Contra el lesboodio, respuesta colectiva: se acerca la sentencia por Barracas
Por Noelia Leiva
Fotografías: Nadia Pérez
El odio hacia las identidades lésbicas no empieza la noche en que se arroja un explosivo contra ellas. Empieza antes, en los insultos en la calle, en las denuncias que nadie escucha, en las sucesivas violencias. Eso es parte de lo que buscan demostrar, audiencia tras audiencia, las querellas que componen el juicio por el Triple Lesbicidio de Barracas, cuya sentencia se espera para septiembre. Por primera vez en un proceso penal en el país, integra esa parte una querella colectiva, que encabeza la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) en representación de organizaciones sociales, activistas y de todas las personas que a diario son expuestas a violencias lesboodiantes. Que Justo Fernando Barrientos haya prendido fuego una habitación es un acto criminal individual, pero también es el desenlace de una cadena de exclusiones sociales.
En el juicio, que retoma las audiencias el miércoles 5 y el viernes 7 de agosto, se prevé la declaración de los últimos catorce testigos antes de los alegatos, esperados para fines de este mes. Hacia principios de septiembre el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 – compuesto por Fabián Dinesta, Rafael Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián Perez Lance– definirá la sentencia sobre el lesbicidio de Pamela Cobbas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y el intento de asesinato de Sofía Castro Riglos, la madrugada del 6 mayo de 2024.

Antes de esa noche, las cuatro lesbianas ya habían transitado un circuito de violencias. Durante el juicio, se relató cómo Sofía y Andrea, que eran pareja, habían atravesado numerosas muestras de odio por su identidad lesbiana. Trabajadoras del Centro de Justicia de la Mujer de La Boca relataron que desde 2022 atravesaban una fuerte crisis habitacional y económica, que las exponía a vivir en situación de calle o en paradores donde atravesaban abusos, agresiones y discriminación. Ni siquiera les dejaban compartir habitación porque no las reconocían como pareja.
“La situación de vulnerabilidad y la crisis habitacional que ellas atravesaban, ir al Estado a buscar ayuda que nunca les llegó o que nunca les sirvió realmente, fue lo que las fue empujando a terminar viviendo en un hotel con dos amigas, cuatro mujeres adultas dentro de una única habitación”, describió Samanta Pedrozo, abogada integrante de la querella colectiva encabezada por la FALGBT.
Ya en el hotel de Olavarría al 1600, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Barrientos agredía sistemáticamente a las cuatro lesbianas, motivado por el odio que sentía hacia su identidad de género y su orientación sexual. Como relataron testigos de las primeras audiencias del juicio, él las llamaba “tortilleras asquerosas” y ya las había amenazado con quemarlas vivas. Hasta que lo hizo mientras estaban indefensas en su habitación, mientras conversaban y tomaban mate con la puerta semiabierta, según el relato de testigos.
– ¿Cómo va a pedir la querella colectiva que se caratule el hecho, ya que la figura de lesbicidio no existe en el Código Penal?
Como un triple homicidio y una tentativa de homicidio, agravados por dos situaciones. La primera es el femicidio, por el contexto de violencia de género previo y por el ensañamiento durante el ataque. La segunda es el odio hacia la orientación sexual, contemplado como agravante en el inciso 4 del artículo 80 del Código Penal.
– ¿Qué elementos prueban ese odio?
Que él, cuando hablaba con otros vecinos, decía que eran unas tortilleras asquerosas, que eran raras, que eran toscas, que eran machonas. Que ya las había amenazado con quemarlas vivas. En el mismo momento en que se estaba generando el incendio, dos vecinos fueron a intentar ayudar a apagarlo y vieron cómo Justo Fernando Barrientos agarró a una de las mujeres y le empezó a pegar. Golpe físico, un ensañamiento y, además, el querer asegurarse el resultado. Cuando vio que se prendieron fuego pero que aún así estaban vivas, que se quejaban, que gritaban, quiso asegurarse de que se murieran.
Ante el odio, respuesta colectiva
En el proceso penal, las querellas suelen reservarse para familiares o personas allegadas de las víctimas, o para algún organismo público. Que una organización de la comunidad LGBTTTIQA+ haya sido admitida como parte en un proceso penal es, para Pedrozo, la confirmación judicial de algo que el activismo lésbico sostiene desde el primer día: lo que pasó en el hotel Canarias no fue un hecho aislado sino la expresión de una violencia sistemática que en la actualidad encuentra respaldo en discursos oficiales. “Cuando tenés un presidente que va a un foro internacional (por las declaraciones de Javier Milei en Davos en 2025) y dice que los homosexuales somos enfermos mentales, legitíma que después un Justo Fernando Barrientos decida prendernos fuego por la forma de vida que tenemos”, consideró Pedrozo.

Parte de las abogadas de la querella colectiva, de izquierda a derecha: Sofía Saavedra Chávez, Flavia Massenzio y Samanta Pedrozo.
Los números del último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, elaborado por la Defensoría del Pueblo porteña, la Defensoría del Pueblo de la Nación y la FALGBT, sostienen esa lectura. En 2025 se registraron 227 en el país crímenes de odio contra lesbianas, gays, bisexuales, travestis u otras identidades, un aumento del 62% respecto de 2024 y la cifra más alta desde que el Observatorio empezó a funcionar, hace diez años. Significa un ataque cada 38 horas.
Por eso, en el pedido de justicia para Pamela, Roxana, Andrea, y de reparación efectiva para Sofía -lo que podría abordarse en otra instancia judicial- hay un reclamo de toda la comunidad frente al avance fáctico y simbólico de los discursos de odio. “En cada audiencia hay chicas que bancan los trapos (por la Coordinadora Lesbicidios Nunca Más, que realiza actividades de visibilización y acompañamiento en la puerta de Tribunales desde que empezó el juicio). Aunque lamentablemente van a haber más casos, esto es algo histórico”, consideró la abogada.
Efectivamente, casos hay más. Pedrozo también es parte de la querella en la causa por la tentativa de lesbicidio en una casa en Cañuelas, otro ataque con el mismo patrón: prender fuego para asesinar. Junto al trabajo jurídico para que los tribunales observen y actúen frente a la injusticia, la organización colectiva es la que sostiene la visibilidad necesaria para que estos casos se investiguen y se juzguen como lo que son: lesboodio.


Mini bio de la autora: Noelia Leiva es lesbiana, periodista y comunicadora especializada en género, diversidad y derechos humanos. Es doctoranda en Comunicación y Género (UNLP), donde investiga al lesbicidio como mensaje de odio. Es integrante de la Coordinadora Lesbicidios Nunca Más.
Más de la autora:
Que diga lesbicidio
De tormentas y arcoiris: ser LGBT, migrante, pobre e indígena en la Argentina pandémica
Crónica de mi primer Encuentro Pluridisidente

No Comments