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Un detenido en la movilización por Facundo Astudillo Castro | Revista Colibri
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Un detenido en la movilización por Facundo Astudillo Castro

Por Laura Dalto

El 20 de agosto, el Encuentro de Memoria Verdad y Justicia convocó a movilizar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la aparición con vida de Facundo Castro. La convocatoria se replicó en distintos puntos del país, como Mendoza y Córdoba.

En la Ciudad de Buenos Aires, el punto de encuentro fue a las 15.30hs para realizar la simbólica ronda de Las Madres de Plaza de Mayo y luego marchar a la casa de la Provincia de Buenos Aires para la posterior lectura del documento.

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En la marcha, que convocó a cientos de personas que ejecutaron los cuidados preventivos característicos de la pandemia, también se hizo presente una fuerte y constante presencia policial. Incluso, con la presencia de un camión hidrante en las calles paralelas.

En el medio de la movilización, Carlos Canesa, militante de Convergencia Socialista, fue detenido por la Policía.

Fotografía de Laura Dalto

Denuncia y exigencia

En la lectura del documento se hizo referencia al cuerpo encontrado como “Un esqueleto, menudo, sin brazos, boca abajo, plantado. Y cerca, una zapatilla de Facundo, llamativamente limpia, como si fuera un mensaje mafioso.”
Se señaló la responsabilidad del Estado, de Axel Kicillof y Alberto Fernández, junto a la exigencia de la renuncia de Sergio Berni, Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

“Patricia Bullrich dijo que no iba a tirar a ningún gendarme por la ventana, ahora Berni dice que en la justicia no hay ningún elemento para culpar a la policía. Ex carapintada, infiltrado en la huelga de Río Turbio; represor de obreros, choferes en lucha y vecinos sin techo; paladín de la mano dura y de la justicia por mano propia, Rambo que se pavonea ametralladora en mano, candidato a no se sabe qué, Berni no debe seguir ni un minuto más al frente de la mayor fuerza armada del país”, mencionó el documento.

Finalmente, se señaló al poder judicial como encubridor: “La segunda pata es la justicia, que deja libres a los policías que deberían estar presos, como hace la jueza María Gabriela Marrón, y que obstaculiza la investigación, como hace el fiscal Santiago Martínez y por eso reclamamos que se lo aparte de la causa. Y la tercera pata de la impunidad es el poder político, que primero habilita el accionar represivo y luego encubre a sus autores, a lo sumo con alguna purga policial de ocasión. A todo ese andamiaje de muerte y mentira, desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia le decimos Nunca Más. ¡Nunca Más!”

Fotografía de Laura Dalto

Contexto de pandemia y represión

Facundo despareció el 30 de abril, fue detenido por dos retenes por incumplir la cuarentena. A partir de allí, la lucha de la familia fue derribar el discurso policial y lograr apartar a la bonaerense de la investigación junto con el cambio de caratula de la causa a desaparición forzada. El caso, como muchos otros, está lleno de grises, con “testigos” amigos de los policías implicados en la detención de Facundo,  que decían haberlo levantado mientras otros testigos decían haberlo visto como lo subían a la camioneta policial, un último llamado de Facundo que indica que estaba en riesgo: “Mamá no me vas a ver más”.

Un corte abrupto de esa comunicación, la aparición de un amuleto de Facundo en la comisaría donde según la misma fuerza “nunca había estado”, las amenazas y hostigamiento al hermano de la ex-novia de Facundo para que se inculpe o diga que Facundo estaba en Bahía Blanca. Por último, la aparición de un cuerpo semienterrado en un lugar inaccesible encontrado por un pescador, con una zapatilla reconocida por la mamá como las que llevaba Facundo al momento de la detención, a 30 metros del cuerpo con la diferencia de parecer intacta mientras el cuerpo casi esquelético era irreconocible.

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Todo esto se da en un contexto de agudización represiva, con la anterior desaparición forzada de Luis Espinoza en Tucumán y Francisco Cruz en la provincia de Buenos Aires. Una semana antes de la movilización, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) publicó que durante la pandemia se registró un total de 92 personas muertas en manos del aparato represivo del estado. En el informe, precisó: «Esos 92 casos, 34 fueron fusilamientos de gatillo fácil; 45 muertes bajo custodia -cárceles o comisarías-; 4 femicidios y femicidios relacionados; 3 desapariciones forzadas; dos son consecuencia de otros delitos policiales, dos son otras modalidades, como el uso del patrullero como arma, y un caso es intrafuerza (se mataron entre ellos)”

La desaparición de Facundo integra la lista de las 200 desapariciones forzadas desde el comienzo de la democracia.

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