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Conciencia cíclica y menstru-ovulatoria - Entrevista a Julietamor | Revista Colibri
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Conciencia cíclica y menstru-ovulatoria – Entrevista a Julietamor

Conectades, entrevistas de cuarentena

Edición #12 Julietamor

Por Paula Colavitto

Llegó a conocer sobre la ciclicidad a partir de su propio cuerpo y experiencia. Transitó un camino de auto-descubrimiento desde la terapia holística en su temprana juventud hasta la experiencia del sangrado libre. Decidió entonces comenzar a compartir y expandir sus conocimientos creando círculos de mujeres y talleres de conciencia ciclica mentru-ovulatoria, los cuales siguen en la actualidad con modalidad online debido a la crisis global causada por la covid-19.

Cálida, clara y creativa: ella es Julietamor, quién además logra vincular su ciclo con creaciones artísticas a través la fotografía y la escritura.  

«La mente nos puede mentir o engañar pero el cuerpo trae el mensaje más sincero. No hay manera que el cuerpo te mienta. Si se desequilibra, si tiene alguna enfermedad… Y también esto de la salud de manera integral. De decir que un resfrío por acá, un enojo por allá, como si fueran cosas separadas. Todo está interconectado.» 

¿Por qué crees que las personas menstruantes, en general, estamos desconectadas de lo que pasa en nuestro propio cuerpo?

Yo siento que en el mundo occidental y en otras partes del mundo está muy invisibilizado, salvo en pequeños sectores. En parte, por una cuestión de conveniencia, de que no nos conectemos. Muy relacionado con la productividad, que es lo que impulsa constantemente este sistema capitalista. Cuando una comienza a introducirse más en la ciclicidad, llegás a la conclusión de que el momento del sangrado es un momento de muy baja energía donde necesitamos descansar. Y no está eso contemplado en el capitalismo, porque necesita que todas las personas produzcamos constantemente. Nunca una publicidad de toallitas descartables te va a decir “quedate tranqui en tu casa y que alguien te haga un mimo”, ¿qué te dicen? “tomate la pastilla y fijate que ésta mujer sí pudo hacerlo, a pesar de sangrar”.

Creo que tiene que ver mucho con eso, con que la productividad siga y siga. Como no hay una educación en las agendas de los colegios de educación menstrual y, lamentablemente, se han perdido las tradiciones orales dentro de la familia. Los ritos de iniciación en cuanto llegaba la menarquía y poder entender que esa persona ahora entraba en el mundo de la ciclicidad, eso tampoco existe. Entonces ¿cómo hacemos para amigarnos con nuestro sangrado si venimos de madres y de abuelas que no estaban amigadas? Es  difícil si nadie te lo enseña. Entonces, para mí, es importante abrir el taller, formarme en otros talleres, expandir la data a otras personas que enseñen sobre esto.

-¿Qué es el sangrado libre? ¿Cómo empezaste a practicarlo? 

En sí, el «sangrado libre» es poder gestionar el sangrado solamente con el cuerpo, sin un dispositivo externo. Hay dos líneas, si se quiere: el de los sangrados libres, que es el que hice yo en tres años, donde hago las descargas directamente en el inodoro. Y después hay otro sangrado libre que es más relajado que se basa en naturalizar el hecho de manchar una bombacha o que la sangre corra por las piernas. Al principio, cuando empecé a llevar el sangrado libre, estaba predicandolo: «Pruebenlo» todo el tiempo.  Soy una persona muy punky pero, en algún punto, me di cuenta que para muchas personas era más complejo y que no estaba bueno expandir una data exigente cuando la idea es poder abrazar las diversidades que tiene cada una. No generar cuestiones inferiores o superiores, que el sangrado libre es lo mejor y por debajo la copita, la toallita de tela, no, sino saber cuál es el método que a cada une le queda más cómodo, dentro de lo que nos hace bien y lo que le hace bien al planeta.

De adolescente, me metí de curiosa a buscar sobre posiciones sexuales y me topé con una nota de sangrado libre. Tenía quince años, se lo mostré a mi mamá que no conocía a nadie que lo había hecho. Y con el tiempo lo empecé a practicar yo. No es hacer fuerza como si tuvieras que retener el sangrado durante cuatro horas. Es un poco empezar a tomar una percepción propia de lo que es el suelo pélvico, toda la musculatura que sostiene esa parte de nuestro cuerpo. Podemos ejercitarlo y tomar conciencia de eso.

 A mí me ayudó mucho empezar a guiarme en cuanto al tiempo y a mi propio sangrado, empezar a tomar conciencia: «¿Cuántas veces tengo que ir al baño el primer día? ¿Cuántas el día dos?».  En mi caso particular, sangro bastante más el día 1 y el día 2 y capaz el día 3 y 4 estoy mucho más tranquila. Capaz esos dos primeros días me encargo de hacer actividades donde tenga un baño cerca para ir cada tres, cuatro horas a hacer una descarga. Después se empieza a afinar la percepción. Una piensa que es imposible percibir cuando la sangre va bajando desde el útero y pasa por el cervix al canal vaginal. Y no, con un entrenamiento de percepción se hace. Lo que yo creo es que lleva un par de ciclos llevarlo a cabo. Es algo muy personal, es importante que las personas no se presionen en pos de hacerlo. Justo te tocó un finde que quizás no tenés tantas actividades y podés probarlo adentro de tu casa. Pero si tenés una vida que es super estresante y te querés sumar una presión, es más de lo mismo, de la lógica capitalista, de lograrlo. Lo rico es el proceso de ir conociendo el cuerpo.


-¿Por qué no recomendás el uso de las toallitas descartables o tampones?

Bien, en principio por el residuo que no se degrada: una toallita, un tampón tardan unos 500 años en deshacerse más con la situación que estamos viviendo, creo que queda bastante claro que hay que empezar a ponerse las pilas lo más posible con el cuidado del planeta, algo que siempre pienso es algo que no le hace bien al planeta no le hace bien al cuerpo humano porque en realidad no somos algo separado de la de la tierra, somos lo mismo y viceversa. Algo que me hace bien a mí, a mi salud, le va a hacer bien al planeta. Por un lado, que las toallitas y los tampones están super cargados de distintas sustancias que son tóxicas para el organismo, derivados del petróleo, glifosato y están en contacto directo con una mucosa, entonces esto es súper peligroso.

Sumado a que están hechos de materiales plásticos en donde el cuerpo no puede respirar bien, empieza a generar una mayor cantidad de humedad. Lo que sucede en los medios muy húmedos, es que entonces por ejemplo, personas que vienen repitiendo el candidiasis una y otra vez o que tienen mucho fluido y entonces se ponen un protector diario. Es algo contraproducente porque el exceso de fluido puede devenir de un exceso de humedad en el organismo de un exceso de agua en el organismo. Por ejemplo, por estar comiendo muchas harinas, muchos ultra procesados y si yo encima le sumó un material, no permite la respiración del organismo. Es como «bueno, estoy creando un caldo de cultivo espectacular para la cándidasis, para que el flujo siga siendo superabundante». 

Además se empieza a debilitar en el PH dentro de la flora vaginal, que es muchísimo más propenso a tener desequilibrios, a que las enfermedades de transmisión sexual ingresen con mas facilidad al organismo. El PH de la microbiota vaginal está super equilibrado de una manera que justamente proteje esta mucosa. En donde empiezan aparecer determinados tipos de hongos de más, determinada bacteria de más. El organismo tiene su perfecto equilibrio, en donde algo prolifera es en dónde vienen a aparecer estos desequilibrios. Entonces bueno, empezar a retirar las toallitas descartables y los tampones implica en un cambio súper favorable, también para nuestra salud. 

-¿Cuales son los componentes de la sangre menstrual y cómo podemos utilizarla? 

Las personas que están más aliadas con su sangre suelen darle un uso. Es como que simbólicamente siento qué es esto de no tratarlo como un desecho sino como un material que potencialmente sirve para nutrir algo. Dentro los componentes de la sangre mensual, lo que tiene son células madres, que son las que se utilizan en los tratamientos del cáncer por ejemplo, porque son células que tienen la capacidad de reproducirse en cualquier tipo de célula. Son las que se usan en tratamientos super caros y están presentes en nuestra sangre. Yo muchas veces las he utilizado para hacer mascarillas como tratamiento de belleza, después la empecé a usar también, como yo soy fotógrafa, como parte de mi trabajo de autorretratos, empecé a utilizarla de forma artística para visibilizar desde ese lado. Sé que hay muchas mujeres que pintan, que hacen dibujos, algunas directamente, que ésto me parece que está muy bueno, en una hoja bien grande y por ahí de un gramaje medio alto, poder directamente hacer la descarga en la hoja y ver qué se forma, como un oráculo. 

-¿Qué crees que deberíamos exigirle al Estado en relación a nuestra salud menstrual?

A mí lo que me encantaría es que se popularice el conocimiento, que se expanda a un nivel mucho más amplio. Yo puedo dar un taller y acercarle la información a veinte personas y soy súper accesible con el tema del intercambio económico, por ejemplo. Siempre llego a sentir que no le muevo un pelo a la cantidad de personas que existen en el país. Ya de por sí hay una cuestión de conciencia de clase, de comprender que hay un cierto sector de la población que no tiene acceso a internet y que entonces no se puede acercar a esta información. Yo siento que la lucha de clases es algo que atraviesa todo. Estamos en un sistema capitalista y que hay ciertas cuestiones que, para popularizarlas, hay que exigirle al Estado. Sería muy distinto si en una currícula escolar estuviera la educación menstrual. Yo me quedaría sin trabajo, jaja, pero de alguna manera me arreglaría.

-¿Qué recursos creés que podemos incorporar al sistema de salud para incluir a otras personas menstruantes que no son sólo las mujeres cis?

Estaba chequeando en una página donde había información sobre los tratamientos hormonales que se realizan las personas trans. Había muchos testimonios de varones trans que contaban cuanto les afectaba seguir teniendo el ciclo, el sangrado. Porque es algo que está tan machacado de que el ciclo menstru-ovulatorio es de la mujer, este binarismo que lamentablemente genera que personas de otras identidades tengan como un punto más en contra para poder percibirse de la forma que lo sienten.

No es solamente que nacieron en un cuerpo que sienten que no les corresponde, sino que además socialmente nos encargamos de machacar que el ciclo menstru-ovulatorio es algo de las mujeres y es como que yo siento que es algo que les debemos, ¿no? Tanto a los varones trans como a las mujeres trans que no tienen un ciclo y no por eso dejan de ser mujeres. 

-Claro, sí, hay algo también en esto en romantizar la sangre en lo que debemos ser ser cuidadosas como mujeres cis, ¿no? 

Totalmente, aparte siento que es algo que tranquilamente se podría, bueno digo «tranquilamente» como si fuese tan simple y no, sé que es complejo, que va llevar muchos años, pero estaría buenísimo quitarle el género porque también sería como una forma más amable con las personas que no son cis, que ya bastante complicado lo tienen todo por culpa, obvio, de todos los estereotipos sociales. Estaría buenísimo aunque sea dar de baja esto de qué las mujeres son las que menstrúan, sino que hay identidades, cuerpos menstruantes.

Como esto que vos decís de la romantización de las mujer y el ciclo menstru-ovulatorio, también hay que tener mucho cuidado porque hay mujeres que son cis y que no tienen útero. O que están con un desequilibrio y no están sangrando. Hay que trabajar  mucho con la empatía para no herir. Igual, bueno, es complejo es todo un cambio de visión, pero creo que está bueno empezar a practicarlo. En algún punto, el hábito se cristaliza y vamos a poder comprender que el ciclo no es propiedad privada de las mujeres cis.

“Voy a crear la muerte una vez más. Voy a fecundar mi óvulo sin la ayuda de un tercero, para gestar un canto de muerte que me otorgue nueva vida. Con esta danza salvaje que hago, qué soy, entregó la señal de alarma pidiendo un regalo viejo al sagrado silencioso sabio. Si gozo junto al dolor es porque comprendo de ciclos no con la mente que teme, sino con el cuerpo que ama ver arder el pasado entre mis palmas” (Julietamor)

 

-¿Qué temáticas son las que más te interpelan como artista, aparte del ciclo menstrual? 

Dentro de la fotografía a uso mucho el autorretrato, me hago muchos autorretratos, al principio fue más como una manera de verme, porque me costaba mucho en la adolescencia aceptar mi cuerpo como era. Tenia mucha repulsión de verme y mucha desesperación de sentir que ese ya era mi cuerpo y que no se iba a modificar para donde yo quería que se modifique, cuestiones que muches atravesamos en la adolescencia. Encontré el autorretrato con una manera de poder verme y me gustaba mucho esto de que me sacaba una foto y en el momento parecía horrible, la guardaba y con el tiempo me volvía a ver y era como: «me gusta un poco más ahora”.

 

 


Después cuando retrato a otras personas, mis fotografías tienen mucho de la ternura, del cariño, del contacto físico. Tengo un proyecto en el que retrato mujeres que son familia en situaciones de contacto. Tiene que ver con muchas cuestiones con que a mi me gustaría ver más. Argentina tiene algo extraño que es como que todes nos saludamos siempre con un beso y aparentemente es como un país muy cariñoso pero a la vez a la a las personas nos cuesta mucho sostener una mirada, sostener un abrazo. Y a los hombres cis les cuesta mucho entonces también tengo este otro proyecto de fotografiar varones cis que son amigos en situaciones también de cariño, de ternura, de tranquilidad. Cuando empecé a chequear esas datas, de ver a mis amigues de cuando se saludaban y se pegaban en las espalda, de no poder entrar en una sensibilidad, en una relajación, el varón siempre tiene que estar como dando, como en una postura de de poder básicamente, de no poder mostrar esta necesidad mamífera, somos mamíferos/as, entonces se me ocurrió empezar a retratar por ese lado.

“Prefiero que se deshilache a tener que sostenerlo. Rompo tu cuerpo con mi cara. Fanática de los tirones, me estire lo más que pude logré todo haciendo nada. Tengo esta mañana hipnotizada, porque conseguí la meta y ahora qué carajo hago? Sólo sé moverme como mi amiga la babosa. Hoy en mi casa y descansar. Soy mi celo, bifocal, estado inerte, la redención. Una aguja que me salva, de la taquicardia del corazón. Ampollas drenando desde mi yemas, si te abro el llanto ya estás adentro. no te conviene asustarte de lo profundo, igual aún no encuentro un freno” (Julietamor)


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