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Transmutar el género - Entrevista a Alma, Julián y Milo | Revista Colibri
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Transmutar el género – Entrevista a Alma, Julián y Milo

FOTÓGRAFE DEL MES – ALMA CHAMOT, JULIÁN MERLO Y CAMILO DÍAZ
EDICIÓN #87
POR ALANA RODRÍGUEZ Y CARLA PEVERELLI

Transmutar el género es un proyecto que reúne el registro audiovisual, fotográfico, editorial y transmedia, sobre la transición de género de Camilo Díaz. Realizado en conjunto por Julián Merlo, realizador audiovisual, Alma Chamot, artista visual y Camilo que también es fotógrafo y artista audiovisual. Este proyecto incluye el fanzine y el corto documental «Mi cuerpo, mi transición», que se estrenó el jueves 21 de julio en Casa Brandon y que sus realizadores quieren llevar a distintas partes de Argentina en una gira de cine itinerante, descentralizando para que no se proyecte solo CABA, el lugar donde se realizó.

Estreno en Casa Brandon, fotografía de Carla Peverelli

– ¿Cómo surgió la idea de comenzar con el proyecto? ¿Cómo se conocieron?

Alma: Nos encontramos de casualidad con Milo en pandemia ya cuando se empezó a liberar todo. Me contó que estaba por operarse, por hacerse la mastectomía. Me dijo que quería hacerse un retrato del antes y el después, entonces empezamos con eso.

Después hablamos sobre el tema de la transición y ampliar un poco el proceso de registrar, él me contó que ya venía documentando algunas cosas y que le interesaba otra mirada que lo acompañe. A me pareció muy lindo acompañarlo y también experimentar hacer un proyecto a largo plazo con un amigo. Fue una experiencia bastante zarpada y más adelante surgió la idea del corto, de empezar a grabar y ahí se sumo Juli.

Julián: con Milo nos conocemos hace ya unos cuantos años. El año pasado saqué una web mía en donde vendo contenido y tenía ganas de empezar a hacer entrevistas también de historias de vida. Veníamos hablando con Milo que estaba en su etapa de transición de hacer la entrevista, que la idea era publicarla en la web para que cualquiera pueda acceder, que sea un espacio como para correr la voz también.

En esa época también empezaron a estar con el fanzine Alma y Milo, entonces me empezaron a mostrar un par de cositas de registro en video, que recuerdo que lo que más me gusto fue los registros de sus cambios de voz por la hormonizacion. Y de repente vi que había un montón potencial entre la entrevista que habíamos hecho con Milo, más todo el material que había de registro que habían hecho con Almi. Y bueno, ahí fue que nos juntamos los tres a charlar y dijimos “che, esto tiene un re potencial para ser un cortometraje, un documental».

– En un momento del documental Milo habla sobre una reconfiguración en él al momento de transicionar y que también hay una reconfiguración en las personas que acompañan el proceso. Retomando esta idea, ¿piensan que hacer el documental contribuyó a estas reconfiguraciones?

Milo: hablando propiamente del corto, sucedió que cuando fuimos a grabar a mis xadres, fue muy fuerte la verdad. Creo que ninguno de les tres se esperaba todo el movimiento energético que se generó ahí. Incluso yo, siendo el hijo de elles, tampoco me lo esperaba porque les vi a les dos en una actitud súper vulnerable y escuchando como elles habían recibido todo este proceso de mi transición.

Siempre cuando hablaba de mi transición hablaba desde y nunca les había dado el espacio a elles de que puedan expresarme como se sentían con eso y sentí que ese momento que le dimos a elles para expresarse fue como un espacio terapéutico te diría, en donde tanto mi mamá como mi papá pudieron decir como se sentían al respecto, lo que pensaban.

A mí como hijo me re sorprendió, sobre todo de mi papá, que de hecho lo digo en el corto, fue la primera vez que lo vi llorar, que lo vi completamente emocionado y como hundido en esa emoción y con orgullo. Se le notaba ese orgullo. Entonces yo creo que sí, que definitivamente se reconfiguraron cosas, sobre todo en elles como xadres y yo también creo que el cortometraje va a ayudar a reconfigurar un montón de cosas a otras personas.

– ¿Cómo se sintió Milo frente a la cámara teniendo en cuenta que él también es fotógrafo?, ¿esto facilitó el proceso? ¿De qué manera sienten que influyó en la realización del documental?

Milo: Bueno cuando empezamos el proyecto primeramente con Almi, como ella contó, para como fotógrafo fue un flash porque yo siempre había estado del otro lado de la cámara. Del lado de la persona que maneja la cámara. Entonces de repente haber estado en frente siendo la persona que estaba siendo captado fue un cambio super fuerte, porque de repente la mirada se corría a otro lugar.

Yo dejaba de tener el control sobre esa imagen y tenía que dejarlo en las manos de Almi que obviamente confíe ciegamente y que por algo se generó todo este proyecto. Porque hubo un espacio de seguridad, de comodidad, de confianza, pero más allá de eso fue un desafío para como artista decir bueno “esta vez me toca a ”, ver que se siente que te estén observando, que te estén dirigiendo y la verdad que salió todo bien.

Fue una experiencia super hermosa ver la mirada de Almi hacia , porque hay otro tipo de subjetividad, es distinto a hacer un autorretrato en donde vos tenés un montón de objetividades con vos misme en donde decís “no, acá no me quiero mostrar asi, esto me acompleja” y, de repente, fue como soltar todas esas cosas y dejarlo a la mirada de ella y, bueno, de Juli cuando se sumó. En ese sentido fue hermoso.

Alma: sí, también estuvo bueno que Milo es fotógrafo, que hubo siempre un intercambio entre les dos con respecto a como trabajar la imagen y eso a mí también me posibilitó el poder contar con una dinámica más de estar los dos en el mismo nivel. Yo igual siempre lo laburo con les modeles, pero sentí que podíamos trabajarlo entre les dos.

Todo el tiempo le decía «Vos si te querés hacer un autorretrato de algo, hacelo«, quería que esté su subjetividad y que no sólo la mía. Porque es una temática en donde está atravesado Milo y yo no soy una persona trans, entonces si bien él me pidió que lo acompañe, me interesaba crear una mirada que fuera íntima y que no sea alguien observando algo desde afuera, que también lo logré porque somos amiguis.

– Como espectadores nos hizo pensar y preguntarnos cosas con respecto a nuestra propia identidad y las reglas que imponen la cultura y la sociedad. ¿Cómo fue para ustedes como amigues y compañeres de trabajo atravesar el proceso de la realización del docu?

Alma: Fue todo el tiempo ir conversando, yo traté de que fuera muy cuidado, todo lo que se muestra. Como es algo tan íntimo hay cosas que la persona se está exponiendo un montón, que obvio que está bueno porque es una temática que está muy invisibilizada y también le afecta a la persona. Entonces tuvimos un montón de charlas sobre eso, porque también lo hicimos cuando él estaba tansicionando y le estaban pasando un montón de cosas en el cuerpo y encima registrándose, reviviendo todo el tiempo. Hay que tener mucho cuidado para trabajar estas temáticas.

Julián: Sí, también no dar por sentado todo, a en la instancia de edición me pasó mucho de que más allá de que era todo material que Milo de alguna manera ya había aprobado, volver a consultarle. Porque había material de archivo de su infancia y entre otras cosas. Me acuerdo, por ejemplo, cuando vi el plano del antes de la operación que hicieron con Almi que es super lindo y le pregunté “Che, que onda con esto, ¿querés qué esté incluído en el corto?”. Creo que eso está bueno, siento que es muy necesario tener en cuenta que más allá de que es una historia super personal, muy personal. Entonces cada historia es muy particular y cuidar a quien se está exponiendo me parece super vital.

Milo: Fue clave esto que dicen les chiques de que seamos amigues, influyo un motón porque hay una energía de confianza, de poder dialogar absolutamente todo. Si hay algo que tuvimos en el proyecto entre les tres fue comunicación. En todo sentido, más allá de lo técnico, esto de elles preguntándome: “¿Estás cómodo con esta postura, estás comdo con que pongamos este material en donde se nombra tu nombre anterior?, ¿estás cómodo con que aparezcan tus ex-tetas?”.

Parece una pavada vista desde afuera, porque a veces en la vorágine de editar y de “pero esto tiene que ir”, pero no, porque estamos hablando de la historia personal, en este caso mía. De algo super complejo, de algo super sensible, en donde yo me estoy exponiendo un montón todo el tiempo. Cada vez que hacíamos este registro, como mencionó Almi, yo estaba transicionando en los momentos más intensos, en donde me cambié el documento entre medio, donde me operé, en donde me estaban pasando un montón de cosas y hacer un registro sobre eso era revolver todo. Fue clave el cuidado que se tuvo hacia , hacia el material y hacia todo.

– ¿Hay algún momento que hayan compartido que les haya dejado pensando en otras cosas con respecto a sus propios procesos y/o deconstrucciones?

Juli: Lo que más me llevo de aprendizaje es amigarme un poco con la masculinidad, porque viéndome atravesado por el feminismo y como marica, también desde chico sentía que no encajaba con los varones y me decían que no encajaba con las mujeres, a pesar de que era el lugar en el que más me sentía cómodo.

Con todo lo que estamos viviendo creo que nos intentamos alejar de la masculinidad por todo lo que implica socialmente ser varón y cómo se supone que tenés que responder al ser masculino, al ser un varón. Y no sentía que me esté pasando de no sentirme cómodo con mi cuerpo o con mi identidad, pero si desde cómo me expreso o cómo vivo. Y hablando en la entrevista con Milo justamente de esto, de apropiarse de las cosas piolas de la masculinidad, siento que me hizo amigarme un poco más conmigo también desde ese lugar.

Alma: Para sí fue bastante fuerte en lo personal porque fue acompañar un proceso muy fuerte y también yo ya venía en un proceso personal de mi identidad, no a este nivel, pero siempre me estuve preguntando “¿soy mujer?, ¿qué mujer soy?”, que obviamente tuvo que ver con el feminismo y eso siempre estuvo atravesado en mi trabajo fotográfico.

Entonces siento que esto, al ser algo tan rotundo, como es una transicion de una persona, me hizo ver un montón de cosas y preguntarme un montón de cosas. Y bueno, como que yo llegué a la conclusión de que soy una persona no binaria. Obviamente, es una temática que a me atraviesa un montón, me género un montón de preguntas y trabajarlo fue re lindo también para después en mis otros proyectos desarrollarlo desde esa perspectiva.

 

– ¿Qué sentiste, Milo, de trabajar en el proyecto con tus xadres? ¿Cómo fue repasar la historia con elles?

Milo: Fue super intenso desde el momento en que fui y les dije: “A partir de ahora me tienen que nombrar así«. Por suerte, y digo por suerte aunque tendría que ser lo natural, con elles estuvo todo super bien desde el momento uno, automáticamente cambiaron los pronombres y empezaron a nombrarme como soy, Milo.

No deja y no dejó de ser un proceso re complejo para y en conjunto con elles. Todos los días se están deconstruyendo un montón, son personas claramente de otra generación, con otros valores, con otros preconceptos de lo que es la feminidad, la masculinidad y, bueno, se vieron desafiades a romper con toda esa estructura y todavía lo siguen haciendo.

Incluso como familia también se reconfiguró algo, al dejar de ser mujer y ahora ser un varon, mi vínculo con mi papá cambió un montón, fue muy loco cómo incluso el empezó a tratarme o a dirigirse de otra manera, dejé de ser la nena a ser el varon mayor. El vínculo con él cambió un montón, yo me siento mucho más unido a mi viejo y él conmigo, nos entendemos desde otro lado.

-¿Qué expectativas tienen del alcance que pueda tener el proyecto?

Una de las expectativas que tengo y que seguro les chiques también es visibilizar, creo que el objetivo principal de este cortometraje y en un futuro la serie de cortometrajes es de hablar de algo que casi nadie habla o que se habla desde un lugar súper cliche, super estigmatizante. Empezar a visibilizar realidades de vida que están, que existen.

 

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