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"El futuro tiene que ser para todes" - Entrevista a Kekena Corvalán | Revista Colibri
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«El futuro tiene que ser para todes» – Entrevista a Kekena Corvalán

Conectades, entrevistas de cuarentena
Edición #20 Kekena Corvalán
Por Colectiva Colibrí 

Kekena Corvalán es curadora, profesora de arte latinoamericano y teoría cultural, investigadora y escritora feminista. Ha dictado cursos sobre artistas mujeres desde 2009 en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) y en el Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA).

Se especializa en artes visuales y domésticas, además, es una de las curadoras de la muestra feminista mas grande de la Argentina Políticas del deseo: Para todes, tode, que tuvo lugar en el Centro Cultural Kirchner (CCK) en marzo de 2020 bajo la consigna “Nosotras movemos el mundo”, donde se presentaron 250 obras de artistas de todo el país. También se realizaron conciertos, charlas y debates. 

En esta muestra, Revista Colibrí presentó el cortometraje  “Vejez Lésbica”. Ver trailer

– Bienvenida Kekena, antes que nada queremos que nos cuentes cómo venís llevando este contexto de pandemia. 

La venimos llevando juntes, creo que la clave. Para poder seguir con el Para todes, tode inventamos estas “cuarencharlas” con Cultura Viral y empezamos a charlar todos los días. También soñando con esto del canal de televisión que nos habilitó la pandemia. La posibilidad de transmitir no la hubiéramos podido sostener y planificarlo en el tiempo, sin este contexto. Así que la venimos bancando entre todes.

Quienes pueden ayudando, cocinando, juntando y distribuyendo alimentos, quienes pueden en la calle y quienes no, en la casa. Cuidándonos, guardandonos, teniendo una ayuda y una política del cuidado. Sosteniéndonos, desde las pantallas que son frías pero que hemos logrado calentar un poco y ese es hoy el lugar que nos dimos. De aguantarnos y aguantar lo doméstico, lo cotidiano entre todes.

– Nos gustaría saber un poco más sobre las artes domésticas, que parece ser un concepto bastante invisibilizado como el trabajo doméstico, ¿qué nos podrías contar?

Es esta cuestión de que muchas de las ideas y de acciones que estamos llevando adelante en los últimos dos o tres años nacieron de mesas de cocinas, de talleres, de encuentros chiquititos en donde lo doméstico, como cocinarnos, comer sano, repartir, hacer vaquita y compartir lo que tenemos. Prácticas que históricamente fueron relegadas a las mujeres, que nuestras abuelas hacían con mucho gusto y que a partir de algunas teorizaciones feministas empezamos a darnos cuenta que es un trabajo no pago, como el trabajo de la crianza de les hijes.

Bueno, es reivindicar esa práctica domestica. Arte no es solo la pintura, la escultura, sino que el arte también es lo que hacemos en casa:  la cocina, el tejido, lo que hacemos por amor a les otres, lo que hacemos para irrumpir en las economías desde una lógica popular y comunitaria. Hoy estamos todes comprándonos entre nosotres y revalorizando esa práctica doméstica. Haciendo un comercio más juntes que es algo que nos trajo la pandemia, estamos cocinándonos más, cocinándole a otres, haciendo trueques, inventando otras formas de economías para pensar esto del buen vivir.  Eso es arte, antes no era arte pero ahora sí. 

 – ¿Qué incidencias tuvieron las artes domésticas en la muestra de Para todes, tode?

Fueron centrales, porque son centrales. Porque uno de los objetivos del Para todes, tode es revalorizar las éticas del cuidado. Ahora estamos con el tema de los ecocidios, estos incendios terribles ocasionados por la especulación financiera, por los dueños de la tierra o de los que creen que son los dueños de la tierra, que se sienten amenazados por estos impuestos a las grandes fortunas.

Bueno, ahí tenemos otro uso de la palabra “eco”, que es cuidar lo macro, cuidar el territorio, pero también cuidar el territorio chiquitito. Vejez Lésbica, su cortometraje que participó de la expo, también tiene mucho que ver con las éticas del cuidado, de paso, recordar a Alicia Caf, mandarle un abrazo al cielo donde seguramente sigue soñando a las mariposas. Esta cuestión de pensar que el cuidado también es una práctica artística. Por lo poético, lo afectivo, es lo que tiene de nuevo para pensar nuestras ecologías, que son las más valiosas.

Fotografía de Carla Peverelli, muestra Para todes, tode

 

– Nos gustaría también hablar sobre el proceso de la experiencia de organización y curaduría de esta muestra, ¿cómo fue ese proceso?

Fue bellísimo, las dos ediciones del Para todes, tode, tan distintas, fueron un proceso colectivo bellísimo. Yo intento cada vez más despojar la acción de la curaduría como un gesto individual, sumar gente, debatir. Fue algo que aprendí en la primera edición en el Conti, cuando hicimos la muestra con les y las trabajadoras en asamblea. Y en ésta, lo mismo, el equipo del Ministerio de Cultura con el que trabajamos, con un Estado que entendió que esto era política de estado, el transfeminismo. Que tenía que ser una cultura para todes, incluyente y  federal. Con la presencia del CCK, que nos apoyó.

Contratamos a todas compañeras mujeres para trabajar en el montaje y eso también fue inédito. Que fueran todas compañeras, asistentes y montajistas mujeres, y haberle pagado a todes les artistas por haber traído su obra también habla de esta ética del cuidado. Fue un sueño que estuvieran todas las cuestiones de género representadas, las compañeras travestis, trans, lesbianas, les compañeres drag king, que hubiera compañeras de Chaco, de Río Gallegos, de San Juan, de todo el país. Y las rematriadas, seis compañeras artistas que viven fuera de Argentina y que nos dimos el lujo de darles una sala y rematriar.

– ¿Por cuáles desafíos tuvieron que pasar como equipa, durante el proceso y, por supuesto, una vez que se decretó la cuarentena obligatoria y el CCK cerró como tantos otros espacios culturales?

Bueno, uno de los desafíos creo que fue la extensión, la cantidad de salas, el lograr traducir todo eso caótico, con compañeras que venían a entregar las obras y besaban las paredes del CCK y decían “qué maravilla que estoy acá, estamos acá, recuperamos este espacio”. Es el centro cultural más grande de latinoamérica, es una cosa imponente. Con un equipo que la rompía. Todas tenían su rol que habían elegido, porque yo no impuse nada sino que se fue dando de forma colectiva y se generaba una sinergia terrible.

Cuando vino la pandemia ya teníamos un equipo de orientadores de sala, educadores y educadoras, así que fue un trabajo de cómo sostener eso en el tiempo para que siguiera existiendo. Un poco las cuarencharlas sirvieron para eso, para poder mostrar a las artistas del Para todes, tode, pero también para abrir a artistas de todos lados que vinieron a charlar. La pandemia nos multiplicó, nos diseminó, porque tuvimos la inteligencia, atención afectiva, de entender que la consigna de la muestra es realmente colectiva. Porque entonces no es: “Yo con mi obrita y quiero salvarme yo y a mi obrita”.

Hay una conciencia en las 281 artistas visuales del Para todes, tode, de que estamos ahí porque hay una construcción, un entramado transfeminsita que nos sostiene. Yo abandoné ese lugar central de la curaduría, fue el gesto más lindo, ¡y lo abandoné para siempre les aviso! No sé si quiero ser una curadora, quiero seguir marcándome y perdiéndome en el hacer con otres. Hacer una co-curaduria o una curaduría colectiva, ser una más, porque tengo mucha experiencia y está bueno que la ponga, porque compartir la experiencia también es el entramado feminista, pero hay que seguir descubriendo en conjunto.

Creo que la pandemia hizo eso, que esta muestra, en vez de quedar encerrada, se disemine y estalle, y ahora está floreciendo por todos lados. Lo están multiplicando varios espacios y museos en distintas provincias. Nos quedamos en casa pero para seguir construyendo, no perder este enorme avance. Nos paró la pandemia y nosotres aprovechamos para hacer casita, para encontrarnos, para pensar en quienes no tenían esa casita y salir a bancar, no quedarnos solo en un lugar de privilegio de la práctica artística. Esa gran trama que veníamos construyendo desde 2015, en pandemia, paradójicamente, se consolidó más. Tuvimos que decir «Bueno, acá hay que aguantar juntas», pensar en quiénes no pueden aguantar como nosotres y salir a bancar eso.

“Hay que sostener lo doméstico, hay que acompañar a les compañeres que están estallades en el sector docente, en el sector de la salud. Pensar: “¿Qué es salud? ¿Qué es un cuerpo sano? ¿Cuáles son los cuerpos que no pueden ser curados o que no importa que se contagien? Todas esas cosas aprovechamos de la pandemia, insertar e  interrumpir en otras cuestiones políticas. Politizar en otros sentidos. ¿Cómo aprovechar la pandemia? ¿Cómo sentirnos mutantes? porque esto es una situación de mutación muy fuerte. ¿Cómo aprovechar para construir más que antes? Para no salir “inmunes», ¿qué es ese concepto de inmunidad que estamos buscando? ¿Estamos esperando la vacuna para volver a “la normalidad”? ¿A qué normalidad? ¿A la del museo elitista donde algunos cuerpos entran? ¿O a las universidades, a esa educación elitista ? ¿O mejor pensar en una educación donde nos plantiemos qué queremos aprender y que sea para todes? Todas estas cosas del arte nos han servido tanto, esta experiencia de que nos pararan la locomotora fue algo que hemos sabido aprovechar. 

Fotografía de Carla Peverelli, muestra Para todes, tode

– ¿Cómo se están organizando en esta etapa y qué iniciativas tomaron con respecto a la “nueva normalidad” y las nuevas formas de hacer y construir arte?

Te diría que hay como dos líneas, sin ser esquemática ni binaria, ¡por favor! jaja. Por un lado, está la línea de los museos más tradicionales que están planteándose cómo volver a la normalidad con protocolos, y por otro lado está la línea de los museos provinciales y municipales donde estamos haciendo un ejercicio de hablar y de pensar juntes. Lo que venga no va a hacer algo que salga de un protocolo de cinco intelectuales ni de cinco especialistas, lo que venga en cuanto a curaduría y exposiciones lo vamos a tener que co-diseñar entre todes.

Tendremos que hacer nuevos acuerdos estético-políticos, reitero: estar trabajando con los museos pequeños en conexión, estar pensando y discutiendo los patrimonios, discutiendo qué es lo que queremos ver, y cómo construir en el museo un lugar de ciudadanía y de salud. Nadie quiere volver a lo de antes porque lo de antes era muy excluyente.

Hoy leí un informe económico muy contundente de la cantidad de pobres que deja esta pandemia y nosotres no podemos estar pensando en volver al museo con esta transformación tan radical de nuestras sociedades y comunidades, en términos de pobreza, en términos de consumo. Hace 8 meses que no consumimos de la misma manera y, si algo puso de manifiesto la pandemia, es que lo que creíamos que era central en la economía, ya no lo es. Y esto tiene que afectar a los nuevos protocolos de exposiciones, de circulación del arte.

La plataforma virtual vino para quedarse, vamos a seguir haciendo estos vivos de Instagram, porque facilitan las cosas. Vamos a seguir trabajando con todos los museos, la palabra federal vino para quedarse. Hay que abrir el juego a la comunidad, a ver qué le pasa, a ver como salimos de esta. Dejemos de pensar en el museo como un lugar de economía cultural o de industria, pensemos al museo como un lugar de construcción de ciudadanía y como un lugar de política del deseo. Hay 3 sectores que han sido esenciales en la pandemia: la educación, la salud y sin dudas la cultura ha sido otro, sectores sin los cuales hubiéramos muerto.

Nos está pasando como sociedad, hay un ejercicio de escucha, y la curaduría y la cultura son ejercicios de escucha. Con la educación en lo mismo,  no hay que ver aceleradamente en qué momento volvemos a las aulas, estábamos en crisis y esto nos da una oportunidad para pensarnos, ¿Qué es lo que queremos? Una educación horizontal, co-pensada a partir de acuerdos pedagógicos, entre todes. Esta es una oportunidad para re pensar esa palabra normalidad que nadie quiere, ¿no? Hace años que queremos anormalidad, que queremos monstruosidades varias, y por eso estamos acá. 

– ¿Cuáles creés que podrían ser las batallas que tenemos que pelear de ahora en más con respecto a una nueva realidad? ¿Cómo resistimos?

La clave es la cultura comunitaria y solidaria. La economía comunitaria. Yo no estoy en contra de la economía, solo estoy en contra de la economía de mercado voraz que rentabiliza para pocos. Hay que pensar una economía doméstica otra vez, que alcance para todes, que incluya. Pensar la cultura como una rama productiva, pensarnos como productores de sentidos nuevos, que van a contrapelo, que no necesariamente son sentidos que avalan lo que existe. Empezar a multiplicar sentidos y goces, recuperar el goce. Necesitamos apostar, organizar la esperanza, qué mejor que con la cultura, la cultura se tienen que poner de ese lado, para producir nuevos sentidos, donde encontremos lo que queremos.

Es la oportunidad histórica que nos pone la pandemia, de que nada vuelva a su lugar, de que todo sea más parecido a como nosotres lo queremos. Yo vaticino que las carreras de arte van a estallar, porque si hay un lugar flexible que puede producir y dar este aire fresco es la práctica artística, así que sigamos por ahí más que nunca. Somos esenciales. El artivismo es un laburo esencial, como productores de sentido. Tenemos un lugar en la sociedad increíble, desde todas las prácticas que tienen que ver con la producción cultural. Así que ése sería el mensaje: ¡para ‘delante! ¡A seguir soñando y a ponerle más! Desde un lugar de productores, no de consumidores. Todes, seamos o no seamos artistas, empezar a pensar con la lógica artística. El paradigma estético es la lógica que nos va a sacar de esta crisis

– ¿Cómo es el futuro que soñamos? 

El futuro tiene que ser para todes. Tiene que ser colectivo, comunitario. Reconocerme con le otre. La política no es la disputa del poder, como nos enseñaron, no es el ágora machirula platónica. La política es la construcción de lo común, lo que sea comunidad, comunidad viene de lo común. Y repito: la práctica artística es el lugar ideal para la construcción comunitaria. Recuperémosla. Veo el futuro lleno de artistas.

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