuarios por demoras prolongadas e interrupciones en el servicio.

Asimismo, el diputado porteño -que preside la Comisión de Obras y Servicios Públicos de la Legislatura de la Ciudad- apuntó en el proyecto al mantenimiento de las estaciones, por donde transitan alrededor de un millón de personas por año, según estadísticas oficiales.

Entre los datos que solicita García Vilas figura el detalle de las obras proyectadas en 2016 y 2017, incluyendo montos destinados y nivel de ejecución. También, pidió el registro de episodios donde las formaciones sufrieron desperfectos.

Por otra parte, exigió conocer la cantidad de inspecciones realizadas durante el año pasado, que permitan identificar el estado edilicio de cada una de las estaciones.

Sumado a que el servicio se interrumpe habitualmente, los problemas que presenta en cuanto a infraestructura e higiene (vagones, iluminación, velocidad), tanto en sus estaciones como en sus 12 formaciones de casi 70 años de antigüedad, presenta las más viejas de la flota.

Su recorrido comprende aproximadamente una extensión de 10 kilómetros, que parten desde el microcentro porteño (Plaza de Mayo) hasta el bajo Flores, conectando así a este barrio con Monserrat, Constitución, San Cristóbal, Boedo, Caballito y Parque Chacabuco (comunas 1, 3, 5, 6 y 7); entre los caminos comprendidos uno puede decidir bajarse en la Facultad de Sociales de la UBA, como también así en el Parque Chacabuco, quedando así cerca también de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

Su capacidad permite conexiones con el resto de las líneas y premetro (a excepción de la línea B, que parte de forma independiente de la Plaza de Mayo; allí sólo se concentran, además de la línea E, la D y la A). Según la web del Gobierno de la Ciudad, es la que peor frecuencia tiene en horas pico (qué raro, los pasajeros ni se habían enterado)

IMAGEN: Paula Colavitto

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