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La cultura resiste: el Tata Cedrón y sus canciones "al paso" | Revista Colibri
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La cultura resiste: el Tata Cedrón y sus canciones «al paso»

Por Fermín De la Serna y Eduardo De la Serna


Fuente: «La Brújula Barrial» 

En plena pandemia, en medio de una ciudad asediada por la peste; un milagro ocurre todos los días en el Barrio de Villa del Parque: Juan Carlos “Tata” Cedrón, uno de los máximos referentes de la canción popular argentina, abre la puerta de su casa y desde allí brinda un breve recital personal a los vecinos interesados. Una tromba de aire fresco que oxigena los barbijos y nos invita a pensar en un mundo mejor.

 

Fotos: Kala Moreno Parra – Página 12

Con 81 años cumplidos  El Tata dice que se le ocurrió dar esta especie de serenatas invertidas, en las que el músico está sentado en su casa y la persona homenajeada parada a unos metros en la vereda,  con la idea de combatir la soledad que nos provoca el aislamiento, como una manera de fomentar la inventiva popular y el espíritu creativo en medio de una realidad hostil. Él conoce muy bien lo que es la adversidad, debió exiliarse con toda su familia en Francia perseguido por la Triple A y la Dictadura militar, allí vivió 30 años y tuvo relación con Julio Cortázar, Jean Paul Sartre,  Michel Foucault, y Paco Ibáñez entre otros. El escritor argentino le dedicó a la familia Cedrón un capítulo en su libro “Un tal Lucas”, Un apellido ligado al arte y la cultura en todas sus facetas. Los hijos del Tata, Emilio y Román, también dedicados a la música, su hermano Jorge y sus sobrinos Lucía y Andrés dedicados al cine, su hermano Alberto, dedicado a las artes plásticas y también su sobrino Pablo, más conocido como actor y guionista.

– ¿Cómo surgió la idea de ofrecer canciones al paso en medio de esta pandemia?

Un día estábamos acá con mi mujer y a ella se le ocurrió leer libros por la ventana para los chicos que pasaran. En ese momento le canté una canción también y la idea fue evolucionado. Primero me sentía incómodo y un amigo me dijo de poner una mesa y que me pare arriba, pero a mi mujer le dio miedo que me caiga. Entonces fui a la puerta y empecé a cantarle a la gente respetando el protocolo de distancia. Cuando uno es veterano empieza a inventar cosas y a filosofar. Me gusta esto de cantarle a una persona y no a muchas. A raíz de todo esto me llamaron de Rusia, de Italia, para dar notas por esto de las «canciones al paso».

– ¿En la actualidad tenés un programa de radio?

Radio folklórica, 98.7, los domingos de 10hs. a 11hs.. El programa propone reflexionar sobre la noción de «clásicos» de la cultura popular y sobre la importancia de lo sonoro en la formación de la identidad de las personas.

– ¿Escuchás música actual?

Yo escucho, pero el mercado arruino todo. Cuando surgió el Rock and Roll en los Estados Unidos, en esa sociedad enferma, empezaron a venderle al mundo entero esa música porque eran los jóvenes quienes la consumían. Invadieron el mundo con su pensamiento único y desplazaron la cultura nacional. Acá tenemos un folclore extraordinario, chamamé, zamba, milonga y ritmos que son nuestros. Eso no significa que no me guste “Muchacha ojos de papel”, que me encanta. Pero hoy en día le preguntas a un chico quiénes eran Homero Manzi, Atahualpa Yupanqui y no tiene ni idea. Me parece que hay una invasión que nos está cambiando la identidad y nos penetra nuestra cultura. Por ejemplo, recién fui a comprar bolsas de basura a un negocio y en la puerta dice “Open”, al lado dice “Delivery”, eso es una política de penetración. Todos los países colonialistas dominaron con la lengua y siguen haciendo lo mismo en la actualidad a través de la música y la comunicación.

Fotos: Kala Moreno Parra – Página 12

El “Tata” Cedrón toca en vivo en el barrio: «Alabama Blues»

El primer tema de su concierto fue “Alabama blues”, sobre un poema de Tuñón que termina diciendo: “Un hombre negro muere cada día en Alabama” y me hizo pensar en que la miseria humana no ha cambiado demasiado en el último siglo. Aun así, al volver a mi casa caminando por las calles de Villa del Parque después del maravilloso momento vivido, sentí que había sido testigo de un milagro; un suceso bello, sensible, filantrópico, comunitario en medio de una sociedad que sólo sabe sacarse la pelusa del ombligo. Una mosca blanca, Una oveja roja en el campo negro. Un hilito de esperanza.

Los turnos del concierto al paso pueden pedirse a antoniagarciacastro@gmail.com a partir del 21 de Septiembre.

 

guarda

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