El avance del fundamentalismo en LATAM, una investigación urgente
Por Nicole Martin
En las últimas décadas, América Latina ha sido tierra de movilizaciones que empujaron transformaciones sociales profundas. Sin embargo, hoy se asiste a una ofensiva concertada de las derechas neoliberales y de actores fundamentalistas que buscan desandar esos avances, deslegitimar derechos y construir una agenda regresiva que amenaza la democracia. La investigación “¿Quiénes son?” impulsada por la Asociación por los Derechos de las Mujeres (ADEM), basada en San Luis, desenmascara esta arquitectura de poder que opera tras bambalinas: quiénes son, cómo financian su accionar, y de qué manera se articulan con gobiernos y partidos políticos de la nueva ultraderecha.
¿Quiénes son?
Los grupos antiderechos –que se oponen a derechos sexuales y reproductivos, ESI, diversidad y aborto legal– cada vez están más articulados en la región. Ocupan ministerios, bancas legislativas y redes digitales. Su estrategia es sutil, pero eficaz: abonan el sentido común, se recuestan en la religión y moldean narrativas conservadoras en medios nacionales e internacionales.
A nivel regional, estos grupos integran una red estrecha con figuras políticas como J4vier Milei (Argentina), Jair Bolsonaro (Brasil), José Antonio Kast (Chile), Vox (España) y sectores vinculados al Partido Republicano estadounidense. Su anclaje en eventos transnacionales, como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), refuerza la hipótesis de que estamos ante una “internacional nacionalista” que disputa la globalización desde el conservadurismo y neoliberalismo más agresivo.
La investigación de ADEM destaca cómo la comunicación se convirtió en su principal arma. No se limitan a contenido viral, sino que operan agencias de marketing, escuelas de formación política y medios alineados. Fern4ndo Cerim3do en Argentina, Carl0s Ibáñ3z en Chile o P0ll Anria en Centroamérica –operadores digitales vinculados con campañas internacionales ultraconservadoras– configuran una maquinaria robusta para instalar narrativas, polarizar e inducir caídas de agenda pública.
En paralelo, el caso de Perú con Con Mis Hijos No Te Metas (CMHNTM) revela cómo movimientos de base proliferan en respuesta a avances en ESI y derechos reproductivos. CMHNTM opera con el respaldo de sectores fujimoristas, usa a estudiantes como cuerpo movilizado, planta banderas papales, pañuelos celestes, y ahora está empañado por la denuncia contra un pastor fundador por violación a su propia hija, acusación que el Ministerio Público investiga por abuso a menores. Es el ejemplo brutal de cómo se construye una organización que aparenta moral y las lucha, cuando en su interior reproducen violencia.
¿Cómo se financian?
El vínculo entre estos grupos y gobiernos locales no es neutro. En Argentina, el presidido por Javier Milei ha impulsado recortes en políticas de género y ESI, promovido leyes regresivas y reforzado una alianza ideológica económica con sectores fundamentalistas. El gobierno firmó convenios con la Fundación CONIN, de Abel Albino, incluso después de sus discursos antivacunas y de violación comprobada de derechos sexuales. Albino fue denunciado contra su propia hija: una acusación lamentable que expone la doble moral institucional.
Además, CONIN habría impuesto condiciones invasivas para la entrega de alimentos, con fotos a niñes y control comunitario. Estos hechos revelan que las políticas públicas no solo se tercerizan, sino que se subordinan a narrativas religiosas y autoritarias, en detrimento de la salud, la autonomía y los derechos de las poblaciones más vulnerables.
Impacto transversal y resistencias que emergen
En este contexto, los grupos antiderechos no solo atacan derechos concretos; socavan la democracia misma al eliminar la protesta, censurar discursos y aislar a les disidentes. Desde el lobby en redes hasta la ampliación de protocolos de represión en países como El Salvador o Argentina, la represión pasa de lo simbólico a lo sistemático.
Pero las luchas también resurgen: colectivos feministas, de género, diversidad y organizaciones de base han respondido articulándose transversalmente, pensando una comunicación contranarrativa, interpelando medios, litigando y defendiéndose colectivamente. El desafío es escribir todos los días una historia que celebre la lucha, el cuerpo propio, la autonomía, y que transforme la transición entre el pedido social y la conquista democrática.
La urgencia de construir memoria y acciones
La investigación “¿Quiénes son?” funciona como un espejo incómodo: revela cómo las derechas neoliberales se imbrican con fundamentalismos religiosos, cómo producen consenso y cómo operan desde instituciones. El desafío que plantea Revista Colibrí es usar esta herramienta para profundizar el mapeo, expandir las alianzas internacionales del feminismo y fortalecer narrativas populares, radicales, que cuestionen la moralica conservadora y recuperen la palabra.
Es tiempo de desempolvar la historia de los pueblos en la calle, cuestionar los intentos de boicot a la agenda democrática y resignificar las preguntas: ¿quién decide sobre el sentido común con respecto a los cuerpos, la vida y las familias posibles? ¿quiénes mandan tras los gobiernos que prometen libertad mientras recortan derechos?
Lee la investigación completa “¿Quiénes son?”

Bio de la autora: Nicole Martin es periodista de investigación. Ama tejer redes transfeministas: lidera investigaciones colaborativas en la región, es cofundadora de la Revista Colibrí y ex-directora de Vita Activa.
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