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"Si no cuento esto, ¿cómo se van a enterar de lo que está sucediendo?" - Entrevista a Gabriela Esquivel | Revista Colibri
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«Si no cuento esto, ¿cómo se van a enterar de lo que está sucediendo?» – Entrevista a Gabriela Esquivel

Por Alana Rodriguez

Al comenzar a trabajar como periodista en México, Gabriela Esquivel sintió que no le alcanzaba la escritura para comunicar lo que necesitaba expresar. Por eso, decidió introducirse dentro de la fotografía, para que las imágenes sean el relato que hable sobre dolor, pérdidas, luchas sociales y otras problemáticas que se encuentran en su país, al norte de América Latina.

Actualmente, es reportera grafica en Periódico 24 Horas de Mexico. Además, al cambiar de enfoque, se encontró generando producciones sobre la lucha de familiares en búsqueda de desaparecides en México. En diálogo con Revista Colibrí, se refirió al tratamiento de las personas que aparecen en sus fotografías, al cuidado y al respeto que merecen sus historias y al rol de la fotografía en la visibilización de los crímenes de Estado.

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-¿Cómo fue que decidiste inicarte en la fotografía? ¿Cuál fue la pulsión o interés que despertó tu deseo de fotografiar?

Yo inicié en la fotografía hace nueve años, cubriendo la caravana de Javier Sicilia. Fue como uno de los primeros movimientos sociales que yo cubrí, y donde me dí cuenta que quería estar en la calle. Estudié periodismo y mi sueño era escribir y cubrir política, pero las circunstancias me fueron llevando hacia la fotografía y me gustó mucho. Me gustó muchísimo más que escribir o estar correteando  a algún personaje político para alguna entrevista.

-¿Crees que hay un concepto que aparezca recurrentemente en tus fotografías?

Pienso que más que un concepto, tiene que ver con el respeto a las personas que fotografío. Que sean cuidadas y que las fotografías siempre sean hechas con mucho respeto. Respetar la autorización, en la calle se dificulta más porque quizás queres sacar una fotografía y no podes pedir permiso porque se te va el momento.

Pero con los temas que he trabajado o he abordado, siempre trato de que sea con el mayor respeto, pues porque las personas que fotografiás te dan su confianza para que puedas hacer tu chamba.

 

-En tus producciones, trabajas mucho fotografiando personas, ¿cómo es tu forma de vincularte con esas personas?

Pues, la manera de vincularme es siempre hablando con la verdad, diciendo qué es lo que tu quieres, qué es lo que tú buscas fotografiar lo que te interesa de su historia y ver si ellos te permiten contar su historia o no. Creo que es muy difícil ganarte la confianza de una persona, porque al final siempre tener una cámara puede ser invasivo. Porque es un objeto invasivo y a veces estás en situaciones en las que quizás no quisieras estar.

Pero creo que la mejor manera es diciendo la verdad de lo que queres hacer y sobre todo trabajar el tema con profesionalismo, con respeto y dignidad hacia las personas que te están abriendo sus casas y sus historias.

¿Fuiste afectada laboralmente por la pandemia?

Pues sí, al igual que muchos compañeros aquí en el diario, tuvimos una reducción de salarios desde abril, obviamente tenemos menos chamba menos ingresos y más egresos. Gastamos muchísimo en cuidarnos, en tener el equipo de protección adecuada si es que tu empresa no proporciona: cubreboca, guantes caretas, anteojos, trajes para entrar a los hospitales, etcétera.

-¿De qué se trata el ensayo sobre desapariciones forzadas en America Latina Huellas de la memoria? ¿Por qué elegiste trabajar con objetos y huellas?

Este trabajo yo lo conocí gracias a Alfredo López Casanova que es el escultor que empezó con este proyecto. Al conocerlo, le pregunté si me invitaba a fotografiarlo y hacer un reportaje de lo que estaban haciendo. Me parecía muy importante la cuestión de las huellas, pues yo he cubierto muchas marchas y todos vemos como las familias cambian de zapatos, para estar más comodos, para ir a fiscalías, y al final tristemente no encuentran lo que buscan.

Y vemos como se va adaptando el calzado a su nueva forma de vida. Alfredo me compartió esta visión y luego de hacer el reportaje, me invitó a seguir documentando las huellas. Es un proyecto muy lindo de mucho corazón, muy fuerte, porque hay cartas de hijos e hijas buscando a sus papás, de padres buscando a sus hijos e hijas. Es un trabajo muy, muy fuerte, que tiene mensajes muy duros pero muy reales también, de personas que llevan años buscando y al final los desaparecidos sólo le importan a las familias no a los gobiernos.

Entonces, es un trabajo muy lindo, pero también desgarrador, que busca visibilizar que ellos continúan en la búsqueda y que no van a detenerse hasta encontrarlos. Siguen buscando porque nadie sabe donde están. Alfredo me presentó a las familias, aunque yo a conocía a algunas, pero siguen llegando y llegando mas huellas porque la gente sigue desapareciendo.

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-Veo que tenés muchas fotografías del movimiento feminista en México, ¿cómo vivencias el ser fotógrafa dentro de los espacios o eventos feministas?

El movimiento feminista aca en mexico ha cobrado mucha fuerza, pero es lo mismo que con el trabajo de huellas: lo importante es ir con respeto. No importa que yo sea mujer sino que soy un ser humano y voy con el mismo respeto y confianza que esas personas me han otorgado, sin vulnerar su identidad ni su dignidad.

-Tu trabajo también te hace estar en contacto con situaciones de mucho dolor, como la pérdida de familiares, o la denuncia de actos de injusticia, ¿en dónde encontrás la fortaleza para levantar tu cámara y registrar en esos momentos?

Y… muchas veces regresas a casa con esas emociones, con esa tristeza de escuchar casos como el de Fátima, una niña de ocho años que fue secuestrada, abusada y asesinada y es super difícil. Y piensas, ¿qué es esto tan podrido que está permitiendo que pasen estas cosas?

Y yo pienso si yo no cuento esto que está sucediendo, ¿cómo se van a enterar que esto está sucediendo?

guarda

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