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Desalojos y concentración de la riqueza: ¿la tierra es para quien la trabaja? | Revista Colibri
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Desalojos y concentración de la riqueza: ¿la tierra es para quien la trabaja?

  1. Por Irina Sol Pilosoph Postan

En Argentina, la tierra se concentra históricamente en pocas manos. De esta manera, mientras el agronegocio avanza y los grandes terratenientes producen para exportar, les pequeñes productores son desplazados. Incluso de manera ilegal y mafiosa, con complicidad de la policía y el poder político. 

Fotografía de la UTT

El proceso desde que se siembra hasta que se cosecha lleva tiempo y les campesines que no son propietaries de las tierras que trabajan, tienen que pagar un alquiler. Ni bien ingresan al campo tienen que empezar a producir, “entonces compran semillas, fertilizante y químicos para sacar la producción más rápido porque les corre el tiempo del alquiler”, señala Zulma Molloja, militante de la Secretaría de Géneros de la Unión de Trabajadores de la Tierra de La Plata (UTT).

Deolinda, integrante del Vía Campesina de Santiago del Estero (MOCASE), apunta en igual sentido: “La urgencia es la tenencia de la tierra, que pasa por decisiones políticas. En el país hay más de trescientas mil familias campesinas, indígenas, productoras que están en una situación de permanente inseguridad por la tenencia de las tierras». Eso amerita que se reglamente la Ley de Agricultura Familiar Campesina Indígena, que ha sido aprobada en el 2014 en el país.

La Ley 27.118 de «Reparación histórica de la agricultura familiar para la construcción de una nueva ruralidad histórica en Argentina», a la que hace referencia Deolinda, declara de interés público la agricultura familiar, campesina e indígena “por su contribución a la seguridad y soberanía alimentaria del pueblo, por practicar y promover sistemas de vida y de producción que preservan la biodiversidad y procesos sostenibles de transformación productiva”. Sin embargo, las organizaciones denuncian que no hay políticas públicas orientadas al sector.

A esto se suma otra dificultad central: el acceso a la tierra, concentrada históricamente en pocas manos. Por eso, piden la implementación de créditos blandos que permitan ir pagando en cuotas accesibles, y así tener su propia tierra para producir de manera agroecológica.

Fotografía de la UTT

Enese sentido, Zulma resalta que además “te queda ganancia cuando producís de forma natural. Si vos producís de forma convencional, lamentablemente lo poco que ganás sigues regalándolo a las multinacionales, a las trasnacionales, que lo único que hacen es imponerte veneno, muerte y que vos no puedas tener nada. Nosotros como productores queremos cambiar el modelo de producción y hacer agroecología, que es vida y salud”. 

No queremos que nos regalen nada, queremos trabajar, queremos producir de forma sana y agroecológica. Queremos darle salud a todos y todas. Nosotros somos los que producimos la verdura en el sol, con el agua de la lluvia, del río, en el barro, con nuestros hijos. A pesar de todo seguimos trabajando y vamos a seguir trabajando pero necesitamos políticas públicas y lo primordial: una ley de acceso a la tierra”, enfatiza

1. Sin intermediarios

Un problema con el que las familias productoras se enfrentaban era cómo hacer llegar sus productos sin recurrir a terceros y, en muchos casos, perder dinero o cosechas enteras. Entonces, se organizaron y generaron cadenas de comercialización, que les permite acordar, entre otras cosas, el precio de lo que producen.

“Muchos compañeros antes caían en las garras de los intermediarios. Se ha conformado el Colectivo de Producción-Comercialización y ahora, las materias primas que salen de los cercos de los compañeros, se transforman en las pequeñas fábricas y se distribuyen en las ferias locales, en algunos comercios y también hacia afuera, sobre todo lo que tiene que ver con las conservas y la miel”, explica Deolinda.

 En el caso de la UTT, Zulma señala que “cansados de la especulación y de intermediarios nos hemos organizado y comenzamos a juntar verdura. Yo tengo acelga, espinaca, rabanito, la otra compañera tiene tomate, morrón, berenjena. Empezamos a cargar camiones e ir a las plazas a hacer feriazos vendiendo directamente del productor al consumidor”. Como en reiteradas ocasiones, la policía les exigía retirarse, se propusieron hacer los almacenes y los nodos, que son varios “puntos” en los que actualmente se pueden retirar bolsones de fruta y verdura agroecológicas. 

Listado de Nodos de la UTT.

“Tener la comercializadora nos ayuda como productores porque podemos decidir sobre nuestra producción y sobre el precio. Antes plantabas para siempre perder, ponías lo poco que tenías y no te llegaba ni para comer. Nos hemos organizado y hoy en día podemos sacar nuestras verduras a un precio justo, tanto para el productor como para el consumidor”, agrega.

Fotografía de la UTT

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