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"Ni una menos. Juntas más que nunca. Vivas nos queremos" | Revista Colibri
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«Ni una menos. Juntas más que nunca. Vivas nos queremos»

Por Nicole Martin

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Foto: Amaguaña – Espacio de géneros-

Video producción de Colibrí Revista

Desde hace 31 años que las mujeres se encuentran, se abrazan, comparten sus puntos de vista, se emocionan y marchan para alzar la voz de una lucha por la igualdad y una vida libre de violencia.

Una mujer muere asesinada en nuestro país cada 28 horas, según las estadísticas. En cuanto a aborto, en 2015 se informaba que de los 500.000 abortos clandestinos que se hacen, 80.000 mujeres deben ser hospitalizadas por complicaciones y 100 mueren.

Por estas muertes y otros reclamos, noventa mil mujeres, lesbianas, travestis, jóvenes, ancianas y otrxs se encontraron en Rosario, asistieron a 69 talleres con una infinita diversidad de temas para debatir, marcharon en la marcha más multitudinaria en la Ciudad desde el acto de Alfonsín en 1983 y votaron a aplausómetro la próxima sede, que será Chaco.

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Foto: 31° Encuentro Nacional de Mujeres

Es la tercera ocasión en que Rosario alberga el encuentro -ya había sido sede en 1989 y 2003- y la elección se fundamenta en los altos índices de violencia de género, trata de mujeres y toda la violencia consecuencia del narcotráfico. El año pasado, la cita fue en Mar del Plata, donde asistieron 65 mil mujeres.

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Foto: 31° Encuentro Nacional de Mujeres

El relato de lo que se vivió el fin de semana pasado comienza el viernes 7 de octubre, cuando las organizaciones sociales, políticas y mujeres independientes se trasladaron desde todos los rincones del país hacia Rosario, Santa Fé. Al llegar, se dirigieron a los colegios, las universidades y demás instalaciones que la Comisión Organizadora negocia año a año con el Estado, para dar asilo a las miles de mujeres que se movilizan.

El Encuentro se realiza desde mediados de la década de 1980, de forma anual, a partir de la iniciativa de grupos de mujeres que habían presenciado la III Conferencia Mundial de Mujeres de Nairobi (1985, Kenya, África) y decidieron reinvindicarla en nuestro país. Cuenta con una comisión organizadora que desde algunos meses previos recibe el contacto de todas las interesadas en participar.

La falta de hospedaje, el transporte, las pocas condiciones de higiene y seguridad son trabas que se repiten año tras año. Y aunque el encuentro ya lleva 31 años en marcha con cada vez más presencia de mujeres –alcanzando las 90 mil en el último-, todavía no es debidamente reconocido. De hecho, los medios minimizaron todo el evento, los talleres, otras actividades y la marcha masiva, a la represión que ocurrió el domingo frente a la Catedral.

Gabriela Echenique, integrante de la Comisión Organizadora, declaró para la Red Nacional de Medios Alternativos: «Hablan de 60.000, 70.000,100.000, llenamos las escuelas y talleres donde debatimos y discutimos. Teníamos definido un recorrido que no pasaba por la catedral, pero habíamos pensado que podía suceder esta situación. Más allá de que estos hechos quieran opacar el encuentro, nosotras no queríamos que hubiera represión en Rosario.»

El recorrido de la marcha tenía una extensión de más cuarenta cuadras, pasando por lugares como la Gobernación de la provincia, Tribunales Federales y Provinciales, ANSES, la Municipalidad y la Catedral. Sin embargo, cuando se empezó a correr la voz de que la policía provincial de Santa Fé se hallaba esperando a las mujeres en la Catedral, el recorrido cambió para no pasar por allí. Sin embargo, algunos retazos de la marcha decidieron marchar el recorrido original.

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Foto: Radio La Tribu

La marcha, tradición de los Encuentros, es más que una simple marcha. Es el momento donde el cuerpo de las mujeres se ubica políticamente en el espacio público para dejar un mensaje. Aquel cuerpo tan disputado como el femenino, por unos u otros, se promulga libre a los gritos, en el aire y en las paredes y le escapa a la represión que ejerce tanto el sector estatal como el privado sobre él-llas-.

Hasta ahora, los Encuentros han sido desarrollados en quince provincias, a lo largo y ancho del territorio argentino. La masividad de los talleres en los Encuentros ha logrado influenciar en las leyes nacionales sobre violencia contra la mujer, trata de personas, lesbianismo, la figura legal del femicidio y el matrimonio igualitario, entre otros temas.

En este año, es notable la organización del primer paro nacional de mujeres en la semana siguiente, en contra de los femicidios, empujado por el femicidio de Lucía Perez (16) en Mar del Plata, el sábado 8. Entonces, serán reiterados los pedidos de aumento del presupuesto para la ley de protección contra la violencia de género y la declaración de emergencia nacional por la gran cantidad de casos de femicidio.

En la historia de los encuentros, todas los tópicos de discusión giraron alrededor de las problemáticas propias que sufren las mujeres, desde el aborto, el femicidio, la prostitución, la violencia de género y la soberanía sobre el cuerpo hasta de coyuntura, como la situación de los pueblos originarios, la crisis mundial y la integración latinoamericana, entre muchos otros.

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Foto: Amaguaña – Espacio de Géneros HLI (Taller de «Mujeres y políticas del cuerpo»)

En el primer Encuentro Nacional de Mujeres, realizado en el Teatro San Martín de la Ciudad de Buenos Aires los días 24 y 25 de mayo de 1986, los ejes centrales fueron la situación de la mujeres en la Argentina y las estrategias para el cambio de posicionamiento femenino en el mundo machista.

Desde entonces, todos los talleres cuentan con la misma modalidad, se trata de grupos de discusión autogestionados que funcionan de manera horizontal con una moderadora y dos secretarias que asientan las conclusiones, puestas en común en el plenario del lunes 10. Las diversidad y multiplicidad de experiencias, ideas y opiniones demuestran los acuerdos y diferencias propios de un movimiento social como lo es el feminismo.

Este año, el taller solicitado por AMMAR, «Mujeres y Trabajado Sexual» y el taller solicitado por mujeres de diversas organizaciones cannábicas, «Mujeres y Cannabis», generaron polémica y un amplio debate entre las diferentes posturas del movimiento.

Como toda actividad humana, nunca fue ajena a las discusiones políticas propias de los debates de coyuntura, sin embargo, uno de los puntos a insistir en todos los encuentros fue la independencia del espacio autogestionado, para que no primen los partidarismos ni la influencia de los partidos hegemónicos. De hecho, una frase nacida en una de las conclusiones de los encuentros dicta: “el Encuentro es de todas, somos todas del Encuentro respetando que son multisectoriales, con gran heterogeneidad y con todo el pluralismo que componen sus integrantes”. En la edición número 31, la Comisión Organizadora levantó la bandera «El encuentro somos todas» para fortalecer la conclusión anterior.

El objetivo de los Encuentros en general es el reclamo de derechos y de la finalización del régimen patriarcal. Según la Real Academia Española, se trata de una “organización social primitiva en la que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia”. En un mundo machista, este orden afecta tanto a hombres y mujeres porque promueve roles pre-marcados que los sitúan en relaciones desiguales de poder.

Además, siempre se focalizó en la “Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” como asignatura pendiente de la democracia. En las masivas marchas ha prevalecido el histórico pañuelo verde por encima de los carteles, en símbolo de dicha consigna.

Otro factor común de las ediciones fue el desagrado provocado a sectores fundamentalistas de la Iglesia Católica. Históricamente, hombres y mujeres de este sector han obstaculizado la organización de los encuentros a través de campañas en contra del mismo y hasta tratando de convencer a los directores de las escuelas que rechacen los talleres. En la antepenúltima edición, en Salta, medios eclesiales divulgaron que el objetivo principal del encuentro era la disolución de la familia, llamando a la acción para evitar su realización.

Es por eso que el encuentro en general siempre termina con un momento de mucha tensión, cuando las manifestantes llegan a la Catedral de la sede. Este año y como ya lo anticipaban las fuerzas del poder, el encuentro terminó con una represión con gases lacrimógenos, balas de goma y golpes, dejando un saldo de 17 personas heridas. Lamentablemente, es el hecho que sólo esa circunstancia -junto a las pintadas en las paredes de Rosario- fue meritorio para ser noticia en los medios hegemónicos de comunicación.

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Foto: Radio La Tribu

Testimonios

Celeste -22-

Este fue mi tercer encuentro. Asistí al taller de prostitución, en el cual se pudo profundizar bastante en la problemática. Este año, el tema se desdobló en dos talleres y apareció el del trabajo sexual. Esto generó muchísimas polémicas porque no todas las posturas estaban de acuerdo. Algunas argumentaban que permitir ese espacio dentro del encuentro era permitir que entre la violencia machista. pero entiendo que en ambos talleres se profundizó más porque estaban desdoblados. También fui al taller de La Brecha que hizo la campaña contra las violencias hacia las mujeres que era de estrategias ante la violencia. Estuvo buenisimo porque estaba planificado, con dinamicas que motorizaban el debate y porque se bajo bien a lo concreto: que hacer ante esto, esto y esto. Intenté ir a la charla de las kurdas pero estaba llenisimo y no pude entrar, el año pasado paso lo mismo.
De la marcha destaco el nivel de organización que se tiene de las orgas o por lo menos en la que estoy, más bien de la organización de la nueva izquierda popular que esta mayormente nucleada en la campaña contra las violencias hacia las mujeres. También es zarpado en términos políticos, es una marcha muy muy grande, con consignas unificadas y muy sólidas.
El balance para mí depende por que momento este atravesando una ya que es una instancia donde te replanteas muchas cosas a nivel más subjetivo y sensible. Al dedicar todo el finde a discutir sobre todas cosas relacionadas a que somos mujeres y como eso nos afecta, la cabeza piensa muchísimas cosas. Lo que mas más me llevo es el nivel de organización que estamos manejando y lo que me encanta es que esta motorizado por mujeres. Por último, me llevo la fuerza de mis compañeras.

Brenda -24-

Fue mi primer encuentro, en principio tuve mucho miedo de no viajar porque un micro nos dejo colgadas, y el siguiente no venía mas. Y realmente creí que no viajaríamos, pero una vez que estaba arriba del micro, mi ansiedad bajo.
Fui al taller de «Mujeres en relación con su cuerpo y políticas del cuerpo». Me toco un grupo de poca organización política. Donde falto muchísima discusión en relación a políticas concretas. Pero disfruté mucho mas hablar con compañeras por fuera del taller de, por ejemplo, los mandatos de la mujer y el ideal de belleza hegemónica.
La marcha, me costó mucho disfrutarla, estuve tocando el zurdo o el bombo casi toda la marcha, y en cada golpe que daba sentía a una mujer gritando de dolor. Y así fue, nosotras no lo sabíamos, pero el día anterior habían asesinado a Lucía. Como tampoco sabíamos, estaban reprimiendo a compañeras en la catedral, razón por la cual tuvimos que desconcentrar antes de tiempo.
No voy a permitir que la iglesia y el estado me siga desorganizando. Que yo en organización con las mujeres voy a luchar, la única lucha que se pierde es la que se abandona. Y no pienso abandonarla.

Magali -23-

Fue mi segundo encuentro, el primero fue en Mar del plata. En cuanto al viaje, no tuve inconvenientes. Fui al taller de: «Mujeres y educacion sexual integral». Luego participé de la charla que dio una compañera de Kurdistan junto a la red de solidaridad.
El taller de mujeres estuvo muy bueno, hubo pluralidad de voces, intercambios sobre la ley y debate sobre sus falencias. La falta de capacitación de los docentes a la hora de trabajar la educación sexual de manera integral y transversal en las salas y aulas.
Algunas cosas que puedo destacar de la marcha es la organización del grupo de compañeras con las que fui, el aguante y la garra que se le puso a caminar 4km, cantando llenas de energía, las calles eran nuestras aunque el tiempo (el patriarcado) diga lo contrario. Cantamos muchas canciones inventadas por nosotras. A la catedral no fuimos, se había tomado la decisión de no ir, ya que estaba lleno de policías y de vallas policiales.

Agustina – 22 –

Fue mi segundo encuentro. El primer día fui al taller de mujeres y estudios de genero, si bien no trataba problematicas muy sensibles como las que me interesaba profundizar, por cuestiones de sensibilidades personales elegí ir a uno mas liviano. Me gustaron los debates que se armaron sobre como pensar las investigaciones científicas ligadas a la militancia activa. El segundo día fui a un taller por fuera del cronograma. Organizado por la campaña de violencia hacia las mujeres. Trataba de pensar estrategias para abordar violencias de este tipo. Fue interesante plasmar en una cartulina concretamente que herramientas nos pueden servir, como primordial destacamos la contencion, el entramado de redes de amigos y familia que sirvan de apoyo.
Destaco de la marcha más que nada la cantidad de mujeres que eramos, toda la ciudad llena de mujeres, la marcha era larguísima. Esto da energías para seguir luchando, saber que cada vez somos más las empoderadas. Cantamos a lo largo d todo el recorrido canciones contra la iglesia y contra el sistema patriarcal.
Si bien una sabe que no esta sola en la lucha feminista, ver a tantas mujeres participando en los talleres de distintas edades, clases sociales, profesiones, etc. fue muy emocionante, todas con distintas miradas pero con un objetivo común. Permanentemente tenía una sensación de contención hermosa, éramos pares. No se ponía mirada apreciativa sobre las otras ni se opinaba, simplemente compartíamos. Creo que trasladar eso a nuestra sociedad es el objetivo. Como lo viví ahí, entonces sé que no es imposible. Creo que nos queda una gran lucha por delante, que seguiremos siendo juzgadas, que la policía seguirá reprimiendo este encuentro y las repercusiones nos pondrán en el lugar de delincuentes pero esto confirma nuestro poder. No le es indiferente a los poderosos que seamos tantas y organizadas, porque tenemos peso y efectos concreto en la disputa del sentido. Por todo esto puedo resumir que fue un encuentro maravilloso.

Carla -21-

Fue mi segundo encuentro. Viajamos muchas compañeras de distintas organizaciones cercanas en micros, salió todo perfecto.
Fui al taller que organizo la Campaña Nacional Contra las Violencias a las Mujeres, un taller extra oficial que se dio en la plaza San Martín. Era sobre estrategias para abordar ésta problemática. No llegue a ir a ninguna otra actividad, pero el sólo hecho de estar en la plaza viéndola desbordada de mujeres ya era movilizante, y ayudaba también al encuentro y discusión con compañeras, a la reflexión conjunta.
La marcha me pareció el momento más significativo del encuentro. Ahí se ve condensada la fuerza que tiene el conjunto, el impacto visual hacia el afuera. También en plano subjetivo me parece que es un momento de empoderamiento de las mujeres que estábamos ahí, de unión bajo un sólo grito y de construcción de identidad grupal.
Así como el año pasado, lo que mas me llevo es el sentimiento de unidad y hermandad que se genera entre las compañeras. De emulación, sensibilización y problematización de las opresiones que vivimos día a día como mujeres y como trabajadoras.
También me parece que nos deja un desafío, que es el de encausar todos esos sentimientos que nos genera el encuentro en intervención concreta cotidiana, en organización para la transformación de este sistema patriarcal de muerte sistemática.
¡Y sólo lo vamos a poder cambiar siendo muchas y muchos, que organicemos la bronca y el dolor para producir un cambio de raíz!

Ana -33-

Fui mi segundo encuentro, el primero fue en Salta. En este fui manejando en auto. Este encuentro no fui a ningún taller porque fui como prensa, estuve trabajando y levantando testimonios, sacando fotos también. Participé de las actividades de la plaza, estuve en la radio abierta, sobre todo.
Siento que el encuentro es como ir a la nave nodriza a cargar pilas, volver a energizarse de todo esto. Una no sólo se encuentra con un montón de mujeres de todos lados y se da cuenta de que no está sola, además te encontras con quienes vas de otra forma, en otro contexto, con otras discusiones, con otros debates. Me parece que el encuentro da todo eso, es muy difícil de explicar lo que a una le pasa.
En cuanto a la marcha, había una energía muy especial, alegría y felicidad. Hoy escuchaba el informe que hizo La mar en coche y Maru Waldhüter contaba que hablaba con una de las compañeras -que es la que escribió Mujeres que se encuentran, una tesis de licenciatura-, que ella va hace quince años, y que había una energía muy especial en la marcha, una alegría que brotaba a pesar de los motivos por los cuales hacemos la marcha. Para mí la marcha es uno de los momentos más importantes, porque tomar las calles es un momento de empoderamiento muy grande.
Yo siento que canto todo, pero no todas son mis luchas, sí si tengo que nombrar algunas, las relacionadas con las desaparecidas me parecen muy fuertes. En la Catedral, estuve en el momento de la represión. Pienso que es folklórico, porque por lo menos a mí no me pasa que siento que la iglesia católica es el enemigo a quien disputarle poder, pero sí fue muy horrible esa parte porque siento que no es representativo de todo lo que sucede en el encuentro. Sin embargo, es lo que queda.
Pienso que estamos pagando el precio de que el encuentro esté significando políticamente un montón, por eso es el segundo año consecutivo que hay represión. Pienso que no tiene que haber un contra-encuentro porque sino vamos a perder todo ese terreno ganado, el balance es genial, increíble lo que pasa ahí, lo que una siente, el empoderamiento. Desde lo discursivo una puede construir un montón de cosas. En el alma se lleva la energía de saber que no estamos solas y que otra forma de ser mujer es posible, cuando hablo de eso no hablo de una genitalidad sino de un posicionamiento político frente a la vida.

Andrea -23-

Fue mi primer encuentro, nuestro primer encuentro con mi hija de 3 años. Soy independiente pero viajé con una agrupacion. Estaba previsto salir el sabado 2 am pero luego de q la empresa de micros nos dio mil vueltas terminamos saliendo a las 14 hs.
Fui el domingo al taller «Mujeres, violencia y maltrato». Fue muy empoderante y enriquecedor escuchar los relatos de las mujeres y sus palabras llenas de lucha, dolor y fuerza. Fue hartante que las mujeres militantes de partidos politicos aborden constantemente temas que nada tenian q ver con el taller. Se dio una disputa entre diferentes partidos que terminó en, irónicamente, violencia y maltrato.
Principalmente se pusieron a discutir sobre donde deberia ser la sede del próximo encuentro. Muchas mujeres independientes abandonaron el taller antes de que concluya por eso.
Cantamos: «Todo lo que vivi tan solo por ser mujer, la opresión y la violencia, nadie lo puede entender. Pero eso va a parar, yo me voy a organizar, que se cuiden los machistas porque yo voy a luchar, por el aborto legal, seguro en el hospital, yo me planto y construyo feminismo popular». No llegue a la catedral porque cinco cuadras antes me fui a buscar a mi hija a la guardería. La marcha fue muy alegre, pinto tetazo y unión a full. Se revuelven muchas cosas en un encuentro así, realmente te toca de lleno, nos toca a todas porque absolutamente todas tenemos algo que contar, algo que sanar por ser mujeres en esta sociedad. Volví con muchas ganas de seguir luchando y sanando, un empujoncito más para seguir, confiar en una misma, respetarse y exigir que nos respeten.

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